Ayudar a las pequeñas empresas a desarrollar resiliencia financiera

People work at a cashew nut warehouse, amid the global coronavirus disease (COVID-19) outbreak, in Abidjan, Ivory Coast May 13, 2020. Picture taken May 13, 2020. REUTERS/Luc Gnago - RC2J7H9YDQM1
Food producers need investment to cope with the pandemic.Image: REUTERS/Luc Gnago
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  • Tras la pandemia de COVID-19, las pequeñas empresas de los países menos adelantados (PMA) ven cómo sus ingresos se desploman y tienen dificultades para acceder a financiación.

  • Muchos PMA dependen de la ayuda exterior y temen que los recortes en los presupuestos de ayuda frenen aún más su desarrollo económico.

  • Es fundamental que los fondos de ayuda se gasten con la mayor eficacia posible para atraer más inversión privada a las pequeñas empresas de los PMA.

  • El sector privado está preparado. Fondos como el SDG500 ya están ayudando a las pequeñas empresas de los PMA a mantenerse a flote.

Las pequeñas empresas de los países menos adelantados (PMA) se enfrentan a enormes desafíos. Muchas se han quedado sin liquidez debido a la caída de sus ingresos durante los confinamientos nacionales y mundiales por la COVID-19. Los bancos y otras entidades financieras han recortado drásticamente los préstamos justo cuando más los necesitan las pequeñas empresas. Y otras formas de financiación y crédito escasean, lo que hace casi imposible que crezcan y desarrollen resiliencia financiera.

Durante décadas, muchas pequeñas empresas de los PMA han dependido en gran medida de la asistencia oficial para el desarrollo, o ayuda. La ayuda ha permitido a los emprendedores llevar sus negocios a internet, acceder a nuevos mercados, cumplir con las normas de exportación y mucho más. El crecimiento de las pequeñas empresas en los PMA, y el nivel de empleo que ha generado para las mujeres y los jóvenes en particular, ha sido una parte fundamental del desarrollo sostenible.

Sin embargo, la COVID-19 ya está afectando a cómo y dónde se gasta la ayuda. Varios donantes gubernamentales han reprogramado sus presupuestos de ayuda para financiar prioridades sanitarias urgentes e inmediatas y asistencia humanitaria en 2020. Y no parece que esta situación vaya a cambiar a corto plazo. Pese a que las organizaciones internacionales instan a los gobiernos a mantener los presupuestos de ayuda en 2021, se extienden los temores de que los gobiernos planeen recortar miles de millones de sus presupuestos de ayuda.

En este contexto económico incierto y preocupante, es fundamental garantizar que la ayuda se gaste de forma que atraiga la inversión del sector privado y, en última instancia, haga que los fondos rindan más.

La financiación combinada ofrece esperanza a las pequeñas empresas

Entre 2012 y 2018, las inversiones realizadas por los gobiernos con fondos de ayuda impulsaron al sector privado a invertir 13.400 millones de dólares en los PMA. Esto también se conoce como financiación combinada: cuando un gobierno o una institución filantrópica realiza una inversión inicial para poner en marcha un proyecto, incluso si eso implica asumir mayores riesgos o menores rendimientos. Este enfoque financiero innovador hace que un proyecto resulte más atractivo para los inversores privados que buscan mayores rendimientos financieros, pero que requieren un riesgo menor, lo cual es especialmente importante en los PMA, donde los riesgos de inversión son elevados y numerosos.

Financiación combinada en los Países Menos Adelantados 2020Image: OCDE/UNCDF (2020)

La financiación combinada ya proporciona a las pequeñas empresas de los PMA soluciones a corto plazo, como el efectivo tan necesario para pagar a los proveedores durante la COVID-19. La financiación combinada también ayuda a los gobiernos de los PMA a acceder a fondos suficientes para responder a desafíos a corto plazo, como la financiación comercial para suministros o el capital de trabajo para mantener a flote a las empresas.

Pero lo que la financiación combinada ofrece y que otros instrumentos financieros no ofrecen es acceso a inversiones significativas a largo plazo. Dado que la financiación combinada utiliza la ayuda para proporcionar a los inversores garantías frente a riesgos financieros, consigue atraer el interés de inversores institucionales, como fondos de pensiones y compañías de seguros, que de otro modo no invertirían en los PMA.

