Se prevé que la demanda de alimentos azules prácticamente se duplique para 2050, lo que tendrá consecuencias ambientales y sociales.
La sostenibilidad del consumo de alimentos azules dependerá de qué tipos de pescado se consuman, y de dónde y cómo se produzcan.
Analizamos los desafíos que se avecinan y destacamos soluciones innovadoras para el crecimiento sostenible de la acuicultura.
El mundo dependerá cada vez más de la acuicultura para satisfacer la creciente demanda de alimentos azules, que probablemente se duplicará para 2050. Como todos los sistemas alimentarios, la acuicultura presenta tanto oportunidades como desafíos, especialmente en lo relativo a la salud, la sostenibilidad y la equidad. Debemos acoger la diversidad de alimentos azules y de sus actores, fomentar la innovación y catalizar la colaboración intersectorial para lograr una acuicultura verdaderamente sostenible.
El futuro es azul. Para 2050, es probable que el mundo consuma el doble de alimentos azules —pescado, mariscos y algas capturados o cultivados en agua dulce o salada— que en 2015, según la reciente Evaluación de los Alimentos Azules. A medida que aumenta nuestra demanda de alimentos azules, también crecen los llamamientos a transformar el sistema alimentario para satisfacer esta creciente necesidad de forma sostenible y justa.
Con las poblaciones silvestres de peces explotadas cerca de su capacidad, la acuicultura aportará la mayor parte del pescado adicional que se produzca y consuma en el futuro. Sin embargo, la acuicultura no es una solución milagrosa. Plantea contrapartidas en materia de recursos y medio ambiente debido a la posible destrucción de hábitats, el exceso de nutrientes y patógenos, el uso de antibióticos y la dependencia de piensos elaborados con peces silvestres y cultivos agrícolas. Las investigaciones indican que se han logrado avances en los últimos años y que existe potencial para innovar: por ejemplo, entre 1997 y 2017, la cantidad de pescado silvestre utilizada para producir un kilogramo de pescado de piscifactoría disminuyó un 85 %. Si queremos abordar estos riesgos ambientales y satisfacer la creciente demanda, el momento es ahora.
¿Cómo podemos lograr una acuicultura sostenible?
Los productores de alimentos azules, especialmente en la acuicultura, ya han avanzado hacia la sostenibilidad ambiental, lo que pone de relieve el potencial de los líderes del sector para afrontar los desafíos del aumento de la producción y, al mismo tiempo, mejorar las prácticas y los sistemas. Debemos acoger la diversidad de alimentos azules y de sus actores, fomentar la innovación y catalizar la colaboración intersectorial para impulsar una transformación del sistema alimentario de aquí a 2050 que sea saludable, equitativa y sostenible.
En primer lugar, hay más de 2500 especies o grupos de especies de alimentos azules que se capturan en estado silvestre o se cultivan para el consumo, y que ofrecen una amplia y diversa variedad de proteínas y nutrientes para favorecer la nutrición, la sostenibilidad y medios de vida equitativos. El futuro de los alimentos azules dependerá en gran medida de qué tipos de alimentos acuáticos se consuman, y de dónde y cómo se produzcan. Pasar de especies con gran impacto ambiental a especies de menor impacto puede aportar grandes beneficios para la nutrición, la seguridad alimentaria y el medio ambiente. También importan las personas que están detrás de los procesos de producción. La pesca y la acuicultura en pequeña escala producen, procesan y distribuyen la mayoría de los alimentos azules destinados al consumo humano. También generan el 90 % de los empleos y sustentan los medios de vida de 800 millones de personas en el sector de los alimentos azules.

Tomemos como ejemplo el mola. El mola es una pequeña especie de pez herbívoro nativa de Bangladesh que crían productores a pequeña escala en arrozales o junto con otros peces en sistemas de acuicultura. El mola representa una proporción muy pequeña de la dieta diaria en Bangladesh. Sin embargo, pese a su bajo consumo, es muy rico en nutrientes: aporta el 98 % de toda la vitamina A, el 56 % de todo el hierro y el 35 % de todo el zinc que se consume en Bangladesh.
