La energía que no usamos: cómo aprovechar los beneficios de la energía más verde y asequible

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  • La descarbonización, la seguridad energética y unas facturas de energía más bajas van de la mano: es hora de redoblar los esfuerzos por avanzar hacia una economía verde dando prioridad a la eficiencia energética.

  • 3 ejemplos de medidas que pueden tomarse hoy con un impacto inmediato: hacer inteligentes los edificios, reutilizar el calor sobrante y replantear los procesos industriales.

  • La 7.ª Conferencia Global Anual sobre Eficiencia Energética de la AIE, que se celebrará en Sønderborg, Dinamarca, del 7 al 9 de junio, será una oportunidad para ver soluciones en acción y empezar a implementarlas.

El reciente informe del IPCC deja claro que nos encontramos en un momento crítico para hacer frente al cambio climático. A esto se suma una crisis energética mundial que afecta directamente a los consumidores, que tienen dificultades para pagar sus facturas de energía, y la prioridad de reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Aunque se contemplan todas las herramientas para aumentar la independencia energética, reducir las emisiones de carbono y bajar las facturas de energía, una debe encabezar la lista de medidas urgentes: la eficiencia energética.

Como señalan el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, el Dr. Fatih Birol, y el ministro de Clima, Energía y Servicios Públicos de Dinamarca, Dan Jørgensen, al afirmar: «Si nuestros hogares pierden menos calor, nuestros coches consumen menos gasolina y nuestras lavadoras usan menos electricidad, se reducen las facturas de energía, las presiones sobre el suministro, las importaciones de combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero».

La buena noticia es que ya tenemos soluciones listas y disponibles en el mercado para hacer todo esto, y mucho más.

Si usamos las tecnologías existentes y nos centramos primero en reducir la cantidad de energía que consumimos, después en reutilizar la energía ya producida y, por último, en sustituirla por alternativas verdes, podemos, por ejemplo, ecologizar el suministro de calor en Europa. Además, es un buen negocio. Hay tres ámbitos especialmente propicios para actuar y reducir rápidamente el consumo de energía: 1) hacer inteligentes nuestros edificios; 2) aprovechar el calor sobrante de supermercados, centros de datos o industrias para calentar nuestros hogares y negocios; y 3) replantear los procesos para lograr una industria neutra en carbono.

Hacer inteligentes nuestros edificios

Muchos edificios dependen de los combustibles fósiles para la calefacción, así que debemos empezar por reducir la cantidad de energía que consumen. Las soluciones digitales, fáciles y rápidas de instalar, permiten crear edificios inteligentes y eficientes desde el punto de vista energético.

Por ejemplo, una cooperativa de vivienda local de Sønderborg, en el sur de Dinamarca, ha modernizado 576 apartamentos con sistemas de control predictivo basado en modelos (MPC), que recopilan datos sobre diversos factores —como el tiempo, los hábitos de ducha de los residentes y las costosas horas punta— y ajustan en consecuencia el suministro de energía, garantizando al mismo tiempo un confort térmico óptimo. Los apartamentos se equiparon con sensores que permiten al software de inteligencia artificial controlar de forma óptima el sistema de climatización (HVAC). El sistema no solo reduce directamente los costes de energía de los inquilinos, sino que también permite que los edificios funcionen como baterías energéticas, trasladando el consumo a las horas del día en que la energía es más barata. Para los residentes, el ahorro habitual al instalar este software ronda el 10%. Además, los propietarios de los edificios ahorran hasta un 30% en costes de mantenimiento técnico y las empresas de calefacción urbana pueden consumir hasta un 20% menos de energía en las horas punta. Esto permite atender a más clientes con menos energía.

Convertir los supermercados y los centros de datos en proveedores de calor

Además de reducir el consumo de energía, podemos reutilizar la que ya se ha producido. La mayoría visitamos con regularidad los supermercados de nuestro barrio. Quizá algunos nos hayamos parado a pensar en la energía que se usa para mantener frescos y en buen estado los alimentos que compramos. Pero, como sabe cualquiera que haya apoyado la mano en la parte trasera de un frigorífico, mantener fríos los alimentos genera calor. ¿Por qué dejar que se desperdicie?

Con las tecnologías existentes de refrigeración y recuperación de calor, ya podemos aprovechar el calor de los supermercados para calentar las comunidades locales y transformarlos de consumidores de energía en fuentes de energía sostenible. Este enfoque crea soluciones energéticas autosuficientes que dejan una huella verde y permiten ahorrar dinero al mismo tiempo. Y ya está ocurriendo.

Volviendo a Sønderborg, un supermercado local recicla el 95% del calor sobrante del sistema de refrigeración gracias a la instalación de un sistema de recuperación de calor. Desde que instaló el sistema de recuperación de calor, el supermercado informa de un ahorro de alrededor del 70% en los costes de calefacción urbana y del 37% en electricidad. El calor sobrante calienta la tienda y unas 15 viviendas del vecindario.

El mismo principio puede aplicarse a los centros de datos y la industria, que consumen enormes cantidades de energía y generan enormes cantidades de calor.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición hacia la energía limpia?

Replantear los procesos para lograr una industria neutra en carbono

La industria es otro sector que depende en gran medida de los combustibles fósiles y otro ámbito en el que podemos usar la tecnología existente para reducir, reutilizar y sustituir la energía que consumimos hoy.

Mi propia empresa, Danfoss, tiene su sede en el mismo municipio de Sønderborg que los ejemplos anteriores. Disponemos de 250,0000 metros cuadrados cubiertos, y no se trata solo de una oficina, sino de fábricas en funcionamiento donde se producen componentes. En 2015, el campus de nuestra sede se calentaba íntegramente con combustibles fósiles. Este año será neutro en carbono en sus edificios y procesos. Lo estamos logrando con nuestras propias soluciones. Aprovecharemos el calor sobrante de nuestro centro de datos y de la producción para calentar nuestras instalaciones, y reduciremos nuestras necesidades energéticas aplicando todas las medidas de eficiencia disponibles. La energía que consumamos será renovable. La transición no se ha producido de la noche a la mañana ni por casualidad. Hemos invertido cerca de 19 millones de euros. Pero las inversiones ya se han amortizado, además de tener un impacto climático positivo. De hecho, ahorramos más de 5 millones de euros al año.

De las palabras a la acción

Estos son solo algunos ejemplos que demuestran el enorme potencial de la eficiencia energética. La tecnología ya está disponible en el mercado y ha demostrado que reduce las facturas de energía y las emisiones, así como la dependencia de los combustibles fósiles. Ahora hacen falta medidas y políticas que las hagan posibles.

Este será el mensaje central cuando ministros de Energía, líderes empresariales y miembros de la sociedad civil de todo el mundo se reúnan en Sønderborg, Dinamarca, del 7 al 9 de junio, con motivo de la 7.ª Conferencia Global Anual sobre Eficiencia Energética de la Agencia Internacional de la Energía. La conferencia subrayará la importancia de actuar pronto, pero también mostrará a los responsables de la toma de decisiones cómo ya se están aplicando soluciones como las de los supermercados locales, las cooperativas de vivienda y la industria manufacturera, y cómo están marcando una diferencia real. Saldremos de la sala de conferencias para hablar con empresas locales que pueden dar fe de que la energía más verde, asequible y segura es la que no usamos. Espero verles en Sønderborg.

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