Es un placer volver a Davos en persona, después de dos años sin este encuentro.
Durante medio siglo, el Foro Económico Mundial ha reunido a la comunidad mundial para intercambiar ideas, perspectivas y soluciones sobre algunos de los problemas más importantes y difíciles del mundo. Hoy necesitamos aún más este espíritu de Davos.
La guerra del presidente Putin contra Ucrania ha hecho añicos la paz en Europa. Supone un cambio radical, no solo para la seguridad europea, sino también para el orden mundial.
La OTAN tiene dos tareas fundamentales ante la agresión de Rusia: apoyar a Ucrania y evitar que la guerra se intensifique.
Durante muchos años, la OTAN y sus aliados han apoyado a Ucrania, en particular Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y también Turquía. Han proporcionado equipos y formación a decenas de miles de soldados ucranianos.
Vemos cada día en el campo de batalla la diferencia que esto está marcando. Desde la invasión rusa, hemos intensificado considerablemente nuestro apoyo, con armas por valor de miles de millones de dólares y otras formas de asistencia para ayudar a Ucrania a defender su derecho a la legítima defensa, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.
La principal responsabilidad de la OTAN es proteger a todos sus aliados y evitar que esta guerra se intensifique y cause aún más muertes y destrucción. Puede que nos haya conmocionado la brutal invasión de Rusia, pero no debería sorprendernos. Esta invasión fue uno de los actos de agresión militar mejor previstos de la historia.
En la OTAN compartimos información de inteligencia y la hicimos pública durante muchos meses para advertir sobre los planes de Putin. El ataque de Rusia contra Ucrania forma parte de un patrón que se repite desde hace muchos años, en el que Moscú recurre a la fuerza militar para alcanzar sus objetivos políticos. La destrucción de Grozni. La invasión de Georgia. La anexión de Crimea. El bombardeo de Alepo. Y ahora, la guerra en Ucrania.
Desde la primera invasión de Ucrania en 2014, la OTAN se ha adaptado y preparado, aumentando el gasto en defensa e invirtiendo en capacidades modernas. Desplegamos grupos de combate listos para entrar en acción en el flanco oriental de nuestra Alianza por primera vez en nuestra historia. Hemos aumentado el nivel de alerta de nuestras fuerzas y establecido nuevos dominios de defensa, incluidos el espacio y el ciberespacio.
Cuando Rusia volvió a invadir Ucrania este año, la OTAN estaba preparada. Desplegamos fuerzas adicionales en el este de nuestra Alianza. Hoy tenemos más de 40.000 efectivos bajo el mando directo de la OTAN, respaldados por importantes medios aéreos y navales. Duplicamos el número de grupos de combate multinacionales desde el mar Báltico hasta el mar Negro, y tenemos 100.000 efectivos en estado de alerta máxima, listos para responder a cualquier agresión y defender cada centímetro del territorio de la OTAN.
Esto es disuasión: eliminar cualquier margen para malentendidos o errores de cálculo en Moscú. No para provocar un conflicto, sino para evitarlo y preservar la paz.
El pasado diciembre, el presidente Putin presentó un ultimátum a la OTAN. Exigió un tratado jurídicamente vinculante para reescribir la arquitectura de seguridad en Europa, restablecer las esferas de influencia, obligar a la OTAN a retirarse del flanco oriental de la Alianza y poner fin a la ampliación de la OTAN. Quería menos OTAN en sus fronteras y desató una guerra. Y ahora tiene más OTAN en sus fronteras y más miembros.
La decisión de Finlandia y Suecia de solicitar su ingreso en la OTAN es histórica. Demuestra que la seguridad europea no estará dictada por la violencia y la intimidación. Todos los aliados coinciden en que la ampliación de la OTAN ha sido un gran éxito que ha extendido la libertad y la democracia por Europa. Por eso confío en que encontraremos la manera de atender las preocupaciones de seguridad de todos los aliados y dar la bienvenida a los socios más cercanos de la OTAN a nuestra familia de naciones libres.
Mientras tanto, la OTAN mantiene la vigilancia en la región del mar Báltico, y los aliados han aumentado su presencia. Hemos intensificado nuestros ejercicios y despliegues y, por primera vez, un grupo anfibio de respuesta inmediata de Estados Unidos ha quedado bajo el mando de la OTAN.
La adhesión de Finlandia y Suecia también fortalecería los estrechos vínculos entre la OTAN y la Unión Europea. La seguridad europea y la transatlántica están profundamente interconectadas. Hoy, cerca de 600 millones de europeos viven en un país de la OTAN, y la OTAN protege al 93 por ciento de la población de la UE.
La coordinación cada vez más estrecha entre la OTAN y la UE ha sido fundamental para hacer frente a la crisis actual.
Como acaban de escuchar de Ursula von der Leyen, los aliados de la OTAN y la Unión Europea han impuesto sanciones sin precedentes a la maquinaria de guerra de Putin. Países desde Suiza hasta Corea del Sur se han sumado y también han aplicado sanciones. Y cientos de empresas internacionales han abandonado Rusia.
Estas sanciones masivas nos recuerdan una de las importantes lecciones de este conflicto: no debemos sacrificar las necesidades de seguridad a largo plazo por intereses económicos a corto plazo.
La guerra en Ucrania demuestra cómo las relaciones económicas con regímenes autoritarios pueden crear vulnerabilidades: la dependencia excesiva de las importaciones de productos básicos esenciales, como la energía; los riesgos que entraña exportar tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial; y el debilitamiento de la resiliencia causado por el control extranjero de infraestructuras críticas, como la 5G.
Esto tiene que ver con Rusia, pero también con China, otro régimen autoritario que no comparte nuestros valores y socava el orden internacional basado en normas.
Sin duda, el comercio internacional ha traído gran prosperidad. Yo, como muchos de los presentes hoy aquí, he trabajado arduamente para promover una economía más globalizada, pero debemos reconocer que nuestras decisiones económicas tienen consecuencias para nuestra seguridad. La libertad es más importante que el libre comercio. Proteger nuestros valores es más importante que obtener beneficios.
En la cumbre de la OTAN en Madrid, el próximo mes, los líderes de la OTAN tomarán decisiones audaces para seguir fortaleciendo y adaptando nuestra Alianza a este mundo más peligroso y competitivo.
Este conflicto en Ucrania ha puesto de relieve la importancia de que Europa y América del Norte permanezcan unidas en la OTAN y trabajen con socios afines de todo el mundo para defender nuestros valores y promover la paz y la prosperidad.
Con el espíritu de Davos, ¡cuento también con ustedes!




