Las alianzas y la interdependencia pueden triunfar sobre el nacionalismo y el aislacionismo. Así es como

An aerial view of the Haveli Bahadur Shah LNG power plant in Jhang, Pakistan July 7, 2017.
An aerial view of the Haveli Bahadur Shah LNG power plantImage: REUTERS/Drazen Jorgic
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  • En todo el mundo, miles de proyectos fomentan las alianzas y la colaboración.

  • La interdependencia puede contrarrestar las políticas aislacionistas.

  • Esta multiplicidad de conexiones humanas es un motivo bienvenido para el optimismo.

Pensemos en las localidades de Bhikki, Balloki y Haveli Bahadur Shah, situadas en las fértiles llanuras del Punyab, la provincia más poblada de Pakistán.

En 2017 y 2018, miles de personas de más de 35 países trabajaron juntas —aportando conocimientos especializados y una amplia variedad de competencias— para construir tres centrales eléctricas en estas localidades. Hoy, las tres centrales llevan más de un año en funcionamiento y aportan hasta 3.600 megavatios (MW) de electricidad a la red de Pakistán, lo que ayuda a cubrir las necesidades energéticas equivalentes a las de más de 7 millones de hogares.

Ingenieros, directores de proyectos, expertos técnicos e incluso empleados del Gobierno trabajaron codo con codo en estos proyectos sumamente complejos y sujetos a plazos ajustados, pese a proceder de culturas y empresas diversas.

Pensemos en todas las relaciones que se forjaron durante ese tiempo, mientras las personas trabajaban juntas, tanto sobre el terreno en Pakistán como a distancia. Reunidos en torno a tazas de té caliente o agrupados alrededor de los altavoces de un teléfono, colaboraron a través de fronteras y zonas horarias, fronteras nacionales, barreras lingüísticas y culturas empresariales, y resolvieron problemas, afrontaron retos de ingeniería y aceleraron el progreso.

Ahora, imaginemos que este proyecto se repite miles de veces por todo el mundo. Casi podemos visualizar la red de conexiones humanas y objetivos compartidos.

Es importante tener presente esta imagen al mirar más allá de la geopolítica actual y observar los vínculos de alianza e interdependencia que la actividad empresarial del sector privado y las alianzas público-privadas forjan cada día entre personas, empresas y países. Esta interdependencia es un poderoso contrapeso a las fuerzas que fragmentan y alimentan el nacionalismo y el aislacionismo.

Eslabones de la cadena de suministro

En todo el mundo, las personas cooperan en proyectos compartidos, incluidos algunos como las tres centrales eléctricas de Pakistán. En otros casos, pueden trabajar juntas cada día, pero a distancia, mediante videoconferencias o mensajes de texto, mientras desarrollan programas informáticos o diseñan y fabrican productos.

También pueden estar vinculadas en una iniciativa comercial común a través de una cadena de suministro internacional, con ramificaciones que se extienden desde varios países. Sea cual sea la pieza, el componente, el producto básico o el material que produzcan o cultiven, las une el interés compartido en crear algo que beneficie a la sociedad.

Las empresas construyen esas cadenas de suministro año tras año, ya sean grandes multinacionales, conglomerados regionales, empresas locales o incluso pequeñas empresas emergentes. Y esas cadenas nos conectan a todos, creando vínculos que nos ayudan a desenvolvernos en un mundo cada vez más volátil.

Una localización que conecta

Sin embargo, más allá de las cadenas de suministro, las empresas conectan a las personas mediante iniciativas de «localización», como empresas conjuntas, laboratorios de investigación y desarrollo, plantas de fabricación, instalaciones de mantenimiento y reparación, y centros de supervisión y diagnóstico de equipos. Instaladas fuera del país de origen de una empresa, estas instalaciones suelen reflejar una inversión extranjera directa que aporta no solo capital financiero, sino también capital humano. Esto requiere tiempo y un compromiso auténtico con el ecosistema local. No se puede fingir con una inversión rápida o un memorando de entendimiento redactado en términos vagos. Exige que las empresas sopesen detenidamente los mercados en los que se implicarán a fondo.

La localización reúne a las personas porque implica el intercambio de expertos, tecnologías y conocimientos locales. Este último elemento, los conocimientos locales, es esencial para que la localización tenga éxito, pues depende de comprender a fondo la cultura local. Esto solo puede lograrse mediante una cooperación honesta y una comunicación constante que garanticen que nada se pierda en la traducción.

Fomentar el optimismo

Subrayo la multiplicidad de conexiones humanas que se nutren del comercio transfronterizo porque, en el entorno actual, es fácil caer en el pesimismo. En todo el mundo, las personas están perdiendo la confianza en las instituciones.

Sin embargo, la realidad es mucho más alentadora. Cada día se forjan y mantienen relaciones y alianzas a través de fronteras, culturas e idiomas. Por todo el mundo, las personas se dan la mano y colaboran de un millón de maneras distintas para crear grandes cosas. Y, lo que es fundamental, lo que están construyendo va más allá de cualquier proyecto, producto o servicio. Están construyendo nuestro futuro común, que representa un poderoso relato alternativo frente a los titulares y las publicaciones en redes sociales cargados de fatalismo y pesimismo.

Debemos seguir destacando este punto: las acciones conjuntas de los sectores público y privado, lejos de ser una causa del auge del populismo y el aislacionismo, son un motor de interconexión, alianzas, posibilidades y promesas. Los miles de personas de decenas de naciones y culturas que trabajaron para poner en marcha las centrales eléctricas de Bhikki, Balloki y Haveli Bahadur Shah son prueba de ello.

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