Para 2050, el 90 % de las tierras podrían estar degradadas. ¿Cómo pueden las empresas ayudar a restaurar los recursos de los que dependen?

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  • En la actualidad, una de cada cinco hectáreas de tierra del planeta es inutilizable y, para 2050, solo el 10 % de las tierras podría estar en buen estado.

  • Las empresas no están ayudando a proteger los recursos de los ecosistemas saludables de los que dependen, como las tierras destinadas a la agricultura.

  • La buena noticia es que iniciativas como la Gran Muralla Verde están demostrando que ya se puede actuar para revertir la degradación de las tierras.

En 2022, cincuenta años después del nacimiento del movimiento medioambiental en Estocolmo, es necesario acelerar la acción en todos los ámbitos, desde el cambio climático hasta la protección de la naturaleza, para evitar el caos inminente y los daños a las sociedades, las economías y las empresas. Revertir la degradación de las tierras es una de las mejores y más amplias maneras de lograrlo, como ya estamos viendo con un enorme proyecto de restauración de tierras en el Sahel: la Gran Muralla Verde.

¿Cuántos relacionamos la moda con la tierra? ¿O la calidad del agua que bebemos y del aire que respiramos con la salud de nuestros ecosistemas? ¿O la calidad de los alimentos que consumimos con la salud de nuestro suelo? ¿Cuántas empresas han sometido sus nuevas inversiones a una prueba de resistencia que integre los riesgos a largo plazo asociados a la degradación de las tierras o a la sequía?

La degradación de las tierras perjudica a las empresas

La degradación de las tierras se ha descuidado durante mucho tiempo, como si dispusiéramos de una cantidad infinita de tierras productivas a las que recurrir cada vez que degradamos nuestras tierras de cultivo. Hasta ahora, la naturaleza ha sido generosa. Pero ¿cuánto falta para que agotemos nuestro capital natural? ¿Para que convirtamos la Tierra en un paisaje lunar?

Ya hoy, una de cada cinco hectáreas de tierra de nuestro planeta es inutilizable. Para 2050, solo el 10 % de las tierras podría estar saludable, intacto y ser resiliente. Esto supondrá un desastre para las empresas. Es muy sencillo: si seguimos dañando la tierra, los beneficios caerán. Hablamos de grandes perturbaciones en todo tipo de ámbitos, desde los recursos básicos hasta los alimentos y bebidas y los materiales de construcción.

Gran parte de estos daños se produjo por falta de voluntad política. Pero las empresas deben examinar su propia responsabilidad. El sector privado se ha centrado en las ganancias a corto plazo. Durante mucho tiempo no ha comprendido las externalidades negativas. En general, no ha reflejado en los precios de mercado el valor de la tierra ni el impacto que las prácticas insostenibles tienen sobre ella.

Si los líderes empresariales siguen fallando en este aspecto, fallarán en todos, y no solo por los efectos directos en las cadenas de suministro. Los consumidores preocupados por su futuro están empezando a evitar las empresas insostenibles. Es hora de que las empresas empiecen a prosperar considerando las oportunidades a largo plazo que ofrece dar prioridad a las tierras saludables.

¿Qué beneficios aportan las tierras saludables?

La restauración de las tierras no puede resolverlo todo. Pero devolverles la salud puede aportar enormes beneficios en todos los ámbitos. La restauración de tierras, con un coste aproximado de 500 dólares por hectárea, es una de las formas más rentables de combatir los riesgos empresariales. Restaurar tan solo 350 millones de hectáreas de tierras degradadas podría retirar de la atmósfera, para 2030, una cantidad de gases de efecto invernadero equivalente aproximadamente a la mitad de las emisiones anuales mundiales. La restauración de tierras puede generar 1,4 billones de dólares adicionales en producción agrícola cada año.

Centrarse en el uso regenerativo de las tierras es una oportunidad para proteger a las empresas de los efectos del cambio climático y la degradación de las tierras. Restaurar los ecosistemas y la biodiversidad del suelo es una de las armas más eficaces contra los fenómenos meteorológicos extremos. La restauración de tierras puede crear empleo y contribuir a una recuperación verde tras la pandemia de COVID-19. En Estados Unidos, las empresas pioneras han demostrado que, en determinadas condiciones, las explotaciones agrícolas con prácticas regenerativas son, según estimaciones, un 78 % más rentables que las que emplean prácticas convencionales.

Cómo las iniciativas de restauración de tierras atraviesan sectores y repercuten en ellos: «Tierras restauradas, personas saludables, recuperación verde», figura 3, mayo de 2021. Fuente: informe de soluciones de la CNULD.

El cambio hacia una producción más sostenible también abre nuevas oportunidades para el sector privado. Surgen nuevas tendencias de mercado en las proteínas de origen vegetal, la agricultura de precisión y la transición de fertilizantes y pesticidas químicos a otros de origen vegetal; todas ellas son oportunidades de mercado emergentes con un claro impacto positivo en la salud del suelo.

¿Cómo podemos lograrlo?

Proteger, restaurar y gestionar las tierras exige un cambio en la forma en que el mundo piensa, invierte y consume. Las políticas y los marcos regulatorios deben orientarse a la regeneración. Es necesario abordar los patrones de consumo. Las decisiones de inversión deben avanzar de la sostenibilidad a la regeneración e incluir plazos más largos para obtener rendimientos de las inversiones.

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) colabora con el sector privado para impulsar este cambio. La CNULD encabezó la creación del Fondo para la Neutralidad en la Degradación de las Tierras, un fondo de inversión de impacto que combina recursos de los sectores público, privado y filantrópico para apoyar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 en los países en desarrollo.

La iniciativa de la Gran Muralla Verde en el Sahel, un programa integrado de gestión de ecosistemas, busca crear un mosaico de distintos sistemas de uso de la tierra y producción a lo ancho del continente africano. Ya está apoyando el empleo juvenil, la creación de cadenas de valor, la generación de ingresos y el acceso a energías renovables en zonas rurales, al tiempo que devuelve la salud a millones de hectáreas de tierras degradadas.

La CNULD también trabaja con socios empresariales para transformar las tierras secas mediante un modelo de cadena de suministro sostenible y ético, impulsado por el mercado, que ayuda a restaurar la salud del suelo y proteger las tierras. En la COP15, que se celebrará en mayo de 2022 en Abiyán, Côte d’Ivoire, los participantes sin duda estudiarán la producción sostenible de productos básicos.

Trabajaremos con los países y, por supuesto, con las empresas para ayudar a cumplir los compromisos de restaurar hasta mil millones de hectáreas de tierra. La Iniciativa del G20 sobre Restauración de Tierras es especialmente pertinente a este respecto. También queremos colaborar más con el sector privado, porque solo podremos tener éxito con el apoyo pleno de todos los actores y actividades que impulsan la degradación de las tierras.

Así que mi mensaje a las empresas es sencillo: si no participan, participen. Si están haciendo promesas, respáldenlas con acciones. Reorientar sus prácticas empresariales para apoyar la salud de las tierras nos ayudará a todos a prosperar, quizá a ustedes más que a nadie.

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