Las emisiones de alcance 3, es decir, aquellas de las que una empresa es responsable indirectamente a lo largo de su cadena de valor, representan el mayor desafío en el camino global hacia las emisiones netas cero.
El alcance 3 ascendente puede representar hasta el 70 % de las emisiones de una empresa en cadenas de valor globales muy complejas; solo ocho de estas cadenas de suministro son responsables de más del 50 % de las emisiones mundiales.
La acción colaborativa a gran escala puede ayudar a abordar estas emisiones, ya que las corporaciones multinacionales asumen un papel más activo y ayudan a las empresas de sus cadenas de valor a reducir su huella de carbono.
No hay que equivocarse: estamos en una carrera contra el tiempo frente al cambio climático. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático informe confirmó que no estamos respondiendo con la suficiente rapidez a la crisis y que nos dirigimos a superar el límite crítico de un calentamiento de 1,5 grados Celsius en las próximas dos décadas.
Superar este límite nos sitúa en una senda de puntos de inflexión climáticos en cascada, desde el deshielo del permafrost rico en carbono en los polos hasta la pérdida de casi todos los glaciares de montaña, con hasta 10 puntos de inflexión activados por debajo de un calentamiento de 2 grados Celsius.
En los próximos años debemos hacer todo lo posible por reducir el impacto climático en nuestras sociedades y economías. Ya no podemos permitirnos el lujo de centrarnos únicamente en los objetivos para 2050; necesitamos recortes urgentes y drásticos de nuestras emisiones, con los hitos de 2025 y 2030 guiando nuestros esfuerzos. Y en ningún otro ámbito estos esfuerzos serán más desafiantes, significativos y gratificantes que en nuestras emisiones de alcance 3.
¿Qué son los alcances de las emisiones?
Las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad empresarial se clasifican en tres categorías o “alcances”.
El alcance 1 se refiere a las emisiones directas de las que una empresa es responsable a partir de sus recursos e instalaciones propios y controlados; por ejemplo, las producidas por los vehículos de la empresa o el dióxido de carbono generado como subproducto de procesos industriales, como la fabricación de cemento.
Por su parte, el alcance 2 abarca las emisiones indirectas derivadas del uso de energía comprada a un proveedor de servicios públicos, principalmente por el consumo de electricidad.
Ambas categorías son relativamente sencillas de supervisar y abordar. Una empresa puede hacer un seguimiento de su consumo eléctrico y aplicar medidas para reducirlo o cambiar a fuentes renovables si es viable. También puede sustituir sus antiguos vehículos de empresa por vehículos eléctricos o adoptar tecnologías alternativas, innovadoras y de bajas emisiones para sus procesos industriales.
Las emisiones de alcance 3 no ofrecen una solución rápida. Se producen a lo largo de la cadena de valor de una empresa, tanto aguas arriba, por parte de los proveedores (ascendente), como aguas abajo, por parte de los clientes (descendente). Engloban las emisiones de los bienes y servicios adquiridos, desde la producción de materiales, componentes y piezas hasta el transporte y la distribución. También abarcan la huella del ciclo de vida generada por el uso de los bienes por parte de los clientes y la huella de los residuos derivada de su eliminación.
Además de ser extremadamente amplias y complejas, las emisiones de alcance 3 también constituyen la mayor parte de las emisiones de la mayoría de las empresas. El alcance 3 ascendente por sí solo puede representar el 70 % de las emisiones de una empresa, y por ello se ha convertido en el centro de una de las principales iniciativas de descarbonización del Foro Económico Mundial, la Alianza de Líderes Climáticos CEO.

Emisiones del alcance 3 ascendente: el desafío
Abordar las emisiones del alcance 3 ascendente implica trabajar para descarbonizar cadenas de valor completas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) calcula que alrededor del 70 % del comercio internacional actual involucra cadenas de valor globales (CVG), ya que servicios, materias primas, piezas y componentes cruzan fronteras, en numerosas ocasiones, antes de incorporarse a productos finales que luego se envían de nuevo por todo el mundo.
