Cómo medir el progreso en la construcción de un futuro sostenible

Comcrop CEO Peter Barber shows vegetable seedlings at his rooftop hydroponics farm at an industrial estate in Singapore May 17, 2019. Picture taken May 17, 2019. REUTERS/Edgar Su - RC1ECDD67560
Companies want consistency in ESG metrics.Image: REUTERS/Edgar Su
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  • Las empresas con mejores calificaciones ESG estaban en una mejor posición que las demás en 2020.

  • Solo midiendo con estándares comunes podremos ofrecer un impacto significativo y cuantificable.

  • Los organismos gubernamentales tardarán en adoptar plenamente un sistema unificado, lo que puede resultar difícil y costoso para algunas empresas.

2021 todavía no se siente muy diferente de 2020. Las tasas de infección se disparan, los sistemas sanitarios están al límite y la gente sufre. Este será otro año difícil, pero lo que distinguirá a este año del anterior no es solo la esperanza y la promesa de una vacuna –que, desde luego, es bienvenida–, sino el reconocido sentido de urgencia en todos los sectores de la sociedad por encaminar las cosas por la buena senda para las generaciones futuras.

La pandemia ha magnificado y acelerado numerosas deficiencias de la sociedad que deben abordarse. Cambio climático. Injusticia racial. Desigualdad económica. Aumento del desempleo. Es una lista abrumadora de problemas distintos pero interrelacionados que requieren grandes ideas y una acción rápida, especialmente por parte del mundo empresarial. Una respuesta humilde pero poderosa comienza con la aplicación de métricas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) unificadas, transparentes y comparables. Estas nos ayudarán a medir el progreso mientras construimos un futuro sostenible y mejor, y a que las empresas rindan cuentas ante los numerosos grupos de interés que exigen y merecen tener voz.

Los criterios ESG han llegado para quedarse

Al igual que tantas tendencias empresariales que la pandemia aceleró y priorizó, la adopción de los criterios ESG por parte del mundo empresarial ha sido un avance importante y bienvenido. Ha llevado tiempo, pero cada vez más empresas y, sobre todo, inversores ven valor en utilizar las métricas ESG para medir su valor total y la sostenibilidad y el impacto social de una empresa. De hecho, los primeros adoptantes fueron recompensados durante un año trágico e increíblemente volátil; las empresas con mejores calificaciones ESG estaban en una mejor posición que las demás en 2020.

Lo que se mide, se gestiona

Sin embargo, solo alcanzaremos la escala necesaria si todos informan sobre los mismos temas de la misma manera. Las empresas y organizaciones quieren y necesitan medir el desempeño, pero buscan coherencia. Los grupos de interés también quieren comprender el desempeño. Solo midiendo con estándares comunes podremos ofrecer un impacto significativo y cuantificable, como ya hacemos con los resultados financieros. La idea no es compleja, pero, al igual que ocurría hace casi 50 años, establecer un conjunto coherente de estándares para la presentación de informes no es fácil. Afortunadamente, no partimos de cero. Podemos lograrlo y, trabajando juntos, podemos conseguirlo pronto.

Las métricas recomendadas que KPMG, otros miembros de las Big 4, en colaboración con el Foro Económico Mundial y otros miembros del Consejo Empresarial Internacional, ayudaron a impulsar, proceden de normas y prácticas ESG existentes (como SASB, GRI y TCFD); no son un nuevo estándar ni un nuevo marco. Mediante una amplia consulta, el equipo del proyecto identificó algunos de los temas ESG de mayor prioridad que las empresas pueden utilizar voluntariamente como referencia e incluir en sus informes habituales sobre el desempeño empresarial. Todo ello permitirá comprender mejor el valor para los inversores y, a su vez, dará a los líderes más libertad para gestionar sus empresas a largo plazo.

Los cuatro pilares del capitalismo de las partes interesadasImage: Análisis del Foro Económico Mundial y de las Big Four.

Lo perfecto no puede ser enemigo de lo bueno

En un mundo ideal, las métricas universales centradas en ESG, unificadas, transparentes y comparables, ya tendrían la misma influencia que los PCGA o las NIIF, pero todavía no hemos llegado ahí. Los organismos gubernamentales y otros tardarán en adoptar plenamente un sistema. Pero su momento llegará.

Para muchas empresas, entiendo que proporcionar los datos puede resultar difícil y costoso. Supone una exigencia más para recursos ya limitados, y no todas las empresas podrán informar sobre todas las métricas de inmediato, KPMG incluida. Algunas no tienen una huella ESG perfecta ni siquiera el conjunto de datos perfecto, por lo que puede haber cierta reticencia a publicar los datos que tienen. Sin duda, será un camino imperfecto, pero empezar hoy, siguiendo las métricas que mencioné o similares, puede ahorrar tiempo y dinero a largo plazo, especialmente si ayuda al desempeño en un año como 2020.

En KPMG, por primera vez, hemos reunido los compromisos ESG de nuestra firma bajo un mismo paraguas en Nuestro Plan de Impacto. Es un comienzo, lejos de la perfección, y ha sido un reto, pero me enorgullece que lo hayamos hecho. Aprendimos más sobre nuestra organización y hemos empezado a esbozar una hoja de ruta sobre cómo podemos cambiar para mejorar y cómo mediremos nuestro progreso en el cumplimiento de nuestros compromisos; todo ello puede ayudar a avanzar y contribuir a soluciones para los problemas sociales a los que todos nos enfrentamos.

Si 2020 fue el año de la pandemia, hagamos de 2021 el año en que construyamos un mundo mejor, juntos, para mejorar.

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