¿La prioridad de los lugares de trabajo en la nueva normalidad? El bienestar

A woman works in a house while workers are forced to work from home and demand payback for extra home office costs during the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Sassenheim, Netherlands October 2, 2020. Picture taken October 2, 2020. REUTERS/Eva Plevier - RC2HDJ9QIL6L
The wellbeing of the workforce is in jeopardy amid COVID-19.Image: REUTERS/Eva Plevier
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  • Las empresas deberían tratar el bienestar como una habilidad tangible, un factor esencial para el negocio y un resultado medible.

  • Las empresas con visión de futuro adoptarán el bienestar como un indicador de acciones que pueden aprenderse y comportamientos cotidianos.

  • Al hablar del bienestar y respaldarlo con acciones, los líderes pueden eliminar una cultura laboral que da a entender que el trabajo debe anteponerse a las necesidades personales.

La pandemia de COVID-19 ha dejado dolorosamente claro que el bienestar de la fuerza laboral está en peligro. En un momento en que más de la mitad de los estadounidenses afirma que la pandemia ha afectado negativamente a su salud mental, los empleados necesitan y exigen cada vez más apoyo adicional de sus empleadores.

Un informe de noviembre de McKinsey & Company mostró que el 62 % de los empleados de todo el mundo considera que los problemas de salud mental son uno de los principales desafíos durante la crisis de COVID-19, y que los porcentajes son más altos entre diversos grupos. El mismo informe describe a empleadores que se apresuran a responder a la situación: el 96 % de las empresas de todo el mundo proporcionó recursos adicionales de salud mental a sus empleados, pero solo uno de cada seis empleados dijo sentirse apoyado.

Además, los costos asociados a no abordar los problemas de salud mental de los empleados se acumulan y tienen un impacto considerable, de cientos de miles de millones de dólares: desde una menor motivación y productividad laboral hasta un mayor número de llamadas a los servicios de salud mental y la ansiedad ante necesidades familiares sin precedentes. La salud mental se sitúa en un continuo, con el bienestar y una salud mental positiva en un extremo, y las enfermedades mentales graves o las adicciones en el otro. Entre ambos extremos hay una variedad de afecciones que difieren en intensidad e impacto, y que los empleadores deben comprender y atender.

Para construir de verdad una fuerza laboral más resiliente y reactivar la economía en 2021 y después, los empleadores deberían dar prioridad al bienestar, es decir, al estado de comodidad, salud o felicidad. El bienestar se alcanza cuando la mente, el cuerpo y el sentido de propósito nos llevan a sentirnos bien con nosotros mismos y satisfechos con nuestras vidas. Las empresas deberían tratar el bienestar como una habilidad tangible, un factor esencial para el negocio y un resultado medible.

Más de la mitad de los estadounidenses afirma que la pandemia ha afectado negativamente a su salud mental.

El bienestar es una habilidad que todos podemos aprender y poner en práctica como ejemplo

El bienestar como habilidad es una intención cotidiana que puede potenciarse con elementos como la meditación, el sueño, el ejercicio, la nutrición, el sentido de pertenencia a una comunidad, la conexión espiritual y otros. Las empresas con visión de futuro adoptarán el bienestar no como un concepto impreciso, sino como un indicador de acciones que pueden aprenderse y comportamientos cotidianos.

Como cualquier habilidad, el bienestar debe practicarse a diario. Los empleadores que quieran crear un lugar de trabajo que priorice el bienestar lo tratarán como una prioridad de crecimiento: pondrán en marcha ejercicios de autoevaluación y medirán los avances respecto de las habilidades necesarias para alcanzarlo. Esto, a su vez, permite a los empleados identificar su punto de partida, descubrir los elementos básicos que necesitan y hacer un seguimiento de sus propios avances. Cada persona tendrá un conjunto distinto de prácticas y experiencias que le permita alcanzar una sensación positiva de bienestar, así como otras que le provoquen estrés, ansiedad o malestar. Es fundamental reconocerlo y cultivar activamente los elementos que mejoran el bienestar de cada uno.

