La población local es quien mejor comprende los problemas que afectan a sus comunidades y también sus soluciones.
Sin embargo, la mayoría de los inversores de impacto invierten a través de ONG internacionales o agencias de la ONU que ejecutan programas diseñados en Occidente.
Un nuevo modelo que fomente la inversión local y mitigue las preocupaciones de los inversores de impacto podría transformar la financiación de los emprendedores sociales locales.
El objetivo de los inversores de impacto es, por supuesto, generar impacto. Pero los cambios reales no se producen de la noche a la mañana: llevan tiempo y, más importante aún, deben ser sostenibles. Este tipo de cambios solo pueden darse si invertimos a nivel local, porque la población local es quien mejor comprende los problemas y, por tanto, sus soluciones.
Los emprendedores sociales contribuyen a los ODS
Si la población local desarrolla soluciones, sentirá que le pertenecen y se enorgullecerá de su trabajo. Esto ayuda a formar ciudadanos responsables que no solo abordan los problemas inmediatos, sino que también se ven como agentes de cambio y solucionadores de otros problemas en sus comunidades. En última instancia, esto nos ayudará a alcanzar los ODS.
Sin embargo, la mayoría de los inversores de impacto invierten en ONG internacionales (ONGI) o agencias de la ONU que suelen ejecutar programas diseñados en Occidente y que, por tanto, no son locales ni sostenibles, no cambian mentalidades ni desarrollan capacidades. La financiación directa de entidades locales puede considerarse una estrategia de alto riesgo. Catalyst2030 ha elaborado un informe para abordar este problema.
Los emprendedores sociales empiezan a pequeña escala porque están resolviendo un problema de su comunidad. Se centran en ello y, mediante ensayo y error (el diseño centrado en las personas o lo que me gusta llamar evolución), descubren una estrategia y un enfoque sostenibles que abordan la causa raíz y pueden propiciar un cambio sistémico.
Sin embargo, se enfrentan a un reto de financiación: los modelos tradicionales se basan en subvenciones, lo que no es sostenible a largo plazo y puede distraer al emprendedor social de su misión. A menudo, los financiadores tienen su propia estrategia y sus propios criterios, que pueden limitar aquello para lo que los emprendedores sociales pueden presentar solicitudes o que probablemente recibirán. Por ejemplo, los financiadores no conceden subvenciones a largo plazo ni financiación sin restricciones y, lo que es más importante, tienen dificultades para financiar pequeñas organizaciones locales sin ánimo de lucro.
Formas creativas de abordar los retos de financiación
Nuestra organización sin ánimo de lucro, con sede en Jordania, We Love Reading, cambia mentalidades a través de la lectura para crear agentes de cambio. El programa se ha extendido a 63 países de todo el mundo y recibió un premio de la Fundación Schwab al emprendimiento social en 2022, pero hemos afrontado el mismo tipo de retos de financiación.
Para abordar esta cuestión, con el apoyo de IDEO.org exploramos modelos de financiación alternativos que eliminaran los problemas derivados de los modelos habituales. Ideamos un modelo innovador que invita al financiador a financiar una pequeña organización local sin ánimo de lucro a través de un tercero —que podría ser una agencia de la ONU o una ONGI—, especificando que los fondos se destinen a este socio local.
Con este modelo se disipan los temores del financiador y se atienden las necesidades de la organización sin ánimo de lucro. Además, se pone en contacto a la ONU o a la ONGI con el socio local y se permite que la empresa social local crezca y prospere. Este enfoque no consiste solo en aportar dinero: la ONGI o la agencia de la ONU debe desarrollar las capacidades de la entidad local, ampliar el alcance de sus soluciones y darle visibilidad. Así se logra que la solución sea sostenible y tenga un impacto a largo plazo.
Al principio, este nuevo modelo tuvo dificultades para ganar aceptación, pero con la COVID-19 lo imposible se hizo posible. La Big Heart Foundation (TBHF), de los Emiratos Árabes Unidos, se puso en contacto con nosotros porque quería apoyarnos a través de UNICEF en Jordania. Estábamos encantados, no solo por la financiación, sino porque se trataba de un nuevo enfoque: una medida audaz de TBHF como inversor de impacto que sentó un precedente para que otros lo siguieran.
El modelo de financiación funciona así: el inversor de impacto, en nuestro caso TBHF, identifica una entidad local que ha tenido éxito (We Love Reading). Luego, el inversor identifica una agencia de la ONU, una ONGI o un organismo gubernamental que trabaje con la entidad local (en este caso, UNICEF). La agencia o la ONGI firma un contrato con la entidad local para ayudarla a crecer y aumentar su visibilidad en la región y en todo el mundo, al tiempo que desarrolla las capacidades de la organización local para que pueda recibir grandes subvenciones y cumplir los criterios del financiador en el futuro.
Con este modelo, se reduce el riesgo asociado a la financiación directa de la entidad local. También permite que, con el tiempo, los inversores de impacto dejen de financiar a las ONGI y financien a entidades locales. En última instancia, el objetivo de las ONGI es dejar de ser necesarias, porque las personas están empoderadas y pueden asumir responsabilidades por sí mismas. Este nuevo enfoque respalda esa idea y resulta más eficiente a largo plazo, ya que reduce los gastos generales, muy elevados, de las ONGI. La base de este enfoque es generar confianza mediante alianzas igualitarias, con la voluntad de trabajar y colaborar para alcanzar los ODS.
Los financiadores pueden aprender de este ejemplo y pensar creativamente en cómo desarrollar nuevos modelos de financiación que permitan a los emprendedores sociales locales trabajar y acelerar de forma sostenible el avance hacia los ODS. Si los emprendedores sociales locales no cumplen los criterios de los financiadores, estos pueden aprovechar la oportunidad para desarrollar las capacidades de la organización local sin ánimo de lucro hasta que los cumpla, con el apoyo de la ONU y las ONGI. Así creamos un verdadero cambio sistémico desde las bases y permitimos que los emprendedores sociales locales sean agentes de cambio en sus comunidades.





