Cómo pueden los líderes públicos y privados construir una economía social colaborando con empresas de impacto

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  • Los innovadores sociales tienen un papel fundamental que desempeñar en las economías del futuro, al cubrir las carencias de los sistemas formales.

  • Las empresas sociales afrontan exigencias sin precedentes, pero, pese a las presiones, siguen mostrando resiliencia.

  • Reforzar la participación de las empresas y del sector público en el ecosistema de las empresas sociales puede reorientar el progreso mundial hacia los ODS de la ONU.

Pueden pasar muchas cosas en dos años, sobre todo cuando nuestro futuro está en juego. Aunque la pandemia de COVID-19 ha causado enormes daños económicos y sociales en todo el mundo, también ha propiciado una proliferación sin precedentes de respuestas innovadoras y un nuevo espíritu de colaboración y alianzas inusuales que ofrecen esperanza. La Alianza Mundial para el Emprendimiento Social del Foro Económico Mundial (antes llamada Alianza de Respuesta a la COVID-19) es una de esas iniciativas.

Lo que comenzó como una respuesta colectiva para apoyar a los emprendedores sociales que trabajaban en primera línea de la crisis para proteger a las personas, comunidades y ecosistemas más vulnerables del mundo ha evolucionado hasta convertirse en una poderosa alianza público-privada de más de 100 líderes de los gobiernos, las empresas, la filantropía y el mundo académico, con capacidad para impulsar una transformación a la velocidad y escala necesarias para reconstruir y «reorientar» el rumbo hacia un mundo más justo y sostenible.

Una fuerza fundamental para la transformación, aunque poco reconocida

Los emprendedores sociales llevan mucho tiempo desempeñando un papel fundamental en el impulso de la transformación. Recurrimos a ellos en busca de modelos de negocio innovadores y formas de operar que apunten hacia un mundo más sostenible y equitativo. Las empresas sociales pueden ser relativamente pequeñas y a veces se las pasa por alto como fuerza de cambio, pero en los últimos dos años su papel se ha vuelto más difícil de ignorar. Han demostrado su capacidad para actuar con rapidez y facilitar la colaboración,asumiendo el papel de primeros intervinientespara cubrir carencias críticas que dejaron los servicios formales desbordados.

En 2020, cuando la crisis sanitaria mundial alcanzó su peor momento y se confinó a economías enteras, solo en el Reino Unido se crearon 12 000 empresas sociales, una cifra récord. De ellas, el 47% estaban lideradas por mujeres, el 31% contaban con directivos de comunidades negras, asiáticas y de otras minorías étnicas, y el 22% operaban en las zonas más desfavorecidas del país. Además de encarnar de forma notable la justicia social, también demostraron resiliencia financiera: el 44% declaró un aumento de sus ingresos, frente a solo el 18% de las empresas con fines comerciales durante el mismo período.

¿Qué es la Alianza Mundial para el Emprendimiento Social?

Eliminar los obstáculos que afrontan los emprendedores sociales

Durante la COVID-19 hemos visto cómo los emprendedores sociales logran un impacto desproporcionado respecto a sus recursos y pueden ser socios atractivos tanto para los gobiernos como para las empresas orientadas al lucro, que quizá carezcan de la capacidad o de las aptitudes innovadoras necesarias para llegar hasta el último eslabón y alterar el statu quo. Sin embargo, los obstáculos que afrontan siguen siendo considerables.

Por ejemplo, existen pruebas contundentes de que las empresas pueden aumentar su impacto en materia de inclusión y sostenibilidad si destinan sus gastos de contratación a adquirir bienes o servicios de empresas sociales. Sin embargo, alrededor del 77% de las empresas sociales afirman tener dificultades para relacionarse con las empresas, especialmente en funciones empresariales esenciales, como los acuerdos sobre precios, pagos y condiciones de entrega. Otros obstáculos que limitan su crecimiento son la falta de visibilidad; la ausencia de marcos jurídicos y regulatorios de apoyo; las medidas de verificación y normas mínimas; y la escasez de recursos financieros, junto con un acceso restringido a los mercados.

Es fundamental empezar a desmantelar estas barreras y aprovechar el potencial de los emprendedores sociales, ya que los desafíos que afrontamos no dejan de crecer. Oxfam señaló recientemente que los recortes de servicios sociales como la sanidad, la educación y los programas sociales han elevado este año a 860 millones el número de personas que viven en pobreza extrema. Al mismo tiempo, la guerra de Rusia en Ucrania está impulsando el alza de los precios de los alimentos y la energía, y muchos países están agotando sus recursos financieros, mientras se cierne la amenaza de impagos de deuda. En este período de volatilidad e incertidumbre, el ecosistema de las empresas sociales puede contribuir mucho a restablecer y generar confianza en las sociedades, crear oportunidades de empleo inclusivo y promover la inclusión en la salud y la equidad racial.