La complejidad de estas CVG es asombrosa: según una investigación publicada por el Foro en 2021, solo ocho cadenas de valor son responsables en conjunto del 50 % de las emisiones mundiales.
Otro aspecto del problema es la diversidad de proveedores que conforman las CVG. Pueden ir desde una empresa familiar con menos de 10 empleados que presta servicios locales de transporte hasta una compañía con más de 100 empleados que fabrica pequeñas piezas para el producto final de una empresa mucho más grande, o incluso una gran empresa con actividad manufacturera repartida por varios continentes y husos horarios.
La situación económica complica aún más el panorama: el aumento de los costes debido a la inflación afecta a empresas de todos los tamaños y localidades. Estas empresas a menudo no disponen de los recursos o los conocimientos necesarios para calcular su huella de carbono, fijar objetivos específicos de reducción de emisiones o aplicar una estrategia de reducción. En algunos casos, los socios comerciales o los reguladores no incentivan estas acciones porque se centran en otras prioridades.
Entonces, ¿cuál es la solución?
Los socios de toda la cadena de valor deben unirse y actuar si se quiere tener alguna esperanza de alcanzar la velocidad y la escala de descarbonización que se necesitan.
Abordar las emisiones del alcance 3 ascendente comienza con las grandes empresas multinacionales, que tienen el mayor potencial para impulsar y amplificar la acción climática global. Estas empresas pueden generar un efecto de “atracción” para el cambio e impulsar los incentivos para la acción a lo largo de sus cadenas de valor. Cuentan con los recursos y los conocimientos, a menudo con equipos dedicados a la acción climática y la sostenibilidad. Estas compañías deben asumir ahora un papel más activo y responsabilizarse de sus cadenas de valor, y ayudar a los proveedores y socios con menos recursos.
La Alianza, la mayor comunidad del mundo liderada por directores ejecutivos y dedicada a alcanzar las emisiones netas cero, afronta este desafío con más de 120 empresas multinacionales miembros que abarcan 26 países y 12 sectores.
Una de las principales prioridades de la Alianza es abordar las emisiones del alcance 3 ascendente, que representan 1,3 gigatoneladas de la huella combinada anual estimada de sus miembros, según datos de 2021 recopilados a partir de los resultados de la encuesta anual de la Alianza y de las divulgaciones a CDP, una organización sin ánimo de lucro que gestiona un sistema mundial de divulgación. Como referencia, esa cantidad equivale aproximadamente a las emisiones anuales totales de Japón.
La Alianza pondrá en marcha una iniciativa en la que sus miembros explorarán cómo apoyar a otras empresas de sus cadenas de valor para analizar sus emisiones y desarrollar estrategias de mitigación. La iniciativa incluirá un centro de apoyo específico en el que los equipos de compras de los miembros y de los proveedores podrán obtener ayuda para empezar. Supone un esfuerzo sin precedentes para ampliar la acción colaborativa en las cadenas de valor, con talleres, canales abiertos de comunicación y apoyo y cooperación ofrecidos por los miembros de la Alianza a proveedores de todos los tamaños.
La tarea sigue siendo extremadamente difícil. Algunas empresas miembros de la Alianza cuentan con miles de proveedores en etapas de preparación muy diferentes para emprender acciones de descarbonización. Pero por eso este enfoque colaborativo es urgente y una de las formas más significativas de avanzar hacia los objetivos globales de emisiones netas cero.
Cada fracción de grado de calentamiento conlleva riesgos de nuevos puntos de inflexión en cascada para los sistemas planetarios que nos sostienen, por lo que no hay tiempo que perder. Por ello, pedimos a las empresas de todo el mundo que repliquen el enfoque de la Alianza. Y no debe limitarse al nivel de los directores ejecutivos: necesitamos líderes de los consejos de administración, las asociaciones sectoriales, los gobiernos y las organizaciones internacionales para comprender mejor el alcance 3 y facilitar la acción en este ámbito.
Podemos avanzar si trabajamos juntos, como demuestra la Alianza de Líderes Climáticos CEO. Pero tenemos que empezar ya.




