Las empresas globales son un factor clave del cambio climático, pero también impulsan soluciones.
La medición del desempeño empresarial debe incluir el desempeño en resiliencia y sostenibilidad.
La tecnología puede ayudar a gestionar las emisiones de carbono y a acelerar los avances en la transición hacia una economía circular.
Las empresas globales impulsan la producción y el consumo a escala mundial, lo que conduce a niveles de vida cada vez más altos, pero ¿a costa de qué para las generaciones futuras y para nuestro planeta?
Si bien las empresas desempeñan un papel crucial en la creación de soluciones para prevenir las crisis ambientales y sanitarias, el «business as usual» no nos acercará a alcanzar los ODS de la ONU en los próximos 10 años.
Ahora bien, es fundamental que las empresas aceleren la tecnología, y estas son algunas de las formas en que pueden hacerlo.
Medición del desempeño en sostenibilidad
La pandemia de COVID-19 ha obligado a todos a repensar cómo miden las empresas su desempeño. Tradicionalmente, una gestión empresarial sólida ha requerido administrar la rentabilidad y el crecimiento, pero la crisis ha puesto de manifiesto la importancia de la resiliencia.
Las cadenas de suministro globales, por ejemplo, llevan décadas optimizándose para ser lo más eficientes posible. Pero cuando la COVID-19 impuso restricciones globales, muchas cadenas de suministro muy optimizadas y eficientes se quebraron por falta de agilidad y flexibilidad. Ayudar a las cadenas de suministro a adaptarse e introducir una mayor resiliencia se ha convertido en una métrica prioritaria.
Y mientras la crisis sanitaria ha obligado a frenar muchos esfuerzos ambientales, el cambio climático no se ha detenido. Si las empresas quieren ser negocios bien gestionados, deben dar más énfasis y atención al medio ambiente. El año 2020 dejó muy claro a los líderes empresariales que, además de sus ingresos y resultados netos, deben centrarse también en gestionar su «línea verde» para lograr el éxito empresarial sostenible. Esto tiene el potencial de convertirse en el principio rector para evaluar y dirigir las empresas hoy y en el futuro.
Las corporaciones pueden medir el éxito empresarial de forma más integral mediante nuevas prácticas contables que conecten los impactos económicos, sociales y ambientales. Esta filosofía se refleja en el Informe Integrado. También nos hemos sumado a iniciativas internacionales como la Value Balancing Alliance y a iniciativas locales como QuartaVista, un proyecto financiado por el Gobierno alemán, que tiene como objetivo estandarizar las amplias medidas del impacto corporativo.
Para acelerar el ritmo de cambio necesario para generar impactos positivos a gran escala, las empresas deben adoptar e implementar tecnologías que permitan y impulsen procesos empresariales completamente rediseñados. Las áreas más importantes en las que centrarse de inmediato son las áreas interrelacionadas de gestión de las emisiones de carbono y de transición hacia una economía circular.
Gestión de las emisiones de carbono
En la era digital, las empresas dependen de soluciones tecnológicas para rastrear y gestionar las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero a lo largo de toda la cadena de valor, desde el abastecimiento de materiales hasta la fabricación y la distribución final. Esto exigirá que los proveedores, las operaciones y la logística determinen y den a conocer sus emisiones relativas. Las empresas pueden usar estos datos para obtener mejores conocimientos, lo que les permite consolidar, analizar y gestionar con mayor eficacia la huella de carbono de sus productos y servicios individuales.
Ya vemos cómo empresas, como las del sector alimentario, actúan conforme a sus responsabilidades corporativas, a las recomendaciones de los inversores y a la demanda de los consumidores para etiquetar sus productos con información sobre las emisiones a nivel de producto. Esto proporciona a los consumidores la información que necesitan para tomar decisiones de compra más responsables, creando un círculo virtuoso.