Prioridades para apoyar mejor el ecosistema

Creemos que hay tres tendencias que deben impulsarse para respaldar mejor el ecosistema de las empresas sociales: fortalecer la participación empresarial, desarrollar acciones y redes colectivas, y formular políticas sociales más sólidas.

Fortalecer la participación empresarial comienza por transformar los sistemas de valores mediante una contratación responsable, para que comprar a emprendedores sociales se convierta en la norma y no en la excepción. Para ello, habría que ampliar y agilizar el acceso de las empresas con propósito a apoyo no financiero de calidad, de modo que los emprendedores sociales estén «preparados para trabajar con empresas».

El nuevo Centro de Apoyo TRANSFORM, impulsado por MovingWorlds, SAP, TRANSFORM y Unilever, es una iniciativa destinada a fortalecer la colaboración y profundizar el impacto entre sectores. La plataforma ofrece a las empresas sociales oportunidades para desarrollar su capacidad de resolver desafíos empresariales estratégicos e integrarse en las cadenas de suministro corporativas. Por ejemplo, Drinkwell, empresa social asociada tanto con empresas de servicios públicos como con compañías como Unilever, a través de su marca Pureit, recibe asesoramiento pro bono de gran valor por parte de SAP en el Centro de Apoyo TRANSFORM. Voluntarios expertos ponen sus conocimientos estratégicos y empresariales al servicio de los líderes de Drinkwell para ayudarles a trabajar en equipo con mayor eficacia, lo que a su vez acelera la misión de la organización de llegar a 100 millones de personas que viven fuera de la red de suministro de agua. Cuando los empleados de empresas participan a través del Centro, se sumergen en un programa de liderazgo experiencial sin parangón y se convierten en mejores líderes empresariales, lo que promueve una economía más justa, sostenible y equitativa.

También se pueden reforzar las acciones y redes colectivas para impulsar la participación de las empresas sociales en otros sectores. El informe «Dos manos para sanar», de la iniciativa Llamado a la Acción Empresarial del PNUD (BCtA) y Endeva, demuestra cómo formar un consorcio con otro socio puede ayudar a una empresa inclusiva a cumplir los requisitos de licitación, a menudo onerosos, que suelen establecer los gobiernos, y aumentar sus posibilidades de ser seleccionada en los procesos de contratación pública.

Alianzas como estas pueden ser poderosas para impulsar diversos programas sociales urgentes. Por ejemplo, dentro de la Alianza Mundial para el Emprendimiento Social, sus miembros están utilizando su influencia colectiva para promover la agenda de justicia racial y social: una iniciativa liderada por Echoing Green, GHR Foundation y el Centre for the New Economy and Society. Estos socios están reuniendo a líderes con una visión global de distintas regiones dentro del ecosistema de innovación social, con el fin de derribar barreras y apoyar a innovadores que abordan las desigualdades raciales.

Por último, es necesario acelerar la creación de economías y sociedades inclusivas y orientadas al impacto mediante cambios en las políticas y la acción del sector público. Los gobiernos pueden desbloquear el potencial de la economía social creando incentivos para la financiación y la inversión, ampliando la educación y la investigación, recopilando y haciendo visibles los datos sobre impacto social para evitar el blanqueo del impacto, y reforzando la integridad, la rendición de cuentas y la transparencia en relación con la huella ambiental y social de las empresas.

Sentar las bases de una economía social próspera

Aproximadamente el 75% de las empresas sociales vinculan sus métricas de impacto a los ODS de las Naciones Unidas y se centran especialmente en la pobreza, la equidad de género y el trabajo decente. Los emprendedores sociales combinan prácticas empresariales resilientes con un enfoque de justicia social. En cambio, solo el 38% de las empresas convencionales alinean su impacto con los ODS. Organizaciones internacionales como el PNUD también trabajan para reunir a actores clave a través del Centro de Finanzas Sostenibles con el fin de permitir que los gobiernos, el sector privado y las instituciones financieras internacionales aceleren la financiación y midan el impacto en favor del logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Si queremos recuperarnos de las crisis actuales, reconstruir con mayor rapidez y sentar las bases de una resiliencia mayor a largo plazo, debemos trabajar juntos para fortalecer de manera deliberada y decidida el ecosistema de innovación social. Cualquier cosa menos equivaldría a hipotecar nuestro futuro.

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