Los líderes climáticos del mañana vendrán de las economías emergentes. He aquí por qué

Who will lead the pack in the coming decade?
Who will lead the pack in the coming decade?Image: David Mark / Pixabay
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  • Se abren nuevas oportunidades para que las empresas de las economías en desarrollo lideren la lucha contra algunos de los desafíos más difíciles del mundo.

  • Estos son tres pasos para impulsar empresas más sostenibles en las economías emergentes.

El año pasado, mientras empresas de todo el mundo reformulaban sus compromisos de sostenibilidad corporativa para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, nadie esperaba enfrentarse a una pandemia mundial que provocaría cambios tan enormes.

La tarea de hacer frente a la pandemia ha acaparado toda nuestra atención. Al mismo tiempo, urge más que nunca abordar la agenda mundial sobre el clima y la sostenibilidad para proteger los bienes comunes globales.

De la defensa de una causa a la acción

Lo que hemos aprendido colectivamente durante la última década —al entrar en un período marcado por la pandemia— es que hacen falta cambios fundamentales y acciones concretas.

Los años inmediatamente posteriores a la Cumbre de Copenhague de 2009 se caracterizaron en muchos sentidos por la defensa de causas y el activismo. Esa labor desempeñó un papel importante para ayudar a la comunidad mundial y a las empresas a comprender y aceptar que hay que hacer frente al cambio climático. Abrió el camino para que los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU evolucionaran hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como para sucesivas oleadas de compromisos corporativos de sostenibilidad y basados en la naturaleza.

Para cuando se celebró en París la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), la mayoría tenía claro que hacer frente al cambio climático exigía un propósito común. La sociedad en su conjunto adoptó objetivos como mantener el calentamiento global por debajo de los 2 ˚C.

Pero, al acercarnos a 2021, la defensa de causas impulsada desde arriba no basta para lograr el cambio necesario. La sostenibilidad debe integrarse en los enfoques de formulación de políticas y alinearse con el crecimiento empresarial impulsado desde la base para resolver el desafío climático que tenemos por delante. Esto es especialmente crucial en los países emergentes, donde la agenda mundial sobre el clima y la sostenibilidad puede percibirse como un obstáculo al desarrollo dentro de la agenda soberana de cada país.

Las ONG, las organizaciones de la sociedad civil y los organismos multilaterales deben asociarse con los gobiernos y las empresas para recorrer juntos este camino complejo y exigente de aplicación de políticas. No todos los modelos y métodos tendrán éxito, pero de este proceso —adoptando un enfoque de aprender haciendo— surgirán proyectos piloto exitosos que podrán replicarse a gran escala. Solo así se podrá forjar compañerismo y ganar la confianza entre organizaciones para abordar conjuntamente la agenda climática y de sostenibilidad.

El argumento a favor de las economías en desarrollo

La presión sobre el capital natural no hará más que aumentar a medida que las economías emergentes se preparan para la recuperación, en un contexto de crecimiento demográfico y mayor demanda de los consumidores. Esto ha abierto nuevas oportunidades para que las empresas de las economías en desarrollo lideren la lucha contra algunos de los desafíos más difíciles del mundo. Esas mismas empresas, que han ayudado a sacar de la pobreza a miles de millones de personas, operan en la intersección entre la sostenibilidad y el desarrollo.

Hay tres necesidades urgentes para impulsar empresas más sostenibles en las economías emergentes:

1. La protección de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos en la producción deben ir de la mano. Estos modelos resuelven el dilema de financiación: la producción financia la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y en innovación circular.

2. La colaboración a escala territorial es clave para concretar un pacto entre producción y protección que reúna a los actores sobre el terreno. Los gobiernos y las empresas de las economías emergentes se muestran cada vez más abiertos a nuevas formas de invertir en la protección de la biodiversidad, la conservación y restauración de los bosques, y a resolver problemas mediante alianzas con un objetivo común.

3. La necesidad de demostrar acción, agilidad y rapidez. Al no estar sujetas a prácticas y enfoques heredados, las cosas pueden avanzar más rápido en el mundo emergente, lo que permite progresar y actuar con rapidez para generar impulso de aquí a 2030. Es mejor probar algo y aprender haciendo que no hacer nada.

Transformación para la década

Asumir de estas maneras la responsabilidad de cuidar el clima y la naturaleza y promover el desarrollo sostenible es aún más urgente si queremos lograr, a la larga, una recuperación sólida. En las economías emergentes, podemos facilitar el cambio poniendo nuestros recursos financieros y técnicos al servicio de soluciones duraderas, en colaboración con los gobiernos y las comunidades, que equilibren las necesidades del clima, la naturaleza y las personas con el crecimiento empresarial.

Lo que es bueno para el medio ambiente también puede ser bueno para las empresas. Es fácil caer en la falacia perniciosa de que la única manera de hacer crecer una empresa es aceptar concesiones que perjudiquen al medio ambiente. Hemos renovado nuestros compromisos para trazar nuestro rumbo hacia la sostenibilidad durante los próximos 10 años, con objetivos ambiciosos para 2030. Nuestro propósito es generar un impacto positivo en el clima, la naturaleza y las personas.

Debemos transformar nuestras empresas al tiempo que adoptamos la innovación y la economía circular. Debemos incorporar nuevos mecanismos para garantizar que los ingresos de las actividades de producción financien de forma permanente nuevos objetivos de sostenibilidad: alcanzar emisiones netas cero de carbono derivadas del uso del suelo; lograr mejoras positivas y cuantificables en la naturaleza, incluida la restauración forestal, la conservación y la protección de la vida silvestre; y erradicar la pobreza extrema en nuestras comunidades. Sobre todo, debemos armonizar los KPI y las métricas de nuestras organizaciones para que la sostenibilidad ambiental y el crecimiento empresarial puedan estar del mismo lado de la ecuación, y no en lados opuestos.

El cambio climático no conoce fronteras entre países. En la década que tenemos por delante, debemos convertir los compromisos y las promesas en realidad. Aunque la defensa de causas y el debate siguen teniendo un papel que desempeñar, debemos aprovechar esa misma pasión y convertirla en una acción enérgica sobre el terreno, así como intentar soluciones audaces pero pragmáticas, si queremos que este período se convierta en una década de acción para todos.

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