Las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan el 90% de las empresas de todo el mundo, pero su participación en el comercio internacional sigue siendo limitada.
Con las instituciones financieras como intermediarias, las entidades privadas y públicas pueden apoyar a las pymes mediante una financiación más amplia de las cadenas de suministro.
Fomentar la inclusión ayudará a los proveedores más pequeños a seguir el ritmo de los mercados a lo largo de la cadena de suministro y, con el tiempo, permitirá a las pymes participar mejor en la economía mundial.
La confluencia de acontecimientos extraordinarios recientes, como la pandemia de COVID-19 y la invasión rusa de Ucrania, ha creado al mismo tiempo obstáculos y oportunidades para que las pequeñas empresas de todo el mundo participen en el comercio mundial.
Los costos han aumentado vertiginosamente para todos, ya que las tasas de inflación han alcanzado máximos de 40 años en muchos países. Sin embargo, el costo de la financiación aumenta aún más rápido para las empresas más pequeñas, que no cuentan con las calificaciones crediticias de grado de inversión de sus homólogas de mayor tamaño.
Al mismo tiempo, los problemas de la cadena de suministro, aún grabados en la memoria de los departamentos de compras de todo el mundo, están impulsando la búsqueda de una mayor resiliencia siempre que sea posible, mediante la diversificación de proveedores y el aumento de las existencias disponibles.
El reciente informe de financiación de la cadena de suministro de Citi concluyó que las empresas multinacionales buscan ampliar sus relaciones con los proveedores actuales y diversificar su base de proveedores para amortiguar futuras interrupciones.
Al hacerlo, buscan fortalecer no solo sus cadenas de suministro físicas, sino también las financieras, y reconocen la importancia de que los proveedores tengan acceso a capital circulante. Muchos de estos proveedores de la «última milla» son, por naturaleza, pequeñas y medianas empresas (pymes) que sufren las presiones inflacionarias más agudas.
Las pymes representan más del 90% de las empresas y más del 50% del empleo en todo el mundo; sin embargo, su participación en el comercio internacional es limitada. Esto constituye una preocupación especialmente grave en las economías en desarrollo.
En África, por ejemplo, más de la mitad de estos proveedores no tiene acceso a financiación; a escala mundial, las condiciones de pago del crédito aplazado siguen siendo una fuente importante de incertidumbre para las empresas más pequeñas.
Apoyar a las pymes para lograr una economía mundial más inclusiva
Para superar estos retos y aprovechar las oportunidades que tienen ante sí, las pymes necesitan ayuda de entidades tanto privadas como públicas. Si las apoyamos mediante una financiación más amplia de las cadenas de suministro, podremos aumentar a la vez la estabilidad del comercio internacional y crear una economía mundial más inclusiva.
Con las instituciones financieras como intermediarias, los programas de financiación de la cadena de suministro ayudan a agilizar los pagos de compradores a proveedores y permiten a los compradores llegar a más proveedores y establecer relaciones más sólidas. Al aprovechar la mayor solvencia de los compradores, los proveedores pueden acceder a capital circulante a menor costo.
Sin embargo, los programas de financiación del sector privado tienen límites a la hora de promover las relaciones con los proveedores, especialmente en las economías en desarrollo. Es aquí donde las instituciones mundiales de desarrollo tienen un papel clave que desempeñar.
Gracias a su posición singular y sus conocimientos especializados, los organismos multilaterales, las instituciones de financiación del desarrollo y los gobiernos soberanos pueden cubrir las carencias para ayudar a reducir el riesgo de los acreedores y hacer llegar la financiación a las comunidades de base.
Pueden invertir directamente en proyectos del sector privado en países de ingresos bajos y medianos a los que los programas de financiación no pueden llegar fácilmente.
Es importante señalar que muchas de estas instituciones tienen el mandato de aumentar su actividad cuando empeoran las condiciones económicas y pueden aprovechar su propia solvencia, como lo haría una institución financiera, para ampliar el acceso de las pymes a la financiación.
Si las condiciones financieras siguen endureciéndose este año, como esperamos, será aún más importante que los organismos multilaterales y las instituciones de financiación del desarrollo intensifiquen su labor, como ya hacen algunos, para respaldar estas oportunidades para las pequeñas empresas.
Los organismos multilaterales son clave para la sostenibilidad de las cadenas de suministro
Los organismos multilaterales son fundamentales para impulsar la sostenibilidad de las cadenas de suministro, un objetivo cada vez más importante para muchos clientes corporativos.
Por ejemplo, en 2021, la Corporación Financiera Internacional se asoció con Citi y McCormick & Company para poner en marcha un programa que ofrece a los proveedores de hierbas y especias de McCormick incentivos financieros vinculados a mejoras en indicadores de sostenibilidad social y ambiental.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para facilitar el comercio?
El futuro del comercio mundial es muy distinto de lo que habíamos previsto hace unos años. Aun así, las soluciones se están definiendo con mayor claridad.
Aprovechar la dinámica de las cadenas de suministro cambiantes como una oportunidad para las pymes es un esfuerzo colectivo que podría beneficiarnos a todos y conducir a un futuro más equitativo y resiliente. Las relaciones se fortalecerán y traerán consigo otros beneficios.
Fomentar la inclusión ayudará a los proveedores más pequeños a seguir el ritmo de los mercados en constante cambio a lo largo de la cadena de suministro y, con el tiempo, permitirá a este amplio grupo de empresas participar mejor a escala mundial.





