La recopilación responsable de datos podría generar confianza entre los consumidores: así es cómo

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Este artículo apareció originalmente en Forbes.

  • El ritmo y el volumen de la recopilación y el intercambio de datos exigen mejores mecanismos para proteger los derechos de la ciudadanía e inspirar confianza.

  • Un nuevo informe, Economías basadas en datos: fundamentos para un futuro común, identifica factores clave que pueden contribuir a crear marcos de intercambio de datos entre múltiples partes interesadas.

  • Hemos destacado tres temas clave para ayudar a las empresas, la sociedad civil y los gobiernos a sentar las bases de un futuro mejor para el intercambio de datos.

Al igual que los ecosistemas biológicos se conectan y refuerzan entre sí, nuestro mundo digital sigue creciendo y está cada vez más integrado. Sin embargo, a diferencia de la naturaleza, somos quienes cuidamos el ecosistema de datos y debemos trabajar en conjunto para garantizar que crezca de forma ética, escalable y segura.

El mundo está inundado de datos y su volumen crece exponencialmente. Solo en los últimos dos años se generó el 90 % de los datos del mundo. La aceleración de la creación de datos está impregnando todos los aspectos de la sociedad. Para maximizar sus beneficios, es imperativo que quienes participan en su recopilación, intercambio y uso operen en un marco que permita utilizar los datos de forma óptima y adecuada, y que encuentre un equilibrio que respete los derechos de las partes involucradas.

¿Cómo puede la recopilación responsable de datos inspirar confianza?

Un aspecto fundamental para aprovechar el valor de los datos y lograr el máximo impacto social es fomentar un ecosistema digital que inspire a las personas la confianza y el propósito necesarios para participar en el intercambio de datos. Los beneficios económicos atraerán a la ciudadanía a la economía basada en datos, pero se necesita algo más que dinero para que su participación sea sostenible. Para ello, debemos sentar las bases para distribuir sus beneficios y riesgos de forma inclusiva y equitativa a escala mundial.

¿Qué factores clave deben abordar correctamente las empresas, la sociedad civil y los gobiernos para sentar las bases de un futuro mejor mediante el intercambio de datos?

Para responder a esta pregunta, un nuevo informe del Foro Económico Mundial, Economías basadas en datos: fundamentos para un futuro común, que forma parte de la Iniciativa Data for Common Purpose (DCPI), identifica los factores más importantes para crear marcos de intercambio de datos entre múltiples partes interesadas. Se centra, entre otros, en los siguientes temas:

● Acceso, derechos de uso y beneficios.

● Gobernanza y supervisión.

● Replanteamiento de los mecanismos de autorización.

● Inclusión y beneficios equitativos.

● Vincular el valor de los datos a su uso: cómo valorarlos equitativamente.

● Seguridad, confidencialidad (incluidas la protección de datos y la privacidad) e integridad de los datos

Estos factores abarcan ámbitos comerciales, técnicos y de políticas públicas. No abordarlos puede socavar o incluso frenar la capacidad de los intercambios de datos o los mercados para liberar datos con fines generales, con una distribución equitativa de los riesgos y beneficios.

Tres miembros de la comunidad de la DCPI y colaboradores del documento analizan tres temas clave identificados por la iniciativa.

1. Inspirar la participación ciudadana y la confianza en el intercambio de datos

Imaginemos un mundo en el que tanto un niño de 10 años como una persona de 90 —y todas las edades intermedias— entienden cómo los datos que generan mediante sus actividades digitales repercuten en el mundo que les rodea y lo mejoran. Las personas ya no sienten que compartir datos sea arriesgado porque tienen pleno control y transparencia sobre el uso que se hace de ellos. Este resultado solo puede lograrse generando confianza en la economía basada en datos. Esto es especialmente importante para quienes, por falta de comprensión, temor al uso indebido de sus datos o exposición a problemas de seguridad, han quedado excluidos del mundo digital.

Una tendencia reciente, acelerada por la pandemia de COVID-19, ha sido el notable aumento de la frecuencia con que los consumidores comparten datos. En un estudio realizado por Visa, titulado Estudio sobre el empoderamiento de los consumidores de Visa 2020, la empresa señala que hoy en día el 61 % de los consumidores comparte datos personales «la mayoría de las veces» que interactúa con una nueva aplicación. Además, el 46 % comparte datos a diario cuando compra por internet. Para muchos consumidores, compartir datos se ha convertido en una rutina activa de la vida moderna cotidiana.

Sin embargo, muchos consumidores siguen sin participar activamente en la economía digital. El reto consiste en ofrecerles claridad, control y tranquilidad para que puedan participar activamente en el entorno digital y compartir datos con confianza. La mejor manera de afrontar la brecha digital impulsada por el miedo, que amenaza con frenar un mayor crecimiento, es proporcionar a los consumidores la claridad, el control y la tranquilidad que necesitan. Los beneficios de hacerlo son para todos.

Robert Hedges, vicepresidente sénior de Iniciativas Estratégicas Globales, Visa.

¿Qué es la Iniciativa Data for Common Purpose (DCPI)?

