Cómo las finanzas digitales sostenibles pueden impulsar una economía baja en carbono

Windmills are seen at a wind farm in Palm Springs, California, February 9, 2011. California aims to slow climate change by putting a price on carbon -- a low, low starting price. The program is the last, keystone step in a controversial half-decade push to green the state's business for the good of the planet and the economy. Picture taken February 9, 2011. To match Special Report CARBON-CALIFORNIA/ REUTERS/Lucy Nicholson (UNITED STATES - Tags: ENERGY ENVIRONMENT) - GM1E72H1RPZ01
The renewable energy investment opportunity alone is estimated to reach $1 trillion per annumImage: REUTERS/Lucy Nicholson
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  • Las finanzas digitales hacen referencia a la integración de big data, inteligencia artificial (IA), plataformas móviles, cadenas de bloques (blockchain) e internet de las cosas (IoT) en la prestación de servicios financieros.

  • Las finanzas sostenibles hacen referencia a los servicios financieros que integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las decisiones empresariales o de inversión.

  • Combinadas, las finanzas digitales sostenibles pueden aprovechar las tecnologías emergentes para analizar datos, impulsar las decisiones de inversión y generar empleo en los sectores que respaldan la transición hacia una economía baja en carbono.

Muchos gobiernos y empresas han asumido compromisos ambiciosos para combatir el cambio climático, y denominan los próximos 10 años la «década de la ejecución». La tecnología se encuentra en el centro de esos esfuerzos por prevenir, o incluso revertir, el calentamiento global. Están surgiendo productos inteligentes, nuevas aplicaciones de tecnologías existentes o incluso modelos de negocio totalmente nuevos para aumentar la eficiencia energética, reducir el consumo energético total o ampliar el uso de las energías renovables.

Ya se han identificado más de 1.200 empresas emergentes denominadas «tecnología climática». Suiza, líder del Índice Mundial de Innovación desde 2011, es uno de los países que ofrecen un terreno fértil para las iniciativas que abordan el cambio climático. Junto con los actores más consolidados, estas empresas emergentes serán decisivas para desbloquear importantes oportunidades de inversión para las empresas y los inversores.

Canalizar estas inversiones es un reto fundamental para el sistema financiero mundial. Los inversores que gestionan más de 45 billones de dólares en activos bajo gestión ya han acordado impulsar la acción frente al cambio climático en sus carteras. Por ello, las finanzas sostenibles se han convertido en una parte integral del modo de operar de muchas empresas de servicios financieros. Creemos firmemente que las finanzas sostenibles, combinadas con la innovación tecnológica y la digitalización en la banca, serán determinantes para la innovación y el crecimiento sostenibles, así como para la transición hacia una economía menos intensiva en carbono.

Los mayores centros de tecnología climática del mundoImage: Statista

¿Qué son las finanzas digitales sostenibles?

Las finanzas digitales hacen referencia a la integración de big data, inteligencia artificial (IA), plataformas móviles, cadenas de bloques (blockchain) e internet de las cosas (IoT) en la prestación de servicios financieros.

Las finanzas sostenibles, por su parte, hacen referencia a los servicios financieros que integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las decisiones empresariales o de inversión, en beneficio duradero tanto de los clientes como de la sociedad en su conjunto.

Combinadas, las finanzas digitales sostenibles demuestran cada vez más su capacidad para superar obstáculos y promover el crecimiento económico sostenible.

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Hacer posibles las decisiones de inversión sostenibles

El acceso a datos de alta calidad y comparables será fundamental para aumentar las oportunidades de inversiones más sostenibles. Los datos son la columna vertebral de la toma de decisiones de inversión: los inversores necesitan ayuda para entender cómo pueden evolucionar las empresas a medida que cambia el entorno, evoluciona la regulación, surgen nuevas tecnologías y cambian los hábitos de los clientes. Necesitan comprender y cuantificar mejor el riesgo, así como la rentabilidad. Cada vez más, los inversores buscan formas de medir el impacto de sus carteras y establecer parámetros de referencia.

En consecuencia, el mercado de datos ESG está en auge. Los proveedores de datos han desarrollado una amplia gama de productos ESG, desde datos brutos hasta puntuaciones agregadas, y han multiplicado sus fuentes de datos. Con una tasa de crecimiento anual esperada del 20 % para los datos ESG y del 35 % para los índices ESG, el mercado global podría acercarse a los 1.000 millones de dólares en 2021.

Comparar y discernir información significativa será cada vez más complejo para los inversores debido a:

  • la falta de determinados datos, por ejemplo, las emisiones indirectas de carbono en la cadena de valor de una empresa;

  • la ausencia de normas y de una regulación coherente;

  • el enorme volumen de datos.

Según las estimaciones, para 2025 podría haber más de 160 zettabytes de datos en el mundo y el 80 % de ellos serán no estructurados. En el futuro, se espera ampliamente que tecnologías como la IA, el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje natural se utilicen tanto para generar como para evaluar datos ESG. Estas tecnologías pueden ayudar a procesar grandes volúmenes de datos, incluso en sectores donde la información a menudo se presenta de formas incompatibles. También permitirán identificar eficazmente señales incorporadas en datos no estructurados para obtener perspectivas más profundas, o incluso predictivas, sobre la inversión sostenible. Asimismo, estas tecnologías harán posible reducir los costes de búsqueda de información y mejorar la medición y el seguimiento del carácter «verde» de las inversiones.