Las empresas con visión de futuro facilitarán y empoderarán a los empleados para que encuentren la combinación adecuada de herramientas y experiencias según sus necesidades individuales. Para algunas personas, reservar tiempo para recargar energías significa priorizar el sueño suficiente, el ejercicio o la nutrición. Otras quizá prefieran dedicar tiempo a la atención plena, desconectarse de la tecnología o volver a conectar con su comunidad.

Debemos prever que los empleados buscarán empleadores que no solo se comprometan a apoyar el bienestar, sino que también ofrezcan vías visibles y accesibles para quienes necesiten ayuda y flexibilidad para adaptar el enfoque a sus necesidades.

Un futuro mejor es posible cuando las empresas ayudan a desarrollar las habilidades necesarias para el bienestar

Mejoramos nuestra capacidad para resolver problemas, hacer presentaciones, comunicarnos, resolver conflictos y liderar en el trabajo gracias al asesoramiento de nuestros colegas y a las oportunidades de aprendizaje formal. Del mismo modo, el bienestar debería tratarse como una habilidad esencial para el negocio que puede mejorarse mediante programas de formación y desarrollo.

Es fundamental que los líderes valoren el bienestar de sus colegas y compañeros tanto como sus habilidades técnicas, y es su responsabilidad dar ejemplo de comportamientos positivos y priorizar el apoyo a los esfuerzos de sus colegas. Algo tan sencillo como incorporar breves conversaciones sobre el bienestar a las reuniones de equipo y garantizar que recursos clave, como las herramientas de autoayuda, sean fácilmente accesibles puede marcar la diferencia. Al hablar abiertamente de cómo cuidar el bienestar y respaldarlo con acciones concretas, los líderes pueden eliminar una cultura laboral que da a entender que el trabajo debe anteponerse a las necesidades personales, y empoderar a los empleados para que inviertan en sí mismos y puedan dar lo mejor de sí a los demás.

En adelante, los gerentes deben estar preparados para crear un espacio seguro que permita mantener conversaciones abiertas. Según una encuesta reciente de McKinsey, solo el 30 % de los empleados afirma sentirse cómodo hablando con su gerente sobre su salud mental. No se puede alcanzar el bienestar sin crear lugares de trabajo que empoderen a los empleados para que se prioricen y hablen de su bienestar general, en particular de su salud mental, con la misma facilidad con que hablarían de un brazo roto. Los empleadores deberían invertir en formación para dotar a su fuerza laboral de las habilidades, el lenguaje y las normas necesarios para apoyar estas conversaciones.

Una táctica sencilla pero eficaz que hemos implementado para medir el bienestar de nuestra fuerza laboral consiste en enviar semanalmente una encuesta de una o dos preguntas que simplemente plantea: «¿Cómo se siente?». Esto nos permite obtener cada semana una instantánea rápida y automática de cómo se encuentra cada persona, y analizar los datos por ubicación geográfica, área de práctica, puesto y otros filtros. Aunque no es una solución independiente, nos permite identificar las áreas que necesitan más apoyo, ayuda a medir el bienestar de nuestra fuerza laboral y ofrece a los empleados la opción de solicitar apoyo personalizado y confidencial.

Hemos implementado formación adicional para todos los colegas, con el fin de brindar apoyo de intervención temprana a quienes atraviesan dificultades psicológicas, así como recursos que ayuden a los empleados a desarrollar habilidades para cuidar su bienestar y fortalecer su flexibilidad emocional.

En este momento, cuando la tecnología permite que las exigencias del trabajo invadan nuestras vidas las 24 horas del día, los 7 días de la semana, hay razones de peso para que las empresas desarrollen las habilidades de bienestar de sus empleados. Las medidas que adopten durante esta crisis mundial actual nos harán más fuertes en el futuro. Mientras afrontamos los desafíos de hoy, nuestra capacidad para promover el bienestar ante la incertidumbre determinará la fortaleza de nuestro liderazgo mañana.

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