Ray Dalio: comprender la historia y de dónde podría venir el próximo «golpe económico»

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  • Ray Dalio, de Bridgewater Associates, explica por qué es importante comprender los «detonantes monetarios» de la historia, de dónde podría venir el próximo «golpe económico» y qué cabe esperar en los próximos meses.

Ray Dalio: estudiar la historia puede ayudar a los líderes a comprender y predecir mejor los desafíos futuros

En sus 50 años de inversión global, Ray Dalio ha aprendido que a menudo nos sorprenden acontecimientos que nunca habían ocurrido durante nuestra vida. Esto llevó al copresidente y codirector de inversiones de Bridgewater Associates a estudiar 500 años de historia y descubrir patrones que surgen década tras década, desencadenados por fluctuaciones económicas, cambios sociales y conflictos globales.

Estas tendencias le ayudan a identificar los grandes asuntos del momento. Por ejemplo, dice que actualmente le preocupa el impacto de la inflación, así como los conflictos, tanto dentro de los países como entre ellos, que pueden generar ineficiencias y una mala gestión de los recursos.

«Tengo un principio: si te preocupas, no tienes por qué preocuparte. Si no te preocupas, deberías preocuparte».

Sus preocupaciones se ven moldeadas e informadas por la investigación que recopiló en su reciente libro, Principles for Dealing with the Changing World Order. El pódcast Meet The Leader conversó con Ray en Davos durante la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2022. Explicó cómo estudiar la historia puede ayudar a los líderes a comprender y predecir mejor los desafíos futuros, y a desenvolverse en la turbulenta época actual.

Los mayores riesgos son las diferencias irreconciliables

Ray Dalio, Bridgewater Associates

TRANSCRIPCIÓN:

Ray Dalio: Soy Ray Dalio, inversor macroeconómico global. Llevo unos 50 años haciéndolo en todos los mercados líquidos del mundo, y el mundo está cambiando. Lo aprendí al vivir sorpresas: muchas de las cosas que me sorprendieron nunca habían ocurrido antes durante mi vida, pero sí habían sucedido muchas veces a lo largo de la historia.

Y estas son las tres cosas que están ocurriendo ahora: la creación de enormes cantidades de deuda y su monetización, que está teniendo efectos en la inflación y demás. La segunda es la magnitud de los conflictos internos que están teniendo lugar, el populismo de izquierda y el populismo de derecha, debido a las mayores brechas de riqueza y de valores. Ese conflicto interno está teniendo un gran efecto. Y la tercera es un conflicto entre grandes potencias: el ascenso de una gran potencia en la forma de China y el declive relativo de Estados Unidos, así como el conflicto entre distintas fuerzas que también vemos reflejado en el conflicto entre Rusia, Ucrania y la OTAN.

Al estudiar los ciclos de los últimos 500 años, como un médico que ve muchísimos casos, no solo se observan patrones, sino también relaciones de causa y efecto.

Por ejemplo, cuando había rivalidad entre grandes potencias y no existían un tribunal mundial ni un sistema mundial de justicia, había distintos tipos de guerras. Tradicionalmente, en esos momentos había guerras económicas, a las que llamamos sanciones. Por ejemplo, la situación análoga a lo que ocurre ahora es la de Japón: Estados Unidos congeló los activos financieros japoneses y también impuso sanciones económicas que limitaron la importación de petróleo. Y cuando vemos que estas cosas se repiten, recordamos los conflictos internos previos a la Segunda Guerra Mundial: debido a las condiciones económicas, había populismo de izquierda y de derecha, que provocaron luchas que, en realidad, acabaron con cuatro democracias durante ese período y las convirtieron en gobiernos autocráticos.

Así que, cuando vemos no solo los patrones, sino también las relaciones de causa y efecto, podemos afrontar lo que está ocurriendo ahora. Hice este estudio porque hoy tengo que tomar decisiones sobre dónde invertir el dinero y qué es probable que ocurra.

Por ejemplo, una consideración importante es cómo se asignan los recursos. Como saben, hemos vivido en un entorno en el que la asignación de recursos era principalmente económica y estaba motivada, sobre todo, por los beneficios. Había un mundo abierto y los recursos y el capital se dirigían allí donde era más barato producir; allí se construían las instalaciones, la gente ganaba más y eso podía quitar puestos de trabajo en otros lugares, entre otras cosas. Así evolucionaba la situación. Dentro de los países ocurría lo mismo.