Iniciativas como el SDG500, presentado en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2020, han sido pioneras en instrumentos de financiación combinada en los PMA. Tomemos como ejemplo el Agri-Business Capital Fund (Fondo ABC), uno de los seis fondos del SDG500. El Fondo tiene como objetivo movilizar 200 millones de euros de inversores públicos y privados; por cada dólar de asistencia para el desarrollo o de fondos públicos utilizado, el sector privado invierte otros 2,50 dólares en los fondos del SDG500. Los inversores públicos del Fondo ABC ya incluyen a la UE; la Organización de Estados de África, el Caribe y el Pacífico; el Gobierno de Luxemburgo; la Alianza para una Revolución Verde en África; y la Cooperación Suiza para el Desarrollo.

Durante la COVID-19, el Fondo ABC ha realizado dos nuevas inversiones para apoyar a los pequeños agricultores. Proporcionó préstamos por valor de 1,2 millones de euros a dos pequeñas empresas —Anatrans, una procesadora de anacardo con sede en Burkina Faso, y Maphlix, una productora y procesadora ghanesa de tubérculos y hortalizas—.

Esta financiación ha permitido a ambas empresas seguir pagando a los agricultores y proveedores, así como adquirir equipos para aplicar medidas de distanciamiento físico en sus operaciones. Permitir que empresas como estas sigan funcionando y crezcan, incluso en tiempos difíciles, es lo que se necesita para ayudarlas a desarrollar resiliencia financiera.

Sin embargo, estos ejemplos no son la norma. Antes de la pandemia, solo el 6 % de la financiación privada movilizada por la ayuda benefició a los PMA. Y estas operaciones de financiación privada son de menor envergadura en los PMA, incluso en comparación con otros países en desarrollo.

Lograr que la financiación combinada funcione para los países que más la necesitan

Aumentar la inversión privada en los PMA requerirá un enfoque multifacético. Los esfuerzos para reducir el riesgo, como los que ofrece la financiación combinada, son importantes, pero por sí solos no atraerán inversión suficiente.

En nuestras conversaciones con los actores de la financiación privada, nos comentan que tienen dificultades para asegurar la asistencia para el desarrollo necesaria para que la financiación combinada funcione a gran escala, y sabemos que la COVID-19 agravará esta situación.

Los gobiernos donantes deben “pasar de las palabras a los hechos” y encontrar soluciones creativas para asumir ellos mismos el riesgo necesario, para que el sector privado les siga. Esto podría significar asumir más riesgos al evaluar los riesgos reales o percibidos a la hora de priorizar los presupuestos de ayuda, así como aumentar el apoyo a los instrumentos de financiación combinada que respaldan a los PMA. También implica apoyar a los gobiernos de los PMA para que lideren y se apropien de las oportunidades que brinda la financiación combinada.

Los gobiernos de los PMA también tienen un papel importante que desempeñar, haciendo lo que esté en su mano para crear un clima de inversión sólido en sus países. Esto incluye eliminar obstáculos que desalientan a los inversores, como mecanismos de control innecesarios, procesos de registro empresarial, procesos de concesión de licencias y la falta de protecciones para los inversores extranjeros. También deben desarrollar las capacidades de las pequeñas empresas para que, en última instancia, resulte más atractivo canalizar inversiones de financiación combinada. Será importante seguir ofreciendo asistencia técnica a través de los programas de ayuda para ayudar a las pequeñas empresas a fortalecer sus prácticas financieras, mejorar la eficiencia operativa y promover el cumplimiento de las normas ambientales, sociales y de gobernanza.

Está claro que, si se recortan los presupuestos de ayuda, los PMA y las pequeñas empresas, que son la columna vertebral de las economías y los medios de vida locales, serán los más perjudicados sin duda. Los avances en la financiación combinada durante la COVID-19 ofrecen esperanza de que avanzamos en la dirección correcta. Todavía no es tarde para utilizar la ayuda para atraer inversión privada a los países más pobres del mundo, pero el momento de actuar es ahora.

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