Las razones para actuar y reducir las emisiones de carbono del sector inmobiliario superan con creces las razones para no hacer nada.
Los estudios sobre el valor de la «prima verde» en los inmuebles sostenibles han demostrado que las certificaciones ecológicas generan una prima del 6,0 % en los alquileres y del 7,6 % en las ventas.
Solo en la próxima década se necesitarán 5,2 billones de dólares para descarbonizar el entorno construido y hacer más sostenibles los inmuebles.
A medida que el mundo empresarial toma conciencia de la necesidad urgente de reducir las emisiones de carbono en el sector inmobiliario comercial, cada vez vemos más cómo este cambio de actitud se refleja en el valor financiero de los edificios que nos rodean.
En los últimos años, el sector inmobiliario ha debatido sobre la «prima verde»: las empresas que priorizan la sostenibilidad pagan un precio más alto por alquilar o comprar edificios con credenciales de sostenibilidad certificadas que concuerdan con sus valores. Se han realizado muchas investigaciones para cuantificar esta prima verde y se ha debatido mucho sobre si realmente merece la pena el esfuerzo para propietarios y promotores.
De hecho, el análisis de 42 estudios sobre el valor de la sostenibilidad, realizado por Dalton y Fuerst en 2018, mostró que las certificaciones ecológicas generaban una prima del 6,0 % en los alquileres y del 7,6 % en las ventas.
Los inmuebles sostenibles ascienden en la lista de prioridades empresariales
El informe de JLL «Descarbonizar el entorno construido» concluyó que el 63 % de los principales inversores está totalmente de acuerdo en que las estrategias sostenibles pueden aumentar la ocupación, los alquileres, la retención de inquilinos y el valor general.

Hoy, la prima verde sigue vigente, pero crear espacios sostenibles ya no consiste simplemente en aumentar su valor. Nos acercamos rápidamente a un punto de inflexión, a medida que la sostenibilidad asciende en la lista de prioridades empresariales. Ahora la atención se centra en preservar el valor de los edificios para evitar los riesgos asociados a no hacer nada.
Cada vez es más frecuente que en las conversaciones sobre el sector inmobiliario comercial aparezca el término «descuento marrón». En esencia, los edificios que no cumplan estándares ambientales más exigentes se considerarán menos valiosos. Apenas empezamos a ver indicios de ello en el mercado, pero el tamaño y la magnitud de los descuentos marrones aumentarán rápidamente en los próximos años.
Esto se relaciona con la idea, en evolución, de un «edificio de primera categoría». El foco está pasando de una ubicación privilegiada y amplias vistas desde las plantas superiores a priorizar las cero emisiones netas de carbono, promover la salud y el bienestar, y resistir el cambio climático.
Aunque el número de edificios sostenibles aumenta gradualmente, siguen siendo una minoría muy reducida. Alrededor del 70 % del parque inmobiliario actual de muchas grandes ciudades del mundo seguirá en pie en 2050. Es un problema grande y costoso.
Según Vivid Economics, solo en la próxima década se necesitarán 5,2 billones de dólares para descarbonizar el entorno construido. Para cumplir el Acuerdo de París y maximizar nuestras posibilidades de limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 grados Celsius, el entorno construido debe aspirar a reducir las emisiones un 50 % para 2030 y alcanzar las cero emisiones netas de carbono a más tardar en 2050.
Eso significa que las empresas, los inversores y los promotores deben actuar cuanto antes, y preferiblemente ya.
Quienes esperen para adaptarse a estos cambios estructurales llegarán tarde y es muy posible que tengan que esforzarse mucho para ponerse al día en los próximos años. En algunos casos, la decisión de actuar podría dejar de estar en sus manos, ya que el acceso al crédito depende cada vez más de contar con un plan para alcanzar las cero emisiones netas.
Principios para los inmuebles sostenibles
¿Qué se puede hacer? La rehabilitación de inmuebles será fundamental para satisfacer la demanda de espacios con cero emisiones netas de carbono y cumplir las próximas normativas. En Londres, por ejemplo, la normativa sobre eficiencia energética de los edificios se endurecerá en 2023 y, actualmente, solo una de cada 10 oficinas londinenses cumple los estándares que entrarán en vigor en 2030.
Al igual que en muchas otras ciudades, una cantidad considerable de edificios deberá someterse a una rehabilitación energética profunda como parte de planes más amplios para alcanzar las cero emisiones netas en carteras inmobiliarias completas. Sin embargo, el ritmo actual de rehabilitación —alrededor del 1-2 % en ciudades maduras— está muy lejos de ser suficiente.
No cabe duda de que es un proceso complejo, largo y costoso que requiere una gran experiencia. Como hoja de ruta para ayudar a ocupantes e inversores a lograr que sus carteras inmobiliarias alcancen las cero emisiones netas, JLL se ha asociado con el Foro Económico Mundial para crear los Principios para los edificios sostenibles.
Sin embargo, los beneficios de transformar nuestros edificios en versiones con bajas o nulas emisiones de carbono son considerables. Los inmuebles sostenibles aportan mucho más que beneficios financieros. Garantizar un entorno construido más sostenible —que representa hasta el 70 % de las emisiones totales de carbono de las ciudades— puede mejorar significativamente la calidad del aire, reducir las enfermedades crónicas y mejorar la salud de quienes viven cerca. Las empresas que acepten este desafío pueden contribuir a recuperar la confianza de las comunidades y de la sociedad en general, que consideran que las empresas solo actúan en su propio interés.
Las razones para actuar y reducir las emisiones de carbono del sector inmobiliario superan con creces las razones para no hacer nada. Aunque aún estamos lejos de cuantificar el verdadero impacto de los espacios saludables, las emisiones de carbono y el cambio climático en el valor de los edificios, está claro que los activos varados y los descuentos marrones tendrán un impacto significativo si los propietarios no gestionan los riesgos.
La próxima década será decisiva para que el sector inmobiliario contribuya de verdad a un futuro más sostenible, justo y equitativo: un futuro con cero emisiones netas. La conversación sobre los inmuebles sostenibles está avanzando, y los inmuebles que no sigan el ritmo perderán relevancia. Los próximos años demostrarán que, mientras la prima verde es un complemento temporal, el descuento marrón tendrá un impacto mucho más sustancial en el rendimiento financiero de un edificio.