Ahora estamos pasando a un entorno en el que la asignación de recursos es más ideológica o política. Por eso se ven más cuestiones como las restricciones comerciales. También podrían imponerse controles de cambio y otras medidas que afectan a la asignación de esos recursos.

Debido a este entorno de conflictos mucho mayores, también se observa una mayor independencia y autosuficiencia de los países, porque temen quedar aislados en caso de guerra. Esto tiene un impacto muy negativo en la eficiencia de la economía, lo que contribuye a la inflación. Así que tiene sentido, desde un punto de vista lógico, que estos tres factores interactúen de esta manera y que la economía funcione así; no lo comprenderíamos plenamente si no viéramos esos patrones históricos.

Linda Lacina: Al estudiar en profundidad 500 años de historia, ¿hubo alguna estadística o algún hecho que la dejara boquiabierto? Ya sabe, la historia tiene ese efecto. ¿Hubo algo que le llamara especialmente la atención?

Ray Dalio: Bueno, hay una historia que se repite una y otra vez: surge un nuevo orden mundial. El nuevo orden mundial y el nuevo orden interno nacen de una lucha entre dos bandos opuestos. Después uno de ellos vence. Una vez que ese bando gana, controla las cosas y comprende que la guerra es un gran elemento igualador y que se eliminan las deudas, comienza un período, por lo general, de paz y prosperidad. Nadie quiere volver a la guerra y nadie quiere enfrentarse a la potencia dominante, así que se atraviesa un ciclo de mejora del nivel de vida y prosperidad. La Revolución Industrial fue así. El período posterior a la Segunda Guerra Mundial también, y así sucesivamente. Eso eleva el nivel de vida. Pero también aumenta tanto el endeudamiento como las brechas de riqueza, porque la riqueza no se distribuye por igual. Y cuando esas brechas se agrandan, también surgen diferencias de oportunidades. Por ejemplo, quienes tienen más dinero tienen más poder y también pueden ayudar más a sus hijos.

Aumenta la especulación. También se da una situación en la que se establece una moneda de reserva. La potencia dominante se convierte en la principal potencia económica del mundo y, por tanto, en el mayor país comerciante; al serlo, introduce su moneda. Esta se convierte en la moneda de reserva mundial porque otros países quieren ahorrar en ella. Y, por supuesto, cuando ahorran en esa moneda, prestan ese dinero al país cuya moneda es la de reserva. Eso le concede el privilegio exorbitante de endeudarse más. Así, los niveles de endeudamiento empiezan a subir.

Lo que se observa es que tienden a ocurrir tres cosas. Hay un exceso de deuda y se pierde el dinero sólido. Eso significa que se puede crear mucha deuda, pero no hay suficiente dinero. Entonces, ¿cómo se paga esa deuda? ¿Se devuelve en dinero sólido o se imprime dinero para pagarla? Empieza a depreciarse.

Por lo general, ese es el equilibrio entre una depresión y una situación inflacionaria, y casi siempre en la historia —de hecho, siempre—, cuando se toma esa decisión, se imprime más dinero. Como vimos en 2020, se necesita imprimir dinero sin restricciones. Eso genera una situación inflacionaria. Estas mayores brechas de riqueza y de valores provocan más conflictos internos. Eso fue lo que vimos, por ejemplo, en los años treinta. Se trata de populismo de izquierda y populismo de derecha. En aquel entonces se llamó comunismo y fascismo, pero, sea cual sea el nombre, son las dos formas de populismo y generan diferencias irreconciliables.

Por eso, en los años treinta, cuatro democracias —Alemania, Italia, España y Japón— se vieron envueltas en esos conflictos y luego pasaron a sistemas más autocráticos.

Además, por supuesto, hay diferencias de poder. Al comienzo del nuevo orden mundial está la potencia dominante. Por ejemplo, Estados Unidos tenía el 80 % del dinero del mundo. En aquel entonces, el oro era el dinero mundial. Estados Unidos representaba la mitad de la economía mundial y tenía el monopolio del poder militar. Con el tiempo, esa brecha se reduce. Y, a medida que se reduce, aumenta la competencia y, cuando esta aumenta, surgen ese tipo de desafíos.

