Las mujeres y las personas diversas suelen enfrentarse a obstáculos sistémicos y a la escasez de recursos al emprender y ser propietarios de pequeñas empresas.
Las emprendedoras y los emprendedores diversos no quieren un trato preferencial, sino partir de una línea de salida equitativa.
Una mayor presencia de mujeres y de fundadores de fondos diversos debería mitigar algunos sesgos demográficos y culturales en la distribución del financiamiento.
La pandemia de COVID-19 no ha dejado ningún ámbito de la sociedad intacto: ha causado un enorme daño a las poblaciones de todo el mundo, los sistemas de salud y los mercados financieros y laborales. Desde el punto de vista empresarial, su impacto ha recaído de forma desproporcionada sobre las mujeres y los emprendedores y propietarios de pequeñas empresas de diversos orígenes étnicos. Un reciente estudio del Global Entrepreneurship Monitor, por ejemplo, concluyó que las mujeres tenían un 20% más de probabilidades que los hombres de declarar el cierre de sus empresas a causa de la pandemia (Figura 1), y que casi la mitad de las propietarias de empresas en países de ingresos altos informaron de cierres.

Los propietarios de empresas que no eran blancos tuvieron que afrontar varios desafíos adicionales, como la concentración en sectores vulnerables a las interrupciones, entre ellos el comercio minorista, el alojamiento y los servicios de alimentación, el cuidado personal y los servicios de lavandería (Figura 2). Como la salud financiera de estos emprendedores diversos ya era peor que la de sus homólogos blancos al comienzo de la pandemia, la interrupción agravó los resultados negativos y los cierres (Figura 3).


Acceso al capital de las mujeres y los emprendedores diversos
Según un estudio, el 61% de las fundadoras optó por financiar su emprendimiento con recursos propios. Un análisis más detallado del emprendimiento femenino en el sector tecnológico respalda la idea de que el acceso al capital es limitado. Un reciente estudio de TechCrunch sobre todo el financiamiento de capital riesgo concluyó que los emprendimientos respaldados por mujeres recibieron apenas el 10% del financiamiento total, mientras que el 90% restante fue a parar a emprendimientos respaldados por hombres.
La falta de capital se agrava para los emprendedores negros debido a su exclusión sistémica tanto del capital riesgo como de la banca tradicional. Es más probable que les rechacen las solicitudes de préstamos bancarios; y, cuando se aceptan, es más probable que se les impongan requisitos más estrictos. La participación desigual en los sistemas de financiamiento impide que las mujeres y los emprendedores negros pongan en marcha y amplíen sus empresas.
Poner en marcha una empresa nueva exige desarrollar diversas habilidades y funciones. La mentoría no solo puede ayudar a los emprendimientos en sus primeras etapas a acceder a nuevos mercados, explorar opciones de financiamiento, implementar las tecnologías más recientes y aprender habilidades de gestión, sino también proporcionar el ecosistema y las medidas de apoyo esenciales para lanzar una empresa.
A pesar de la necesidad de mentoría en el ámbito empresarial, un reciente estudio reveló que las mujeres y los emprendedores diversos tenían muchas menos probabilidades de acceder a redes de mentoría.
Sesgos implícitos entre los consumidores
La investigación estadounidense indica que las empresas de emprendedores diversos, especialmente de quienes se identifican como negros o afroamericanos, están muy infrautilizadas. Aunque las empresas de propietarios negros representan el 2.2% de las empresas con empleados en Estados Unidos, generan solo el 0.33% de los ingresos totales.
Varios factores pueden contribuir al bajo uso de empresas propiedad de personas negras y mujeres, entre ellos la falta de recursos para promocionar bienes y servicios entre los principales grupos demográficos destinatarios. Sin embargo, las investigaciones apuntan a una fuerza más perniciosa: los prejuicios negativos asociados a la propiedad de empresas por personas diversas y su influencia posterior en las decisiones de compra de los consumidores.
Las emprendedoras y los emprendedores diversos no quieren un trato preferencial, sino partir de una línea de salida equitativa. Para comprender mejor por qué es crucial invertir en emprendedores diversos en el mundo pospandemia, entrevistamos a más de 20 fundadores e inversores diversos. Estas conversaciones revelaron beneficios que van más allá de los rendimientos financieros.
Eficiencia en la generación de capital pese al acceso limitado al financiamiento
Nuestra investigación indica que las mujeres y los emprendedores diversos recurren a fuentes de financiamiento no tradicionales debido a su menor acceso al capital. Shirley Billot, fundadora de Kadalys, la primera marca franco-caribeña de cosméticos naturales elaborados con antioxidantes del banano, destacó las dificultades para recaudar fondos que enfrentan las empresas del Caribe. Los inversores suelen ver esta región como un destino turístico, no como un centro de emprendimiento. Para cubrir esta brecha de financiamiento, incorporó a productores locales de banano como accionistas de la empresa, con lo que recaudó fondos y contribuyó a la comunidad. Fuentes alternativas como Women’s Funding Network y Black Opportunity Fund también amplían el acceso al capital.
El compromiso con la creación de empresas con impacto socioeconómico es un indicador clave señalado por los panelistas del pódcast LEAP by McKinsey. En el ámbito de la atención sanitaria, Carla Robinson fundó Canary Tech para mejorar el acceso a la atención de poblaciones desatendidas mediante asistencia médica remota. Su motivación nació del deseo de apoyar a las personas mayores de comunidades negras que necesitan ayuda periódica para gestionar enfermedades crónicas como la diabetes. Abordar las carencias de estas poblaciones ayuda a crear soluciones con impacto más allá de los grupos destinatarios identificados inicialmente.
Ya sea que el financiamiento provenga de fuentes privadas, empresas o capital riesgo, la familiaridad o la similitud en cuanto a origen étnico y género parecen ayudar a determinar quién obtiene financiamiento, independientemente del rendimiento de la cartera. Las mujeres y los emprendedores diversos están poco representados en el sector del capital riesgo, por lo que en los últimos años han tomado la iniciativa de lanzar sus propios fondos. Un estudio de Deutsche VC concluyó que, entre 2017 y 2020, las mujeres crearon 140 fondos nuevos, lo que representa un aumento del 104% respecto al período de 2010 a 2016 (Figura 4). Durante el mismo período se lanzaron 16 fondos nuevos dirigidos por personas negras y latinas, un aumento del 41% (Figura 5).


La necesidad de apoyar a las mujeres y los emprendedores diversos
Una mayor presencia de mujeres y de fundadores de fondos diversos debería mitigar algunos sesgos demográficos y culturales en la distribución del financiamiento y ofrecer a las mujeres y los emprendedores diversos valiosas oportunidades de establecer contactos al desenvolverse en las primeras etapas de sus nuevas operaciones empresariales.
Además, las mujeres y los emprendedores diversos ofrecen una perspectiva única sobre los segmentos de consumidores desatendidos. Estudios recientes indican que estos grupos demográficos estarían dispuestos a cambiar su lealtad de marca si las empresas se centraran más en crear bienes y servicios adaptados a sus necesidades específicas y se esforzaran por atender a comunidades históricamente excluidas de los canales de distribución convencionales.
Invertir en mujeres y minorías étnicas diversas es un paso fundamental tanto para adoptar medidas reparadoras que mitiguen el impacto sufrido por comunidades desfavorecidas como para apoyar la recuperación de estas comunidades en un mundo pospandemia. Los inversores deberían tomar nota.





