Debemos replantearnos cómo gestionamos nuestros sistemas hídricos, antes de que sea demasiado tarde

A view shows submerged building amid flood water, following rains and floods during the monsoon season in Talti town in Sehwan, Pakistan September 15, 2022. Mismanagement of water systems worldwide is making droughts, flooding and pollution more likely.
Mismanagement of water systems worldwide is making droughts, flooding and pollution more likely.Image: REUTERS/Akhtar Soomro
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  • Desde las inundaciones hasta las sequías, los desastres naturales relacionados con el agua podrían costarle al PIB mundial 5,6 billones de dólares entre 2022 y 2050.

  • Debemos replantearnos cómo pensamos sobre el agua y verla como la oportunidad que representa para mejorar vidas en todo el mundo.

  • Dentro de 6 meses, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua se reunirá en Nueva York para abordar los sistemas hídricos mundiales: una oportunidad histórica para generar el impulso necesario para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible relativo al agua para 2030.

Las inundaciones extremas en Pakistán han causado daños durante años y han matado a miles de personas. Las sequías históricas en China han hecho que partes del río Yangtsé se sequen. La escasez prolongada de agua ha perturbado la producción agrícola y energética en Europa y el oeste de Estados Unidos. En todo el mundo, nuestros sistemas hídricos están en crisis.

Ya sea por exceso, escasez o contaminación, nuestros sistemas hídricos se acercan al precipicio debido a la mala gestión, la falta de inversión y los efectos del cambio climático.

Un estudio reciente indica que los desastres naturales relacionados con el agua, desde las inundaciones hasta las sequías, podrían costarle al PIB mundial 5,6 billones de dólares entre 2022 y 2050. En 2020, las empresas informaron de impactos financieros máximos de los riesgos relacionados con el agua por valor de 301.000 millones de dólares: cinco veces más que el costo de abordarlos.

Exactamente dentro de 6 meses, los Países Bajos y Tayikistán serán coanfitriones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua en Nueva York. Es un momento histórico, algo que no ocurría desde 1977, y una oportunidad para reevaluar nuestros esfuerzos por garantizar la seguridad hídrica mundial y la resiliencia de los ecosistemas.

El agua desempeña un papel fundamental en nuestras economías, nuestra salud y bienestar y el medioambiente. Esto significa que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua puede ser un momento decisivo no solo para la agenda del agua, sino también para toda la agenda de desarrollo sostenible.

Para lograr el cambio sistémico necesario, los esfuerzos de los delegados deben centrarse en los desafíos más difíciles que afrontan los sistemas hídricos. Es preciso movilizar y canalizar la acción hacia estos problemas para que la conferencia tenga el impacto que nuestros sistemas hídricos necesitan.

Apenas hemos empezado a reconocer la importancia del nexo entre agua, alimentos y energía, y cómo se manifiesta esa interconexión —tanto en sus impactos como en sus oportunidades— en los contextos económicos y geopolíticos mundiales actuales.

Agua, energía y descarbonización

Seguimos sin establecer la conexión entre el riesgo hídrico y muchas tendencias y objetivos mundiales, por lo que no aprovechamos oportunidades concretas y ponemos en peligro nuestros esfuerzos por construir una economía sostenible.

Por ejemplo, en el impulso mundial por lograr una economía con bajas emisiones de carbono, a menudo se olvida el agua. La atención a la descarbonización suele centrarse en el transporte, la fabricación u otros procesos industriales, pero las empresas de servicios de agua son responsables del dos por ciento de las emisiones mundiales anuales totales, aproximadamente lo mismo que la industria naviera. El agua no puede quedar excluida al diseñar políticas para reducir las emisiones.

Las empresas de servicios de agua deben esforzarse por descarbonizar sus actividades, especialmente mediante el proceso, de alto consumo energético, de tratamiento y procesamiento de aguas residuales.