Cuando esos desafíos se manifiestan, como vemos ahora, empiezan a aparecer situaciones financieras del tipo: «Necesitamos más dinero. ¿De dónde lo vamos a sacar?». Se puede recaudar mediante impuestos o imprimirlo. Recaudarlo mediante impuestos es muy difícil desde el punto de vista político porque se le quita a alguien. Así que se crea dinero, todos reciben cheques y todos parecen felices porque no les han quitado el dinero. Pero se crea ese dinero y, como resultado, aumenta la inflación.

Esas condiciones se vuelven políticamente más difíciles. Al mismo tiempo, existe el conflicto interno que tenemos ahora —el populismo—, es decir, diferencias irreconciliables entre los dos bandos. Eso es lo que estamos viendo.

Un populista es una persona que lucha por su bando y no acepta perder. No busca llegar a acuerdos. La democracia es un medio para alcanzar acuerdos, y demás. Así que nos acercamos a un punto en el que se cuestiona el Estado de derecho. Por ejemplo, no es inconcebible que haya elecciones presidenciales u otras elecciones en las que ninguno de los bandos acepte la derrota.

Estamos poniendo a prueba el Estado de derecho. También se ven conflictos internacionales, como los que hay ahora. El mundo se está dividiendo en bandos. La situación entre Ucrania y Rusia es un ejemplo de cómo empiezan a verse los bandos que se alinean entre sí. En todos los conflictos entre grandes potencias hay alianzas de un bando y del otro, como las potencias aliadas y las potencias del Eje, entre otras. Y estamos viendo cómo se transforma esa situación. Al observar la historia, casi se pueden ver los próximos pasos. Por ejemplo, estamos bastante cerca de que los siguientes pasos sean algo como sanciones económicas contra China. También se pueden prever controles de cambio, porque, aunque parezcan inconcebibles al no haber existido antes durante nuestras vidas, resultan hasta cierto punto lógicos en estas circunstancias. La repetición de ese patrón crea un modelo que se puede seguir y en el que se pueden ir colocando los puntos para ver cómo se desarrollan los acontecimientos reales en relación con los anteriores, porque tiene lógica.

En otras palabras, por ejemplo, los conflictos militares se producen porque no hay un tribunal mundial ni un medio para resolver ese tipo de cuestiones. Por eso, al avanzar por ese camino y seguir la historia, esta resulta muy pertinente, no para un futuro lejano, sino para el futuro próximo: podemos imaginar lo que va a ocurrir en 2022, 2023 y 2024. Estas fuerzas serán muy relevantes entonces.

Linda Lacina: ¿Hay algo que le preocupe especialmente? ¿Hay algo que le quite el sueño al conocer estos patrones y pensar: «Vaya, esto podría ocurrir»? ¿Hay algo que vea como una amenaza?

Ray Dalio: Eh, hay tres cosas que son motivo de preocupación y una medida que se podría tomar al respecto. Las tres cosas que preocupan son: ¿Qué es el dinero? ¿Qué sirve para almacenar y conservar la riqueza? El dinero tiene dos funciones. Es un medio de intercambio, y creo que seguirá siéndolo, pero también sirve para almacenar y conservar la riqueza. Eso significa que hay que depositar el dinero en inversiones cuyo rendimiento sea razonable en relación con la tasa de inflación, y no veo que eso esté ocurriendo. Hoy se observa un movimiento del dinero hacia otros activos. ¿Cómo me protejo contra la inflación? Creo que la inflación y las consecuencias de una política monetaria más restrictiva para intentar controlarla tendrán un impacto económico. Será un impacto porque las cosas cuestan más. Y también porque una política monetaria más restrictiva reducirá la actividad. Creo que esto agrava especialmente la brecha de riqueza, porque «inflación» es casi una palabra de ricos: implica que hay un problema porque se paga más. Se paga más porque se puja y se arrebata algo a quien no lo tiene; y cuando no lo tiene, se generan más tensiones sociales.

La segunda cosa que me preocupa mucho es el conflicto interno que esto va a provocar. Lo vemos en la política y en la forma en que nos enfrentamos con dureza. Por ejemplo, la manera en que se gestionó el asunto de Disney en Florida. O se habla de que Texas impida a un banco participar en la emisión de bonos debido a sus políticas sobre el aborto. Así que se ven tácticas duras y no se alcanzan acuerdos. Eso amenaza al sistema. Por eso me preocupa.