2. Inclusión y beneficios equitativos

Imaginemos un futuro en el que todos los datos necesarios para comprender el impacto de la calidad del aire en las personas con asma estuvieran disponibles y pudieran utilizarse para reducir cada año las muertes relacionadas con la contaminación. Además, los efectos positivos de esta iniciativa podrían extenderse a varios ámbitos que quizá parezcan inconexos. Por ejemplo, una flota de sensores de calidad del aire instalada para ayudar a las aplicaciones de salud a desviar a las personas con asma de ciertas calles también podría proporcionar datos valiosos a quienes planifican el tráfico, para diseñar los flujos de circulación y evitar que esas mismas zonas estén constantemente expuestas a altos niveles de contaminación.

Una idea así, orientada a una sociedad inclusiva, enfrenta obstáculos como la viabilidad económica (el costo de recopilar todos los conjuntos de datos necesarios para el servicio), la ingeniería de datos (para conciliar la heterogeneidad de los distintos conjuntos de datos y preprocesarlos para usos empresariales) y la falta de incentivos para invertir en una solución cuyo mercado potencial es limitado (las personas con asma).

La tecnología ha avanzado para abordar estos obstáculos técnicos. Los avances tecnológicos actuales permiten hacer posible un intercambio de datos escalable y responsable de maneras que antes eran imposibles. Al mismo tiempo, puede haber otros obstáculos —políticos, económicos o de otro tipo— que las políticas sobre datos y la tecnología no puedan resolver.

Con esto en mente, algunas preguntas clave que deben abordarse (y otras similares) son:

  • ¿Qué se puede hacer con los datos?

  • ¿Quién tiene derechos sobre ellos?

  • ¿Quién obtiene el beneficio económico?

Entre los requisitos previos relacionados con estas preguntas figuran la privacidad, el uso ético de los datos y la distribución simétrica tanto de los riesgos como de los beneficios. Esto garantiza que no se apliquen políticas asimétricas que afecten de manera desproporcionada a un grupo o a determinados grupos de personas.

Los marcos normativos actuales se centran en el origen de la recopilación de datos. Sin embargo, a menudo pasan por alto el paso más importante: cómo se utilizan los datos. Diseñar protocolos de gobernanza flexibles que permitan replantear los mecanismos de consentimiento y hacerlos más granulares puede ofrecer más transparencia a la ciudadanía y ayudar a las organizaciones a gestionar casos de uso imprevistos. La distribución justa de beneficios y riesgos entre los proveedores originales de datos, los proveedores de servicios de procesamiento de datos y las entidades empresariales basadas en datos también vinculará a los participantes con el mercado.

Afortunadamente, las normas y regulaciones sobre privacidad y seguridad de los datos, intercambio transfronterizo, soberanía y otros temas relacionados siguen evolucionando en todo el mundo. Además, las plataformas de colaboración en materia de datos tendrán que involucrar a múltiples partes interesadas para que quienes elaboran las normas comprendan la importancia de esta distinción.

Kibae Kim, investigador principal, KAIST.

¿Qué es el acceso autorizado con fines públicos (APPA)?

3. Interoperabilidad global entre silos de datos y jurisdicciones

En el futuro, enfoques más coordinados y armonizados para las políticas de gobernanza de datos y los flujos transfronterizos de datos podrían contribuir a una interoperabilidad global responsable y ética. En esta visión, las redes funcionarían sin fricciones en sus respectivas jurisdicciones y, además, incorporarían protocolos que les permitirían conectarse con otras plataformas y compartir datos específicos. Todo ello se haría con un enfoque centrado en la ciudadanía; es decir, garantizando la protección de sus derechos a la privacidad de los datos.

Esto garantizaría, a su vez, que se respete la soberanía individual sobre los datos y permitiría que esas mismas personas se beneficiaran éticamente del valor generado a partir de los conocimientos extraídos de los datos de sus pares. Sin embargo, para hacer posible este resultado se necesitan enfoques más coordinados y armonizados para las políticas de gobernanza de datos y los flujos transfronterizos de datos.

Además, los mecanismos de consentimiento deben ser interoperables más allá de un ámbito nacional reducido. Cuando el mundo se enfrente a la próxima crisis global, la capacidad de los gobiernos y la industria para responder con rapidez y eficacia se verá considerablemente reforzada por un marco de gobernanza subyacente que permita intercambiar datos de forma más eficiente y segura.

Scott Klokis, director de PwC (y miembro del Foro Económico Mundial), y Kurt Fields, director de PwC (y miembro del Foro Económico Mundial).

Perspectivas de futuro

El mundo sigue creando datos a un ritmo exponencial. Sin embargo, a gran escala, estos siguen estando dispersos y aislados en silos, por lo que no aprovechamos todo su valor. Esto se debe a que, fundamentalmente, los datos son útiles porque permiten generar conocimientos al conectar distintas piezas del rompecabezas digital. Para lograrlo, es imperativo que los beneficios del intercambio de datos se distribuyan de forma equitativa y segura en una red global interoperable, respaldada por la participación activa de la ciudadanía. Una base normativa de este tipo es esencial para crear un marco pragmático, flexible y ético para el intercambio de datos y abrir más oportunidades en beneficio del bien común.

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