El agua y la energía están inextricablemente vinculadas. A escala mundial, la producción y distribución de energía se relacionan con aproximadamente el 10 % de las extracciones de agua y el 3 % del uso total de agua. A medida que aumente la demanda de agua y energía, se intensificarán sus interrelaciones. Esto podría ser problemático en un contexto de desarrollo, ya que la demanda de ambos recursos crecerá a un ritmo mucho más rápido que la oferta. La transición a las energías renovables es vulnerable a la falta de acceso al agua: esta es clave para extraer metales importantes para las baterías y los paneles solares, y necesaria para la refrigeración. Se necesitan nueve litros de agua para producir 1 kilogramo de hidrógeno. Como no podemos separar estas cuestiones, debemos considerarlas conjuntamente.

Al pensar en el agua, debemos reconocer sus vínculos con nuestros otros recursos más importantes.

Este dispositivo genera agua potable a partir del aire.
Este dispositivo genera agua potable a partir del aire.
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El agua limpia es un recurso

Desde el lavado de manos durante la pandemia de COVID-19 hasta las devastadoras cifras de muertes anuales por enfermedades transmitidas por el agua, el agua limpia es esencial para proteger la salud pública.

Y, sin embargo, 4.500 millones de personas en todo el mundo viven sin acceso a instalaciones sanitarias con inodoro, y 2.300 millones de personas carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos en casa. Abordar estos problemas es clave para construir una población sana y productiva. Sin mejoras, esta incapacidad para proporcionar agua limpia y tratar adecuadamente las aguas residuales determinará nuestra respuesta a la próxima pandemia.

El agua también es un vector primario de propagación de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) y de las enfermedades relacionadas con ella. La RAM transmitida por el agua ya cuesta entre 1.000 y 5.000 millones de dólares al año en gastos sanitarios adicionales, una cifra que se espera que aumente. Los costos de gestionar la carga de morbilidad asociada a la RAM transmitida por el agua se concentran en el Sur Global y, en muchos casos, son inasequibles.

Ante una crisis de seguridad alimentaria cada vez más grave, nuestro suministro agrícola también está amenazado por la RAM, a medida que crece la resistencia a los controles antimicrobianos de plagas y a los antibióticos. Esto le cuesta al sector agrícola hasta le cuesta al sector agrícola hasta 6.000 millones de dólares al año. Los costos humanos y económicos previstos de la RAM transmitida por el agua solo aumentarán en gravedad si no se frenan estas tendencias.

Proporcionar datos que permitan actuar

Nuestros datos relacionados con el agua están demasiado fragmentados y desactualizados. Aunque nuestros sistemas hídricos están fundamentalmente conectados, los datos asociados están aislados. No podemos tomar decisiones eficaces basadas en datos sin acceso a toda la información disponible.

No solo necesitamos agregar y mantener datos relacionados con el agua, sino también integrar información sobre el crecimiento demográfico e industrial previsto, así como los modelos climáticos más recientes.

Estos datos deben estar disponibles al público. Con información más transparente, la ciudadanía puede exigir responsabilidades a quienes toman decisiones. Gracias a las tecnologías emergentes, esto es posible: solo se necesitan inversión y cooperación.

Los sistemas hídricos en la agenda mundial de desarrollo sostenible

Nuestra infraestructura hídrica afronta un déficit de financiación de 7 billones de dólares. Para movilizar los fondos necesarios, debemos replantearnos cómo pensamos sobre el agua. Debemos posicionarla como un factor facilitador que apoye el logro de otras prioridades mundiales, y no como el resultado final. En lugar de insistir en la necesidad de que todos los hospitales cuenten con servicios básicos de agua —uno de cada cuatro no los tiene—, destaquemos la reducción de las tasas de mortalidad y mostremos cómo contribuyen a ella los servicios básicos de agua.

Al mostrar dónde abordar los problemas del agua puede aportar valor, tanto económico como social, a otras cuestiones de la agenda mundial, podemos empezar a cerrar el déficit de 7 billones de dólares.

Las soluciones deben tener impacto en distintos sectores. Posicionar el agua como factor facilitador y solución para múltiples prioridades económicas y sociales es nuestra mejor oportunidad de lograr el éxito en la consecución de la Agenda de Desarrollo Sostenible.

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