Para proteger el océano, los líderes deben acertar en estos 3 aspectos

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  • A medida que aumentan las demandas humanas y las intervenciones en un espacio marino finito, será cada vez más difícil proteger y restaurar la biodiversidad marina.

  • Una acción prioritaria debe ser encontrar y facilitar maneras de garantizar que las energías renovables marinas dejen la salud del océano en mejores condiciones generales.

  • La diversidad y el creciente número de usos del océano, así como la complejidad de los desafíos que implican, hacen que la colaboración sea esencial para encontrar e implementar soluciones que lo protejan.

Las actividades oceánicas pueden contribuir a más del 20 % de la reducción de emisiones necesaria para mantener al mundo en una trayectoria compatible con 1,5 ℃.

Junto con las importantes funciones identificadas para gestionar de forma sostenible la capacidad de secuestro de carbono de los ecosistemas costeros y descarbonizar la pesca y el transporte marítimo, la infraestructura de energías renovables marinas es una de las principales soluciones en las que se confía a escala mundial para cumplir el Acuerdo de París.

Garantizar un entorno marino sano y próspero es la base sobre la que descansa este enorme potencial. Pero, a medida que aumentan las demandas humanas y las intervenciones en un espacio marino finito, será cada vez más difícil proteger el océano y restaurar la biodiversidad marina.

No será fácil, pero, además de contribuir a los objetivos climáticos y de protección de la naturaleza, el éxito reforzará la seguridad alimentaria y apoyará a las comunidades locales que dependen del océano para sus medios de vida. Esa realidad es posible si se introducen ahora cambios clave, teniendo presente la salud del océano a largo plazo.

1. Las energías renovables pueden proteger el océano, si se desarrollan correctamente

La magnitud y la velocidad del despliegue de infraestructura de energías renovables marinas, fundamental para alcanzar los objetivos climáticos, no tendrán precedentes. El cambio climático se está convirtiendo en uno de los principales impulsores de la pérdida de biodiversidad, por lo que la transición energética también tiene un papel que desempeñar para frenar esta crisis. Pero más infraestructura marina implica una mayor interacción con el entorno marino que, en última instancia, buscamos proteger.

Comprender y optimizar el impacto de esta infraestructura en la biodiversidad es una tarea urgente. Debemos encontrar y facilitar maneras de garantizar que las energías renovables marinas dejen la naturaleza en mejores condiciones que antes.

Esto implica seguir esforzándonos por evitar y mitigar posibles efectos negativos, por ejemplo, evitando los hábitats más sensibles y utilizando tecnología para reducir el impacto del ruido submarino en los mamíferos marinos y los peces durante la instalación.

Pero minimizar los efectos negativos no basta para proteger el océano. Necesitamos un cambio radical en la ambición colectiva del sector eólico marino: llevar a cabo la transición para abandonar los combustibles fósiles de una manera que contribuya activamente a restaurar la biodiversidad marina a nivel de los ecosistemas. Por ejemplo, debemos probar, aprender de y desarrollar proyectos que restauren las condiciones de los hábitats y las zonas de alimentación de especies de peces grandes, como las instalaciones de arrecifes artificiales que Ørsted instaló en el parque eólico de Borselle, en los Países Bajos.

Limitar el aumento de la temperatura mundial de acuerdo con el Acuerdo de París y restaurar la biodiversidad son objetivos que se refuerzan mutuamente: no podemos tener éxito en uno sin lograrlo en el otro. Los responsables de formular políticas, las empresas y los inversores deben adoptar plenamente este principio fundamental.

2. La colaboración es esencial para una buena gestión del océano

La diversidad y el creciente número de usos del océano, así como la complejidad de los desafíos que implican, hacen que la colaboración sea esencial para encontrar e implementar soluciones. Gestionar bien el uso colectivo del océano es clave para conciliar objetivos potencialmente dispares y crear una economía azul próspera para todos, que actúe en favor de la protección de la naturaleza, la justicia climática y los derechos de las comunidades.

