Así podemos resolver la crisis mundial de las cadenas de suministro

Transport capacity is being held up in congested ports, contributing to the supply chain crisis
To tackle the supply chain crisis, countries need to improve their digital infrastructures; for example, digitalizing ports to reduce congestion and get trade moving.Image: Andy Li for Unsplash
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  • La crisis de las cadenas de suministro ha afectado al comercio mundial, pero en particular a los países en desarrollo alejados de los centros de producción.

  • La reciente crisis nos da una idea del posible impacto del cambio climático en las cadenas de suministro.

  • Los pactos regionales y una producción más localizada podrían aumentar la resiliencia, pero esto requiere invertir en infraestructura digital y productiva.

Nuestros medios de vida —alimentos, empleos y energía— dependen de cadenas de suministro mundiales que funcionen y sean resilientes. Lamentablemente, la incertidumbre causada por el avance de la pandemia de COVID-19 de una región a otra ha dificultado la reanudación de la actividad empresarial a escala mundial.

Al mismo tiempo, impulsadas por el auge del comercio electrónico, las tarifas del transporte marítimo de contenedores están alcanzando máximos históricos y la capacidad de transporte se encuentra retenida en puertos congestionados. Esto supone un doble golpe para los países en desarrollo alejados de los centros mundiales de producción, y los más afectados son los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) y los países menos adelantados.

Además de interrumpir la entrega de vacunas tan necesarias y de suministros alimentarios esenciales, la crisis de las cadenas de suministro podría elevar en 1,5 puntos porcentuales adicionales los precios al consumidor a escala mundial debido al aumento de los costos del transporte marítimo, según la última publicación de la UNCTAD, Informe sobre el transporte marítimo. El impacto en los precios de los PEID es cinco veces mayor: la inflación adicional de los precios al consumidor alcanza los 7,5 puntos porcentuales.

¿Qué causó la crisis de las cadenas de suministro?

Por el lado de la demanda, el crecimiento del comercio electrónico y los paquetes de estímulo económico han añadido presión sobre los transportistas, los puertos y los proveedores de transporte intermodal. Por el lado de la oferta, la pandemia ha ralentizado las operaciones en todos los niveles.

Ahora, un contenedor pasa un 20 % más de tiempo en el sistema para completar una transacción comercial típica de puerta a puerta, y los buques, remolques y contenedores quedan atascados en puertos congestionados. Esto significa que necesitamos más capacidad de transporte y equipos para el mismo volumen comercial, pero construirlos y adquirirlos lleva tiempo. La congestión perjudica al comercio y amenaza nuestras aspiraciones de desarrollo sostenible. A corto plazo, solo mejorar el rendimiento de las instalaciones existentes puede aliviarla.

La crisis de las cadenas de suministro se debió a la acumulación de retrasos en los principales centros de estas cadenas. Casi con toda seguridad continuará en 2022, afectando negativamente al comercio y reconfigurando los flujos comerciales en todo el mundo. Las tensiones geopolíticas actuales entre algunas de las principales economías podrían dar lugar a nuevos enfrentamientos comerciales, con importantes repercusiones para las cadenas de suministro mundiales, ya que los países podrían trasladar la producción a lugares más cercanos tanto geográfica como políticamente.

Además, se prevé que acuerdos como la Zona de Libre Comercio Continental Africana y la Asociación Económica Integral Regional influyan en los patrones del comercio mundial. Se espera que aumente el comercio regional tanto dentro de África como en la región de Asia-Pacífico, también mediante el desvío del comercio de otras rutas.

Aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro

Mucho antes de la COVID-19, las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial ya estaban reorganizando las cadenas de valor mundiales, con una reubicación considerable de la producción. La pandemia ha acelerado estas tendencias, pues la resiliencia y la fiabilidad de la producción han cobrado mayor importancia. Tanto la automatización como la «relocalización» (el retorno de la producción a su país de origen) permiten adaptarse con mayor flexibilidad a los cambios de la demanda y mitigar los riesgos para las empresas ante una pandemia u otras perturbaciones externas.

