Las pymes tienen un papel importante que desempeñar en la generación de crecimiento económico y el cumplimiento de los objetivos de cero emisiones netas.
Por consiguiente, las grandes empresas deben apoyar a las pymes en el desarrollo de competencias y su transición medioambiental.
Varias alianzas exitosas entre grandes empresas y pymes están demostrando que impulsan la economía y mejoran el medioambiente.
A medida que remite la pandemia de COVID-19, los responsables de formular políticas y los líderes empresariales han llegado a una conclusión muy esperada: las pequeñas empresas realmente importan. Existe consenso en que las empresas más pequeñas son fundamentales para los dos desafíos más apremiantes del mundo. El primero es cómo impulsar un crecimiento económico amplio, equitativo y sostenible. El segundo es cómo descarbonizar para cumplir los objetivos climáticos de cero emisiones netas.
Apoyar a las pequeñas y medianas empresas (pymes) para que afronten estos desafíos no es una responsabilidad exclusivamente gubernamental. Las grandes empresas también deben contribuir, apoyando a las pymes en el desarrollo de competencias, especialmente en materia de digitalización, y ayudando a crear el ecosistema necesario para la transición medioambiental, incluido el acceso a financiación.
La importancia de la resiliencia para las pymes
Las pymes, en gran medida ignoradas durante la recesión mundial de 2008-2009, no quedaron relegadas a un segundo plano cuando llegó la COVID-19 hace tres años. En muchos países, recibieron rápidamente ayudas directas del gobierno, garantías públicas de préstamos, desgravaciones fiscales y otras ayudas destinadas a mantenerlas a flote y ofrecerles incentivos para evitar los despidos. A pesar de esta ayuda, un análisis de las pymes de 32 países concluyó que la mayoría perdió entre el 30 % y el 50 % de sus ingresos entre febrero de 2020 y abril de 2021.
Las pequeñas empresas representan el 90 % de todas las empresas y generan casi el 70 % del empleo y del PIB mundial. Las pymes son la base de las economías desarrolladas y en desarrollo. Ocupan un lugar central en las estrategias de crecimiento económico de la mayoría de los mercados emergentes que buscan avanzar en su desarrollo.
El imperativo de la digitalización
La viabilidad a largo plazo de muchas microempresas, empresas emergentes, organizaciones dirigidas por emprendedores y otras pymes dependerá de su capacidad para digitalizarse. La transformación digital está en marcha en empresas de todos los tamaños, sectores y regiones. Sin embargo, las pequeñas empresas suelen estar menos digitalizadas que las medianas, que, a su vez, están menos digitalizadas que las grandes corporaciones. Una de las razones es que muchas herramientas y soluciones digitales tienen precios y características adaptados a las necesidades de las organizaciones más grandes.
Para las pequeñas empresas, el desafío de digitalizarse es especialmente difícil, pero la necesidad de hacerlo resulta cada vez más evidente. Las investigaciones muestran que el 10 % de las empresas más grandes en los canales digitales obtiene entre el 60 % y el 95 % de los ingresos digitales. Si queremos un futuro con prosperidad compartida y crecimiento sostenible, debemos asegurarnos de que las pymes formen parte de la transformación digital.
Históricamente, los gobiernos han liderado el desarrollo de las pymes mediante programas nacionales para empresas líderes que ofrecen formación formal en gestión, fijación de objetivos, redes de contacto entre pares y orientación sobre servicios financieros adaptados. Estos programas dan buenos resultados en todo el mundo. Por ejemplo, Singapur y Malasia afirman que sus programas de divulgación para pequeñas empresas son un factor clave para impulsar las exportaciones y el crecimiento de sus participantes.
Sin embargo, cada vez más grandes empresas reconocen que también tienen un papel que desempeñar, sobre todo para ayudar a cerrar la brecha de financiación y digitalización de las pymes. Unos 13 000 empresarios se han graduado del programa 10 000 pequeñas empresas de Goldman Sachs, que comenzó en Estados Unidos en 2009 y se amplió a Francia y el Reino Unido. Este curso abarca el emprendimiento, ofrece asesoramiento para obtener préstamos y oportunidades de reunirse con funcionarios gubernamentales. Una iniciativa similar de Unilever brinda acceso a herramientas digitales, servicios financieros y apoyo al emprendimiento a 1,2 millones de pymes en ocho países asiáticos. Además, Google ha lanzado Google Hustle Academy, que forma a emprendedores y propietarios de empresas en África en estrategias de crecimiento, marketing digital y cómo presentar propuestas para obtener financiación.