Transición hacia una economía circular y reducción de residuos
En el paradigma actual, basado en el uso de combustibles fósiles y en el enfoque lineal de la producción y el consumo, es imposible reducir las emisiones a cero. Hay 100 000 millones de toneladas de materiales que ingresan en la economía mundial cada año, pero solo alrededor del 10 por ciento se recicla o reutiliza. Esto supone un enorme coste para las empresas y las sociedades, porque es ineficiente y repercute de forma significativa en nuestro medio ambiente más allá de los límites planetarios. Los estudios muestran que debemos avanzar rápidamente hacia cadenas de valor de circuito cerrado.
En lo que respecta a la economía circular y a mantener los materiales valiosos en uso durante más tiempo, la tecnología puede acelerar los beneficios circulares para las empresas. Las empresas pueden obtener enormes beneficios al capturar el valor de los materiales que actualmente se desperdician. Una economía restaurativa y regenerativa podría liberar 4,5 billones de dólares en crecimiento potencial, reducir las emisiones de CO2 un 45 por ciento y los residuos un 90 por ciento. Una transformación global se centra en la trazabilidad de la cadena de suministro, la transparencia en el abastecimiento y la producción sostenibles, y la recuperación de residuos a lo largo de todo el ciclo de uso del producto.
Aunque por las cadenas de valor globales fluyen muchos materiales diferentes, el plástico se ha convertido en un recurso muy visible, objetivo de reducción y reutilización. Más de 450 empresas, gobiernos y otras organizaciones, que representan más del 20 por ciento de los bienes de consumo envasados a nivel mundial, se han comprometido con un conjunto ambicioso de objetivos para 2025. SAP ayuda a preservar el valor de los flujos de materiales y a captar nuevos ingresos mediante la innovación de modelos de negocio y ayudando a las empresas a adoptar enfoques y procesos de economía circular.
Para empezar, las empresas deben centrarse en el diseño responsable. Los diseñadores e ingenieros de productos deben crear nuevos enfoques para la modularidad, la reparabilidad, la recuperación y el embalaje de los productos, con el fin de reducir los residuos y mantener los materiales en uso durante más tiempo.
Lo que para una empresa es un residuo es un insumo valioso para otra, pero hay que saber encontrarlo, valorarlo y utilizarlo. Aquí es donde debemos avanzar en un abastecimiento y una contratación más responsables. El objetivo es usar la tecnología para conectar a compradores y vendedores en mercados de materiales secundarios.
Sin embargo, puede resultar complicado para las empresas localizar, evaluar, validar e incorporar estas fuentes en sus procesos actuales. Los recicladores están empezando a usar tecnología geoespacial, ciencia de datos y análisis en tiempo real para mejorar la recuperación y la reutilización de recursos.
La producción responsable es otro ámbito en el que las empresas pueden usar tecnologías como el seguimiento en tiempo real para garantizar la trazabilidad tanto de los proveedores de la cadena anterior como de los productos terminados. Tecnologías como la cadena de bloques permiten a las marcas rastrear y compartir el historial de sus productos, de modo que los clientes puedan tomar decisiones de compra informadas. Las aplicaciones de trazabilidad y las soluciones de gestión de la experiencia también pueden proporcionar a los productores una visión profunda de la percepción de los consumidores sobre el valor de la circularidad.
Sin embargo, por muy avanzada que sea la tecnología del mundo, no resolverá por completo nuestros problemas. Todo depende de las personas, de las decisiones que tomamos como individuos, pero también como empresas y redes.
Las empresas tienen un papel fundamental que desempeñar en la reorientación hacia un sistema económico que favorezca el crecimiento y los beneficios sostenibles. Más allá de las empresas, debemos pensar en el mundo que queremos para nuestros hijos y las generaciones futuras. Debemos fijar objetivos ambiciosos, medirnos de forma diferente, rendir cuentas de nuestras acciones y colaborar entre organizaciones, sectores y regiones.
Las empresas líderes ya están actuando, pero el tiempo apremia. Se necesitan más empresas que se sumen, para que podamos avanzar más rápido, juntos, hacia un futuro sostenible.