El mola es solo un ejemplo de la enorme diversidad de alimentos azules que pueden ofrecer una fuente asequible y sostenible de nutrición y, a la vez, sustentar los medios de vida locales. A medida que los sistemas alimentarios mundiales amplían la variedad de especies que consideran, los productores a pequeña escala deben tener un lugar en la mesa de la acuicultura sostenible.
¿Cuáles son las últimas innovaciones?
Las prácticas de producción y procesamiento, por ejemplo, las relacionadas con los piensos para la acuicultura, pueden ayudarnos a abordar los desafíos que se avecinan. Hasta ahora, el pescado capturado en estado silvestre ha sido la única fuente de ácidos grasos omega-3 necesarios para elaborar piensos para la acuicultura. Veramaris, una empresa conjunta de DSM y Evonik, cubre esa necesidad con microalgas naturales. Una sola planta de procesamiento en Nebraska produce suficiente omega-3 EPA/DHA para sustituir 1,2 millones de toneladas métricas de pescado capturado en estado silvestre, el equivalente a la captura anual del mar Mediterráneo. Al igual que Veramaris, necesitamos innovadores que piensen de forma creativa para desarrollar prácticas de producción acuícola y crear demanda de especies de alimentos azules que no se han comercializado ampliamente, pero que pueden ofrecer opciones sostenibles, nutritivas y atractivas para distintos consumidores.
¿Cómo puede la colaboración intersectorial impulsar la acuicultura?
La colaboración intersectorial puede contribuir a que los alimentos azules se consideren una parte integral del sistema alimentario. De este modo, podemos alcanzar varios objetivos: seguridad alimentaria, clima, energía y salud.
En el mar del Norte, los primeros ensayos de cultivo de mejillones en turbinas eólicas marinas están poniendo a prueba los beneficios conjuntos de compartir infraestructura para la producción de alimentos y energía. La acuicultura de bivalvos sin alimentación genera emisiones insignificantes e incluso puede mejorar la calidad del agua. Estos mejillones filtran las aguas locales, crean hábitats, estabilizan la costa y sustentan los medios de vida de las comunidades costeras. Los bivalvos también aportan importantes beneficios nutricionales y pueden contribuir a abordar los problemas de carencia de micronutrientes y malnutrición en sus diversas formas.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para ayudar a garantizar la seguridad alimentaria mundial?
En última instancia, debemos aprovechar estas oportunidades para lograr políticas y prácticas acuícolas capaces de cambiar verdaderamente el rumbo. Sin embargo, los alimentos azules suelen quedar al margen de los debates sobre políticas nacionales y estrategias empresariales.
¿Cómo podemos impulsar el cambio?
Una nueva iniciativa prometedora, la iniciativa de Friends of Ocean Action, Blue Food Partnership, cataliza acciones basadas en la ciencia para lograr cadenas de valor de alimentos azules saludables y sostenibles. Con el apoyo del Blue Planet Fund del Gobierno del Reino Unido, su Grupo de Trabajo sobre Acuicultura Sostenible 2030 ofrece la oportunidad de evaluar las contrapartidas e implementar soluciones para el crecimiento sostenible de la acuicultura.
Este tipo de alianzas —entre sectores y regiones geográficas— puede servir de plataforma para desarrollar soluciones prácticas para la acuicultura que incorporen la diversidad, la innovación y la colaboración intersectorial. De cara al año que viene, será fundamental llevar estas soluciones a foros internacionales más amplios, como la Conferencia Our Ocean y la Reunión Anual del Foro Económico Mundial.
Un futuro de acuicultura sostenible que satisfaga la creciente demanda de alimentos azules está a nuestro alcance. Sin embargo, para hacer realidad esta visión de aquí a 2050, debemos trabajar juntos para trazar el rumbo.
El grupo UpLink Ocean Blue Food Challenge está formado por 11 innovadores que abordan diversos desafíos para lograr alimentos sostenibles, equitativos, asequibles y nutritivos procedentes del océano y de fuentes acuáticas.