Y, por supuesto, me preocupan las guerras y los conflictos internacionales. Me preocupan incluso si no hay una guerra con tiroteos, por las enormes ineficiencias, los costes y otras formas de conflicto que existen.

Lo único que deseo es que la gente considere esas cosas sus mayores motivos de preocupación, porque, si todos podemos coincidir en que son los peores escenarios posibles y pensamos cómo abordarlos —con sensatez y consideración—, podremos hacerles frente. El mundo cuenta ahora con más recursos, más productividad y mayor longevidad.

Las condiciones del mundo deberían ser mejores que nunca. Eso sí, siempre que no haya luchas ni mala gestión, y hace falta gestionar las cosas muy bien. Me preocupa, pero tengo una especie de principio: si te preocupas, no tienes por qué preocuparte. Y si no te preocupas, deberías hacerlo, porque si tú y el mundo se preocupan por estas cosas y pensamos en cómo actuar juntos, podemos evitar que ocurran.

El libro no consiste en acumular palabras. Presenta muchas mediciones para que se puedan observar las distintas formas en que se manifiestan las fortalezas y las debilidades, entre otras cosas. Así se puede hacer un análisis objetivo. Eso es lo que me preocupa.

Linda Lacina: Y, en la práctica, cuando habla de estas ineficiencias oficiales y de este conflicto, ¿cómo podría cambiar la vida de la gente, quizá a muy corto plazo? ¿Cómo sería distinta en los próximos dos años?

Ray Dalio: Bueno, sin duda tendremos mucha más inflación e ineficiencia. Es posible que esto se traduzca cada vez más, quizá en los próximos dos años, en más problemas en las cadenas de suministro.

Imaginemos que se impusieran sanciones a China. El 22 % de las importaciones estadounidenses de productos manufacturados proviene de China. Lo damos por sentado: compramos zapatillas Nike, productos Apple y demás. Imaginemos que eso dejara de ocurrir. Habría escasez, habría inflación y el impacto negativo sería enorme. También podría generar muchos más controles. Por ejemplo, no sería inconcebible imponer controles de capital. Eso significaría que en tu país —podrían ser Estados Unidos u otros países— no podrías sacar dinero del país, o habría restricciones sobre cómo hacerlo. Venimos de un entorno en el que los bienes, los servicios y el capital circulaban con total libertad, algo así como un mundo sin fronteras, con igualdad de oportunidades y flujos de dinero que determinaban la asignación de los recursos. Ahora pasamos a un mundo en el que esas cosas ya no existen.

Tenemos que reconocer la posibilidad de un conflicto militar. Por ejemplo, está la cuestión de Ucrania. Existe el riesgo de una escalada, que podría ser militar de distintas maneras, incluso nuclear. Lo sabremos en los próximos meses.

La segunda cosa que sabremos en los próximos meses es el poder de las sanciones. Hoy en día, las sanciones son prácticamente el único poder distintivo de Estados Unidos, porque ya no es una potencia militar dominante de la misma manera. ¿Lograrán esas sanciones paralizar a Rusia o conseguir lo necesario para que no salga victoriosa? ¿Cómo afectará eso al comportamiento de otros países?

Y la tercera cosa es que veremos cómo se alinean los países. Como digo, tradicionalmente hay potencias del Eje y potencias aliadas. Empezamos a verlo en función de quién participa y por qué, y veremos la presión que Estados Unidos ejerce sobre otros países para que elijan un bando. Ahora hay más conversaciones sobre elegir bando. De una manera u otra, habrá que elegirlo. Y veremos cómo se forman esos bandos.

Todo eso será cada vez más evidente en los próximos seis meses, o incluso antes. Esperamos que se pueda alcanzar algún tipo de acuerdo, pero es muy difícil imaginar cómo ambos bandos podrían salir vencedores y llegar a un acuerdo duradero. Eso podría conducir a un conflicto peor, primero de tipo económico.

Esas son las cosas a las que, en mi opinión, debemos prestar atención. La historia ofrece una muy buena guía sobre cómo se comportan los países cuando se encuentran en determinadas circunstancias.

Linda Lacina: ¿Cómo le ha cambiado esto como líder? ¿Leyó algo sobre algún líder histórico que gestionara una de estas situaciones o supiera desenvolverse en ella y pensó: «Vaya, eso es muy importante ahora»? ¿Se le ocurre algún ejemplo?

