La COVID-19 ha demostrado lo crucial que son los sectores manufacturero y de producción.
Hay que hacer más para garantizar que sean resilientes y sostenibles en el futuro.
Estos son cuatro elementos para crear un motor de recuperación y crecimiento.
La COVID-19 ha recordado de forma contundente al mundo que los sectores manufacturero y de producción, junto con los ecosistemas de cadenas de suministro que los habilitan, siguen siendo la fuerza más real y significativa de la economía mundial.
Antes de la COVID-19, muchos en el mundo desarrollado creían que nuestra conectividad digital nos convertía en líderes mundiales en autosuficiencia – al fin y al cabo, ¿qué no podíamos pedir en línea desde la comodidad de nuestros hogares? Sin embargo, cuando productos básicos como el papel higiénico y el jabón desaparecieron, no solo de nuestras cestas de compra en línea, sino también de los estantes de las tiendas de comestibles de nuestro barrio, el mundo empezó a darse cuenta de lo crucial que son las cadenas de suministro resilientes.
Necesitamos un motor que pueda impulsar una recuperación global y ayudar a mitigar los efectos de futuras crisis en nuestros sistemas globales. Al apoyar a los ecosistemas de manufactura y producción para que sean más resilientes, sostenibles e inclusivos, podemos lograr que los fabricantes y sus ecosistemas se conviertan en la fuerza impulsora de una nueva ola de prosperidad económica y social a escala mundial.
El bloque del motor: Activación de nuevos modelos operativos y de negocio
Quienes conocen la composición de un motor de automóvil saben que el bloque del motor proporciona la estructura sobre la que se construye casi todo lo demás. La COVID-19 ha dejado muy claro que la estructura fundamental actual de la manufactura presenta varios defectos de diseño subyacentes que exponen a la fuerza laboral del sector, a sus clientes y al medio ambiente en general a un riesgo extremo ante las perturbaciones mundiales.
Las acciones de los líderes industriales y gubernamentales no pueden limitarse únicamente a mejoras puntuales o cambios incrementales. Todo el sector necesita un cambio fundamental para repensar no solo lo que hacemos, sino también cómo lo hacemos.
Aunque esa idea pueda parecer abrumadora, la COVID-19 ya ha presentado el modelo para estos cambios. La pandemia mundial ha exigido un pensamiento creativo por parte de los fabricantes de todo el mundo y, al hacerlo, han surgido nuevos modelos de negocio y operativos basados en la resiliencia y la sostenibilidad para gestionar un nivel de perturbación de las cadenas de valor mundiales.
Royal DSM y VDL Groep ejemplificaron este tipo de innovación necesaria en los modelos operativos y de negocio cuando, en septiembre de 2020, anunciaron una empresa conjunta para establecer la primera producción permanente de componentes esenciales para mascarillas faciales en los Países Bajos. Con ello, esta empresa conjunta responde a la urgente necesidad de diversificar a gran escala las cadenas de producción y suministro mundiales de equipos de protección individual, reduciendo la dependencia de un reducido número de fuentes internacionales.
Existe también una necesidad creciente de una mayor visibilidad y sostenibilidad en todas esas cadenas de valor para acelerar la neutralidad de carbono para garantizar la viabilidad a largo plazo.

El turbocompresor: aprovechar el poder de las tecnologías de la 4IR
Acelerar la adopción de tecnologías críticas de la 4IR puede, al igual que el turbocompresor de su automóvil, aumentar la eficiencia, la potencia y el rendimiento de la manufactura, y acelerar nuestra recuperación de esta pandemia mundial. Asimismo, como ocurre con un turbocompresor, tecnologías como el IoT industrial, la fabricación aditiva, la analítica basada en la nube y el mantenimiento predictivo pueden resultar enormemente beneficiosas, pero no le servirán de nada si no están plenamente integradas en sus sistemas existentes.
Aunque emprender una transformación de este tipo de la 4IR parece una tarea casi insuperable para muchos fabricantes, es fundamental que las empresas comprendan que no están solas en este esfuerzo. El primer paso para cualquier empresa es entender su posición comparativa en el camino de la transformación digital; al fin y al cabo, es difícil saber adónde se puede llegar si primero no se sabe desde dónde se parte.
Nuevas herramientas globales de evaluación comparativa, como el Índice de Preparación para la Industria Inteligente (SIRI) permiten a las empresas realizar comparaciones equivalentes con fabricantes similares de todo el mundo y comprender mejor qué iniciativas tecnológicas les permitirán mantener el ritmo –o adelantarse– a su competencia global.
Los fabricantes también pueden obtener información y motivación valiosas sobre cómo ejecutar sus objetivos de adopción tecnológica examinando los ejemplos «faro» de empresas que se han diferenciado y representan un referente de posibilidades. Estas fábricas de primer nivel pueden ofrecer a las empresas aspirantes ejemplos tangibles de cómo las fábricas pueden escalar múltiples casos de uso tecnológico y maximizar su rentabilidad en las inversiones de la Cuarta Revolución Industrial.