Sin embargo, la tecnología no es una panacea, sino una forma eficaz de reforzar el juicio humano y ampliar la eficacia del análisis ESG. La disponibilidad de perspectivas de alta calidad basadas en datos ayudará a las entidades financieras a mejorar el perfil de sostenibilidad de las carteras de los inversores y a asesorar a los clientes sobre cómo alinear las inversiones con sus preferencias individuales.

Las entidades financieras también pueden crear modelos de financiación innovadores que canalicen el dinero de los clientes hacia proyectos prometedores y empresas emergentes de vanguardia. Para los inversores con conciencia climática, modelizar el posible impacto financiero del cambio climático en activos o carteras específicos puede ayudarles a comprender su exposición al riesgo climático. Con esta información, los inversores podrían considerar cómo mitigar, adaptar o transformar sus carteras.

Existen tres perspectivas igualmente importantes para los inversores con conciencia climática:

  • Mitigación de la cartera: reducir la exposición de las inversiones a los riesgos de carbono (paso a paso);

  • Adaptación de la cartera: aumentar la exposición de las inversiones a soluciones relacionadas con el clima, a activos más resistentes a los efectos del cambio climático o a tecnologías que lo combaten;

  • Transición de la cartera: alinear las inversiones y garantizar que se ajustan a la trayectoria climática elegida (ya sea un mundo de 2 °C, un mundo de 1,5 °C u otra trayectoria distinta).

Incentivar las decisiones de consumo sostenible

Además de impulsar las decisiones de inversión, la tecnología también puede ayudar a concienciar a los consumidores sobre las repercusiones ambientales y sociales de las decisiones de consumo e inversión, e incentivarlos a tomar decisiones más eficientes en el uso de recursos y más sostenibles.

El sector de las tecnologías financieras de consumo está experimentando un crecimiento asombroso en la adopción global, pasando del 16 % en 2015 al 64 % en 2019. El uso generalizado de aplicaciones móviles y de banca electrónica abre nuevas oportunidades para que las entidades financieras ofrezcan transparencia a los consumidores sobre sus patrones de consumo diarios y los apoyen en la selección de productos y servicios que se ajusten a sus valores personales.

Tasa de adopción de las tecnologías financierasImage: Statista

Tomemos como ejemplo el big data y la IA: estas herramientas pueden utilizarse para convertir los datos de las transacciones financieras en huellas de carbono individuales, que, al integrarse con los servicios de banca digital, permiten destacar en tiempo real el impacto ambiental de las compras. Los consumidores más conscientes, que compran cada vez más productos y servicios respetuosos con el medio ambiente, incentivarán a su vez las inversiones en una producción más ecológica.

Responder a las demandas de los consumidores beneficiará tanto al medio ambiente como a las empresas. Las compañías que se centran en la sostenibilidad pueden esperar resultar cada vez más atractivas para los inversores, tal como se ha señalado anteriormente. Además, la investigación demuestra que más del 50 % de los consumidores están dispuestos a pagar más por productos sostenibles diseñados para ser reutilizados o recicladosesearch shows that more than 50% of consumers are willing to pay more for sustainable products designed to be reused or recycled. En Suiza, el 42 % de los millennials iniciaron o intensificaron una relación comercial debido al impacto positivo de una empresa en la sociedad o en el medio ambiente.

Los productos sostenibles empiezan a registrar tasas de crecimiento más altas que sus competidores no sostenibles. En Estados Unidos, los productos comercializados como sostenibles representan solo el 16 % del mercado de bienes de consumo envasados, pero son responsables del 55 % del crecimiento. Además, estos productos disfrutan de un sobreprecio considerable y siguen creciendo más rápido que sus equivalentes convencionales.

La transición hacia una economía sostenible y baja en carbono

La inversión privada, así como las decisiones de consumo, serán fundamentales para combatir el cambio climático y desempeñarán un papel importante en el cierre de la brecha de financiación climática. La mayor concienciación sobre los beneficios y riesgos económicos relacionados con el clima tras la COVID-19 ha centrado aún más la atención de los inversores en las oportunidades relacionadas con el medio ambiente.

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Antes de la pandemia, Carbon Tracker, un centro de estudios financiero independiente, calculó que la oportunidad de inversión solo en energías renovables podría alcanzar 1 billón de dólares anuales. Asimismo, se calcula que el empleo en energías renovables podría alcanzar los 42 millones en todo el mundo en 2050, cuatro veces su nivel actual. Con la integración de las energías renovables, los edificios inteligentes y un transporte público más ecológico en los paquetes de estímulo económico posteriores a la pandemia, se espera que esta oportunidad aumente aún más.

Creemos que las finanzas digitales sostenibles desempeñarán un papel esencial en la canalización eficiente de este capital para impulsar la innovación, el crecimiento y la creación de empleo, al tiempo que respaldan la transición hacia una economía sostenible y baja en carbono.

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