Estos esfuerzos están dando frutos. Según Goldman Sachs, el 70 % de los graduados seleccionados informó que sus empresas habían aumentado sus ingresos, y más de la mitad contrató a empleados adicionales durante los dos años posteriores a la finalización del programa.
La transición ecológica de las pymes
Si la digitalización supone un desafío, la magnitud de la transformación necesaria para alcanzar un mundo con cero emisiones netas resulta aún más abrumadora para las pymes.
La necesidad de situar a las pymes en el centro de cualquier debate sobre el clima es evidente. Las pequeñas empresas generan entre el 60 % y el 70 % de las emisiones industriales. Un estudio de la organización medioambiental sin ánimo de lucro CDP afirma que «la huella de carbono combinada de los proveedores pymes es, en promedio, cinco veces mayor que la de sus homólogos de grandes corporaciones».
Sin embargo, los obstáculos al cambio son enormes. Un estudio de Boston Consulting Group (BCG) y HSBC sostiene que las cadenas de suministro mundiales necesitan 100 billones de dólares de inversión de aquí a 2050 para alcanzar las cero emisiones netas. El estudio concluyó que hasta la mitad de esa inversión debe provenir de pequeñas empresas, que tienen que replantearse el diseño de sus productos, invertir en tecnología climática y mejorar la recopilación de datos. Sin embargo, hasta la fecha, las pequeñas empresas reciben menos del 3 % del apoyo total destinado a la transición ecológica.
Las grandes empresas se ven directamente afectadas. A medida que cambian las normativas ESG en todo el mundo, las grandes empresas se están dando cuenta de que tienen un problema relacionado con las pequeñas empresas. Los bancos y las grandes corporaciones, sometidos a presión para demostrar avances en los objetivos ESG y las metas de emisiones, han reconocido que tendrán dificultades para medir su impacto climático, cumplir los requisitos de presentación de informes y alcanzar sus objetivos. Esto se debe a que demasiados de sus pequeños proveedores y clientes carecen de medios para recopilar y comunicar datos precisos sobre sus emisiones, residuos, consumo energético e impacto medioambiental.
Recursos como el SME Climate Hub, creado en colaboración con líderes empresariales en materia de clima, son un buen paso adelante, al igual que las nuevas soluciones tecnológicas de sostenibilidad dirigidas a las pymes. A largo plazo, sin embargo, las grandes empresas deben apoyar a sus proveedores para que hagan la transición.
Walmart es una de las empresas que concluyó que los proveedores más pequeños no podían seguir el ritmo. Tomó medidas para que las pymes de su red de proveedores pudieran cumplir los requisitos de sostenibilidad de su iniciativa Project Gigaton, cuyo objetivo es reducir en 1 gigatonelada las emisiones de CO2 de la cadena de suministro mundial de la empresa para 2030. El minorista ofrece ayuda y recursos a las pequeñas empresas para facilitar la presentación de informes ESG. Además, colabora con HSBC para ofrecer financiación en condiciones preferenciales a los pequeños proveedores con el fin de reducir las emisiones en seis categorías: energía, residuos, naturaleza, embalaje, transporte y uso y diseño de productos. De manera similar, Gucci ayuda a sus proveedores pymes a acceder a préstamos en condiciones favorables si el proveedor adopta prácticas más sostenibles. Por su parte, IKEA financia inversiones en sostenibilidad en empresas innovadoras que le ayudan a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad.
En Agility, creemos que el empoderamiento de las pymes es un motor clave del crecimiento futuro y un agente de cambio. Esto es especialmente cierto en los mercados emergentes, que impulsan muchas de nuestras actividades. Hemos incorporado esta convicción a nuestro modelo de negocio: desde la construcción de almacenes e instalaciones industriales ligeras adaptadas específicamente a las necesidades de las pymes en Oriente Medio y África, hasta un negocio en línea de transporte de mercancías y logística para el comercio electrónico que ayuda a las pymes a comerciar a través de las fronteras. También hemos incorporado esta convicción a nuestro enfoque de inversión. Agility se enorgullece de ser miembro fundador de la First Mover Coalition, que está creando un mercado para la innovación sostenible en las cadenas de suministro de la industria pesada.
Para los responsables de formular políticas y los líderes empresariales, ha llegado el momento de reconocer lo evidente: sin pequeñas empresas, no hay crecimiento sostenible ni transición ecológica.