Ray Dalio: Diría que esta confluencia de circunstancias a lo largo de la historia no ofrece muchos ejemplos de acercamiento y superación de estos problemas. La población se vuelve más combativa y quiere entrar en conflicto. Así que la historia me preocupa más de lo que me ayuda.

Tengo una responsabilidad —mi responsabilidad principal—: ser lo más preciso posible y preparar para ello a los clientes y a los inversores. Estudiar la historia y relacionarla con este modelo, que sigo conectando los puntos, me ha ayudado mucho a hacerlo.

A los mercados les ha ido muy mal. A nosotros nos ha ido muy bien al posicionarnos para este entorno. Eso es principalmente en lo que me centro como inversor. Como tengo 72 años y estas cuestiones son muy importantes, transmito esta información a otras personas que están en mejor posición para tomar decisiones de política pública.

Linda Lacina: ¿Hay alguna tendencia económica que ahora se esté pasando por alto, aunque se hable mucho de ella? Claro que se habla mucho del aumento de los precios y de una posible recesión, pero ¿hay algún obstáculo, tendencia o indicador económico que, en su opinión, se esté pasando por alto, no se esté comentando lo suficiente o no se esté abordando de la manera adecuada?

Ray Dalio: Sí. Bueno, hay algo de lo que no hemos hablado: la enorme inventiva que se está manifestando. Es un avance asombroso, gracias al uso de los ordenadores y a las distintas maneras en que ayudan a pensar. Hablamos de la inteligencia artificial, pero también de muchas otras dimensiones. Hay un nivel de innovación en marcha que está aumentando la productividad; el mundo va a cambiar y, probablemente, mejorará.

Por supuesto, al mismo tiempo estamos interconectados mediante los ordenadores, lo que genera un mayor riesgo cibernético y otros riesgos asociados. Pero creo que el mundo cambiará en esos sentidos.

Una de las cosas que también estudié al seguir la historia son cuatro factores que mencioné: el factor del dinero y el crédito, el de los conflictos internos, el de los conflictos externos, y ahora estamos hablando de la capacidad humana para adaptarse e inventar.

El quinto factor, muy evidente a lo largo de la historia, fue el impacto de la naturaleza. Provocó inundaciones, sequías y pandemias que, de hecho, tuvieron más repercusiones que los otros factores que mencionaba. Causaron más muertes y derribaron más civilizaciones: las sequías, las inundaciones y demás. Por eso creo que debemos prestar atención al cambio climático. Es un asunto difícil. Hemos esperado mucho para intentar establecer medidas de protección frente al cambio climático y hemos llegado justo al límite. Queda muy poco tiempo y será costoso, porque aún no se han desarrollado adecuadamente tecnologías que ofrezcan alternativas rentables. Así que habrá que invertir muchos recursos en desarrollarlas. Y, en la medida en que haya que aplicar políticas más ecológicas para proteger el medioambiente, la situación se volverá más difícil.

Por ejemplo, si eres una persona relativamente pobre de un país y prefieres conducir un coche contaminante antes que dejar de conducir uno, la economía que vemos considera importante esa cuestión y tiende a producir efectos inflacionarios. No me cabe duda de que el cambio climático se sumará a los demás asuntos de los que hablamos.

Linda Lacina: ¿Cuál sería una medida concreta que podrían tomar los líderes para aprovechar al máximo estas tendencias históricas y la historia, y así desenvolverse en este nuevo mundo cambiante?

Ray Dalio:La principal medida que podrían tomar los líderes para sacar el máximo partido de esta situación sería reconocer que los mayores riesgos son estas guerras. Los mayores riesgos son las diferencias irreconciliables que, de una manera u otra, perjudicarán gravemente a la economía mundial y afectarán sobre todo a las personas más pobres.

Si eso se plantea como lo primero que hay que evitar, y se colabora entre sí para que siga habiendo competencia y se pueda competir en todo lo demás, pero sin cruzar esas líneas rojas que conducirían a este tipo de conflictos terribles, eso sería lo más importante.

Si yo fuera líder de un país, querría tener un gabinete bipartidista. Por ejemplo, querría atraer a moderados de ambos lados para que intentaran trabajar juntos y no apoyar el extremismo. Probablemente pondría en marcha un programa económico en el que esos moderados, juntos, crearan un programa que impulsara un cambio disruptivo para que el sistema funcionara bien, es decir, para que beneficiara a la mayoría de la gente.

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