Los líderes empresariales de distintos sectores de la economía oceánica deben colaborar con la comunidad científica, los expertos en ecología marina y los responsables de formular políticas sobre la gestión del océano. Quiero centrarme en tres aspectos importantes en los que es necesario mantener el impulso para promover esta agenda de manera práctica.

En primer lugar, debemos fomentar la colaboración entre sectores para proteger el océano, como la que facilita la plataforma Ocean 100 Dialogues que trabaja para acelerar iniciativas voluntarias del sector, basadas en la ciencia, con el fin de impulsar una economía oceánica sostenible y equitativa, aprovechando en mayor medida el impacto de la colaboración entre sectores.

En segundo lugar, hay que hacer llegar a los responsables de formular políticas los datos y la experiencia de quienes utilizan el océano, para orientar decisiones fundamentales como la planificación espacial marina (Marine Spatial Planning, MSP), una herramienta normativa central con potencial para conciliar los esfuerzos en materia de clima y biodiversidad, los objetivos de desarrollo sostenible y la economía oceánica en general, incluidos la energía, los alimentos, el transporte marítimo y el turismo costero. La Coalición para la Gestión Responsable de los Océanos del Pacto Mundial de las Naciones Unidas está realizando una importante labor en este ámbito, y es fundamental avanzar en las recomendaciones de su «Hoja de ruta para integrar las energías renovables marinas limpias en la planificación espacial marina climáticamente inteligente».

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En tercer lugar, hay que superar las tensiones entre las comunidades de las energías renovables marinas y las de conservación de la naturaleza marina. El cambio climático y la pérdida de biodiversidad son profundamente interdependientes, pero a veces se considera que sus soluciones entran en conflicto. Una cuestión central para los responsables de formular políticas que buscan abordar ambas crisis es cómo la MSP puede encontrar espacio para la expansión necesaria tanto de la naturaleza como de las energías renovables marinas. Por eso Ørsted se ha unido a ARK Nature para explorar el potencial de la recuperación de la naturaleza marina junto con la energía eólica marina, en apoyo de océanos sanos capaces de sostener ecosistemas diversos y una sociedad saludable.

3. Para proteger el océano, debemos financiar una economía oceánica sostenible

Durante la próxima década, está previsto que muchos sectores de la economía oceánica se expandan más rápido que la economía general. Para que esta expansión esté alineada con los objetivos climáticos y de biodiversidad, los fondos deben redirigirse de las actividades perjudiciales al desarrollo de soluciones de carbono azul y a una coexistencia productiva y sostenible de las actividades oceánicas.

Sin embargo, existe una gran brecha de financiación para apoyar una economía oceánica sostenible. Se espera que cada dólar destinado a acciones prioritarias para el océano genere al menos 5 dólares en beneficios mundiales, pero solo el 1 % del valor total de la economía oceánica se invirtió en proyectos sostenibles durante los últimos diez años, y la gran mayoría de esa inversión procedió de iniciativas gubernamentales y filantrópicas. Debemos superar urgentemente los obstáculos que impiden materializar las inversiones. Por ejemplo, impulsando las acciones clave identificadas por el Ocean Panel para cerrar la brecha de financiación azul. Esto incluye movilizar al sector privado para que redirija los fondos hacia empresas oceánicas sostenibles y soluciones tecnológicas.

Conclusión

La nueva crisis energética a la que nos enfrentamos pone de manifiesto la urgencia de este asunto: debemos ampliar rápidamente y a gran escala la energía eólica marina en todo el mundo, y hacerlo de manera que proteja la salud del océano. Las consecuencias de no protegerlo son enormes y de gran alcance. Es hora de colaborar en torno a objetivos comunes, construir una economía oceánica justa y sostenible y hacer posibles los grandes beneficios que ofrece.

Puede obtener más información sobre Ocean 100 Dialogues aquí.

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