Con múltiples sitios «faro» en la Global Lighthouse Network, Johnson & Johnson representa un caso excepcional del potencial de crecimiento, sostenibilidad, resiliencia e innovación que puede desbloquearse cuando una organización se compromete plenamente con un camino de transformación digital. Al garantizar que el esfuerzo por adoptar e integrar las tecnologías de la 4IR contara con el respaldo de todos los niveles de la organización, Jonson & Johnson ha logrado generar un impacto enorme en toda su red de instalaciones de fabricación.
El combustible y el aceite: una fuerza laboral mejor capacitada y perspectivas basadas en datos
Del mismo modo que un motor no puede funcionar sin combustible, la manufactura depende por igual de las personas. Al poner a las personas en el centro de cualquier esfuerzo por transformar o acelerar la manufactura y la industria mundiales –sectores que representan más del 16% del PIB mundial y más del 23% del empleo mundial –, podemos transformar de forma fundamental uno de los pilares de la economía mundial y ofrecer un ejemplo que sería imposible que otros sectores ignoren. Es fundamental que la comunidad manufacturera mundial emprenda tres acciones críticas.
En primer lugar, comprender el futuro de las competencias en la manufactura. Los líderes deben identificar las competencias esenciales de la manufactura actual y del mañana para ayudar a preparar el futuro del trabajo en la manufactura.
En segundo lugar, recapacitar y actualizar las competencias de nuestra fuerza laboral actual. A medida que cambian los perfiles profesionales, es fundamental que no perdamos la experiencia del personal existente del sector, sino que formemos ese talento para aprovechar plataformas de recapacitación de código abierto.
Y, por último, atraer nuevo talento. Las nuevas tecnologías están transformando lo que significa trabajar en la planta de producción, y los agentes industriales deben colaborar para cambiar la percepción de los perfiles profesionales de la manufactura como «aburridos, sucios y peligrosos» con el fin de atraer a una nueva generación de líderes.
Y si las personas son el combustible de este motor mundial, entonces los datos, o más exactamente, la información que los fabricantes pueden extraer de sus sistemas de datos, es el aceite que mantiene todo el sistema funcionando sin problemas. Con los sistemas de fabricación actuales, las empresas tienen acceso a enormes cantidades de datos; lo difícil es ponerlos en práctica. Al aprovechar los sistemas emergentes de análisis de datos, los fabricantes pueden maximizar no solo la eficiencia de sus activos físicos, sino también la eficacia de su fuerza laboral.
Las empresas ven ahora la necesidad de participar directamente en esfuerzos por mejorar las competencias de la fuerza laboral más amplia de sus comunidades. Ya sea a través de la colaboración de Stanley Black and Decker con el Business-Higher Education Forum en Connecticut para desarrollar nuevas vías hacia carreras digitales en la manufactura, o de Rockwell Automation y ManpowerGroup, que lanzaron la Academia de Manufactura Avanzada, un programa de formación para la mejora de competencias destinado a veteranos militares de EE. UU., las empresas están dando pasos significativos para garantizar que las personas estén preparadas para los empleos del mañana.
El equipo de boxes: colaboración multisectorial
Del mismo modo que el equipo de boxes mantiene listos todos los aspectos de un coche de carreras para la competición, los esfuerzos de colaboración multisectorial que reúnen a agentes del sector privado junto con gobiernos, el ámbito académico y las partes interesadas de la sociedad civil permitirán que este motor se ajuste y adapte al futuro.
Los desafíos inherentes a nuestros sistemas mundiales actuales son intimidantes por su magnitud y alcance. De hecho, la mayoría de estos desafíos son tan enormes y están tan arraigados que ninguna empresa, ni siquiera un gobierno, podría esperar abordarlos por sí solo. Sin embargo, al trabajar juntos en estas cuestiones, existe una enorme oportunidad de crear un beneficio para las empresas, los gobiernos y, lo que es más importante, para las personas, que ningún grupo de partes interesadas podría lograr por sí solo.
En el caso de los sectores manufactureros, esto puede comenzar por identificar nuevas oportunidades de colaboración precompetitiva para desbloquear bolsas de valor inexplotadas. Al demostrar cómo este nivel de colaboración puede crear nuevo valor para todos en un ecosistema manufacturero, podemos crear un sector más innovador y ágil, capaz de adaptarse a los desafíos de hoy, así como a los que aún están más allá del horizonte.
Un ecosistema colaborativo de este tipo surgió por necesidad en los primeros días de la crisis de la COVID-19. En la primavera de 2020 vimos a líderes del sector de la fabricación aditiva, como HP Inc., Desktop Metal y Oerlikon –en algunos casos competidores directos– unirse para formar un frente común que hiciera frente a la escasez y a la creciente demanda provocadas por la COVID-19, y para apoyar mejor los esfuerzos por proteger la vida de quienes se vieron afectados por la pandemia mundial.
Por supuesto, hay muchas otras piezas que contribuyen al funcionamiento de un motor, pero con estas cuatro piezas en su lugar, los sectores manufactureros pueden contribuir a impulsar un futuro más sostenible e inclusivo.