Para resolver la crisis de las cadenas de suministro, los países en desarrollo tienen la oportunidad de desarrollar y fortalecer las cadenas de valor regionales mediante pactos regionales. Estos pueden garantizar que las pequeñas empresas cooperen para reducir los costos de transacción y beneficiarse de las economías de escala.

La industria manufacturera de las economías en desarrollo también necesita financiación a largo plazo. En países con capacidad para desarrollar centros regionales de manufactura, las empresas podrían no aprovechar las oportunidades de las cadenas de valor ni ampliar la producción cuando aumenta la demanda por falta de financiación a precios asequibles. Los bancos nacionales y regionales de desarrollo deben desempeñar un papel más importante en este ámbito mediante nuevos acuerdos regionales y de cooperación Sur-Sur.

La crisis de las cadenas de suministro supone un doble golpe para los países en desarrollo; los más afectados son los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) y los países menos adelantados.Image: UNCTAD

La integración regional no solo podría aumentar los flujos comerciales, sino también facilitar el cambio estructural, ya que a las empresas locales podría resultarles más fácil exportar bienes con mayor valor añadido a los mercados regionales que a los internacionales. La integración económica mediante acuerdos comerciales también puede reforzar la resiliencia: investigaciones recientes de la UNCTAD muestran que el comercio dentro de los acuerdos comerciales ha demostrado una resiliencia relativamente mayor ante la contracción del comercio mundial causada por la COVID-19.

Al mismo tiempo, la digitalización impulsada por la pandemia exige que los países den prioridad a sus infraestructuras digitales y a las inversiones en las cadenas de suministro. La digitalización de los puertos y de las agencias públicas fronterizas es un ejemplo de ello. La automatización aduanera, el procesamiento de datos antes de la llegada, la optimización de las escalas portuarias y otras soluciones digitales pueden agilizar la gestión portuaria y las operaciones aduaneras.

El futuro de las cadenas de suministro

La crisis de las cadenas de suministro ofreció al mundo una idea de cómo sería una crisis climática si no se le pusiera freno. Una catástrofe climática mundial empequeñecerá los efectos de la pandemia. Sus consecuencias se sentirán especialmente en las economías en desarrollo, que ya sufren pérdidas económicas relativas tres veces mayores que las de los países de ingresos altos debido a los desastres relacionados con el clima.

El último Informe sobre comercio y desarrollo de la UNCTAD aboga por un enfoque transformador de la adaptación al cambio climático, con políticas industriales verdes que impulsen el crecimiento y la creación de empleo a lo largo de cadenas de valor más resilientes y sostenibles. Una política industrial verde debería identificar de forma proactiva las áreas que plantean las mayores limitaciones a la inversión en adaptación climática, canalizar inversiones nacionales y extranjeras hacia estas actividades y supervisar que se gestionen de manera que sostengan el empleo digno y aumenten la seguridad climática y la productividad a largo plazo.

Necesitamos inversiones públicas a gran escala para construir una economía diversificada y baja en carbono, impulsada por fuentes de energía renovables y tecnologías verdes. Las conversaciones celebradas en la COP26 de Glasgow en noviembre destacaron la urgencia de ampliar la financiación climática y para la adaptación, y de aportar los 100.000 millones de dólares prometidos anualmente.

La necesidad es real y hay que atenderla ahora. Las estimaciones indican que los costos anuales de adaptación climática en los países en desarrollo podrían alcanzar los 300.000 millones de dólares en 2030 y, si se incumplen los objetivos de mitigación, hasta 500.000 millones de dólares en 2050. Debemos actuar ahora para descarbonizar el transporte marítimo y construir cadenas de suministro mundiales resilientes que mantengan el comercio en movimiento.

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