Las empresas de hoy necesitan un propósito superior, que trascienda las preocupaciones por la rentabilidad.
Un propósito claro ayuda a motivar a los empleados y a retener el talento.
La nueva generación de consumidores con conciencia social exige más compasión y compromiso por parte de las empresas
Las empresas necesitan más que nunca un propósito superior. El mundo empresarial ha cambiado significativamente desde la era de la Segunda Guerra Mundial, cuando la búsqueda de beneficios y la creación de valor para las partes interesadas eran lo primordial. El mayor énfasis en los ingresos y en los resultados netos ha alejado a las personas y a las comunidades de las empresas.
Las corporaciones que se centran únicamente en aumentar su cuota de mercado o el valor para los accionistas son percibidas como egocéntricas. Las empresas de hoy necesitan un propósito superior, que trascienda las preocupaciones por la rentabilidad.
La belleza del «propósito corporativo» es que se desvincula de las complejidades del mundo empresarial. Va más allá de los edictos de la dirección y, dejando de lado la semántica, define por qué debe existir una empresa. Es una declaración clara del impacto que la empresa espera tener en el mundo. Suele condensarse en una frase breve, para conectar con todas las partes interesadas de la organización.
Por qué las empresas necesitan un propósito superior
El propósito del «propósito» es tanto interno como externo. Internamente, el propósito es una fuerza motivadora que une a los empleados e los persuade para trabajar hacia un objetivo común. Y dicho objetivo debe ser tal que inspire orgullo en sus empleados. La «Gran Renuncia» debería ser una llamada de atención para que las empresas miren más allá de los horarios de trabajo rígidos y de los resultados impersonales. La forma en que las grandes organizaciones retienen el talento, además de ofrecer salarios adecuados y oportunidades de crecimiento profesional, es orientar a sus empleados hacia un propósito mayor en pro de «un bien común».
En Mahindra Group logramos unir a todas nuestras personas en torno a la filosofía «Rise»: «Solo cuando permitimos que otros se eleven, nos elevaremos». Este ha sido nuestro propósito en tiempos difíciles. Si bien la rentabilidad y la creación de valor son muy importantes para nosotros, también somos conscientes del papel más amplio que desempeñamos para allanar el camino hacia un mundo más equitativo y un planeta más verde. Para nosotros, el propósito y la rentabilidad no son objetivos mutuamente excluyentes; son sinergias que nos ayudan en nuestro camino de crecimiento.
Para el mundo exterior, el «propósito» es un compromiso, o una promesa, que la organización hace al mundo en general. La gente ya no considera a las corporaciones como entidades fiables, una tendencia que se acentuó tras la crisis financiera mundial de 2008. Los académicos Rob Goffee y Gareth Jones escribieron sobre este descontento hace once años.
Las grandes corporaciones pueden hacer mucho, especialmente por las comunidades a las que sirven. La brecha que separa a quienes tienen de quienes no tienen se ha ensanchado demasiado, sobre todo tras la pandemia de la COVID-19, como ha dejado claro el Fondo Monetario Internacional.
La mitad más pobre de la población mundial posee solo 2.900 € (en paridad de poder adquisitivo) por adulto, mientras que el 10 % más rico posee aproximadamente 190 veces más. Las desigualdades de ingresos tampoco son mejores. En Mahindra trabajamos con comunidades desfavorecidas para mejorar sus condiciones de vida.
¿Cómo ayuda el Foro Económico Mundial a las empresas a medir sus contribuciones positivas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible?
Creemos que las grandes corporaciones deben contribuir a un mundo más equitativo. Las empresas solo prosperarán si prosperan las comunidades. Por tanto, interesa a las empresas trabajar para mejorar la vida de nuestras poblaciones desfavorecidas. Y al hacerlo, las empresas aumentan sus posibilidades de consolidar una base de clientes leales. Debemos tener presente que la nueva generación de consumidores con conciencia social exige más compasión y compromiso por parte de las empresas.
Otro ámbito en el que el propósito corporativo debería centrarse es el cambio climático, que está causando estragos en todo el mundo, y las empresas son en parte responsables. Las organizaciones deben hacer más para acelerar la transición hacia operaciones sostenibles. Es importante que iniciemos una «transición justa», en la que nadie se quede atrás ni en desventaja por nuestro paso a operaciones empresariales sostenibles y con cero emisiones netas.






