Esta nueva tecnología puede salvar a las ballenas de las colisiones con barcos

Digital technology could be about to make the oceans a lot safer for these magnificent creaturesImage: Francesco Ungaro on Unsplash
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  • Las colisiones entre ballenas y barcos se producen con una frecuencia cada vez mayor en todo el mundo.

  • Una herramienta recién desarrollada utiliza IA, una aplicación móvil y big data para ayudar a los navegantes a evitar golpes contra ballenas.

  • El primer sistema Whale Safe ya ha sido desplegado frente a la costa de California.

Una columna de aire cálido y vapor brota del océano y alcanza una altura de tres pisos. Es una exhalación del orificio respiratorio de una ballena azul, el animal más grande que ha existido jamás, y una especie que estuvo al borde de la extinción debido a la caza comercial de ballenas.

Aunque la caza de ballenas ha disminuido drásticamente durante el último siglo, seis de las 13 grandes especies de ballenas siguen en peligro de extinción y siguen enfrentándose a múltiples amenazas provocadas por el ser humano, una de las cuales son los enormes buques de carga. Las rutas marítimas muy transitadas atraviesan con frecuencia los hábitats de las ballenas en zonas costeras, y los barcos pueden golpear y matar a ballenas de forma involuntaria mientras los animales se alimentan, migran, descansan, se aparean o socializan.

No solo son hermosas e impresionantes: las ballenas son componentes importantes de un planeta sano y productivo. Promueven redes tróficas oceánicas prósperas, respaldan las economías costeras e incluso ayudan a mitigar el cambio climático. Una evaluación económica concluyó que, al combinar los beneficios de las ballenas en captura de carbono y ecoturismo, una sola ballena vale más de 2 millones de dólares. Al mismo tiempo, el transporte marítimo es el motor vital de la economía mundial, ya que mueve el 90 % de los bienes del mundo, y el tráfico marítimo según las previsiones más conservadoras, se espera que se triplique para 2050. Para lograr un equilibrio entre un planeta sano y una economía sólida, ballenas y barcos deben coexistir en un océano cada vez más transitado.

Sin embargo, desde las costas de Estados Unidos hasta Sri Lanka y el mar Mediterráneo, las colisiones entre ballenas y barcos se producen a un ritmo cada vez mayor. La ballena franca del Atlántico Norte es un preocupante centinela del posible destino de las poblaciones de ballenas en todo el mundo si no logramos implementar con rapidez soluciones que impidan las colisiones mortales; la UICN la ha catalogado como ‘en peligro crítico’, y algunas ejemplares mueren cada año por colisiones con barcos. Con solo 400 ejemplares de esta especie que quedan, cada ballena cuenta.

Zonas de alto riesgo de colisiones entre ballenas y barcos en todo el mundoImage: Comisión Ballenera Internacional

Frente a la costa de California, 2018 y 2019 fueron los peores años registrados en colisiones entre ballenas y barcos, con 27 colisiones notificadas en todas las especies de ballenas. Aun así, los científicos calculan que solo se detecta y registra entre el 5 y el 17 % de los cadáveres de ballenas, por lo que el número real de víctimas de colisiones con barcos es probablemente mucho mayor. Los científicos calculan que, en realidad, mueren probablemente 18 ballenas azules en peligro de extinción por colisiones con embarcaciones en la costa oeste de Estados Unidos cada año. Para contextualizar esta cifra, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica ha determinado que solo pueden morir una o dos ballenas azules al año por causas de origen humano (como colisiones con barcos o enredos en artes de pesca) para que la población que visita California se recupere hasta alcanzar un nivel sostenible.

Los dos últimos años son los peores registrados en colisiones entre ballenas y barcos en CaliforniaImage: NOAA

Pese a estas tendencias, existen formas de combatir el problema. Las investigaciones han demostrado que reducir la velocidad de los barcos es, por ejemplo, una de las maneras de proteger a las ballenas de las colisiones. Sin embargo, un gran buque portacontenedores puede medir 1.000 pies de largo y tener una altura de 15 pisos, lo que hace muy difícil que capitanes y tripulaciones vean a las ballenas con tiempo suficiente para reaccionar. Los barcos necesitan saber cuándo y dónde reducir la velocidad.

La tecnología al rescate

¿Podría la tecnología digital ofrecer una solución? Un equipo de destacados científicos oceánicos del Benioff Ocean Initiative, la Universidad de California, la Institución Oceanográfica Woods Hole, la Texas A&M University at Galveston, la Universidad de Washington y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica ha desarrollado Whale Safe, un nuevo sistema de detección de ballenas que proporcionará a los navegantes los datos necesarios para reducir el riesgo de colisiones entre ballenas y barcos.

Whale Safe integra tres tecnologías: un sistema de grabación submarina de sonido basado en IA que detecta los cantos de las ballenas; una aplicación móvil que utilizan científicos ciudadanos para registrar avistamientos de ballenas; y modelos de big data que proporcionan pronósticos casi en tiempo real de las zonas de alimentación de las ballenas, basados en datos como la temperatura y la circulación del océano. Los datos que aporte la nueva tecnología permitirán a los barcos saber cuándo hay ballenas cerca, para que puedan reducir la velocidad y proteger a las ballenas mientras transportan mercancías de forma segura por todo el mundo.

El sistema Whale Safe también integra datos de seguimiento de buques y permite al público supervisar qué barcos y empresas reducen la velocidad para proteger a las ballenas en peligro de extinción, aportando transparencia al transporte dentro de las cadenas de suministro. El seguimiento continuo de las colisiones y de las velocidades de navegación se utilizará para evaluar el éxito de Whale Safe.

Las principales rutas marítimas hacia los puertos más transitados de California atraviesan importantes zonas de alimentaciónImage: Autores

El primer sistema Whale Safe se ha desplegado frente a la costa de California, en el canal de Santa Bárbara, cerca de los puertos de Los Ángeles y Long Beach, uno de los complejos portuarios más transitados del mundo. Las rutas marítimas en torno a estos puertos, como muchas otras en todo el mundo, también se solapan con una zona de alimentación biológicamente rica para las ballenas en peligro de extinción. Esta región se ha identificado como zona de preocupación desde 2007, cuando cinco ballenas azules en peligro de extinción murieron por colisiones con barcos en el canal. Si tiene éxito, Whale Safe podría replicarse en otros puntos críticos de colisiones con barcos de todo el mundo para respaldar decisiones que protejan a las ballenas y, al mismo tiempo, favorezcan un comercio marítimo eficiente.

Whale Safe forma parte de un creciente ecosistema de tecnología oceánica que promete acelerar soluciones inteligentes para una economía azul sostenible. Mientras el mundo entra en el Gran Reinicio, es esencial que aprovechemos estas herramientas en beneficio tanto de las personas como del planeta.

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