La globalización ha creado importantes oportunidades económicas y ha sacado a millones de personas de la pobreza, pero también ha provocado desigualdad y perturbaciones económicas.
La evolución de la globalización es aún más incierta si se tienen en cuenta el impacto económico de la pandemia, el calentamiento global y el inestable clima geopolítico.
El Foro Económico Mundial ha explorado cuatro escenarios para la economía mundial que oscilan entre el nacionalismo y el multilateralismo en los ámbitos político y digital.
Es probable que veamos una combinación de estas tendencias durante los próximos años.
¿Qué le depara el futuro a la globalización?
Pocos discuten que la globalización ha creado importantes oportunidades económicas y ha sacado a millones de personas de la pobreza. Sin embargo, su énfasis en el crecimiento y la competitividad también ha sido criticado por ser una fuente de desigualdad y perturbaciones económicas.
A esto se suman la profunda transformación económica que ha experimentado el mundo desde el inicio de la pandemia, la crisis climática en curso y la renovada turbulencia geopolítica, y queda claro que la globalización se encuentra en una encrucijada.
Cuatro posibles trayectorias futuras de la globalización económica
Un nuevo documento de trabajo del Centro para la Nueva Economía y Sociedad del Foro Económico Mundial analiza cómo podría ser nuestro futuro económico mundial. Cuatro futuros para la globalización económica: escenarios y sus implicacionesplantea cuatro posibles trayectorias para la evolución de la globalización de aquí a 2027.
Examina cómo podría evolucionar la globalización a medida que las potencias económicas eligen entre la integración multilateral y la fragmentación, tanto en el ámbito político como en sus políticas tecnológicas.
Escenario 1: Reunir de nuevo al mundo en una unidad física y virtual
La primera trayectoria, «Globalización 5.0: reconexión», se basa en el ideal de prosperidad compartida. Prevé una mayor integración tanto en términos económicos como tecnológicos.
El fortalecimiento de las alianzas regionales y mundiales dará lugar a cadenas de suministro diversificadas, una alta movilidad laboral, mayor flexibilidad en el empleo y más innovación.
También aumentarán la adopción de energías renovables y las inversiones en crecimiento sostenible a largo plazo, distribuidas de forma más equitativa entre las economías avanzadas y en desarrollo.
Estas tendencias se sustentarán en una sólida resiliencia económica y social local, que incluirá mayores inversiones en redes de protección social financiadas mediante una mayor tributación.
Escenario 2: Fragmentación de internet
En el escenario «Redes analógicas: nacionalismo virtual», se reaviva la integración física entre países. Los gobiernos reconocen los beneficios del multilateralismo en cuanto al acceso a combustibles, alimentos y otros bienes a precios asequibles.
Sin embargo, esta actitud no se reproduce en el ámbito digital. La intensificación de las rivalidades políticas y las preocupaciones por la ciberseguridad llevan a los países a buscar un mayor control del entorno digital. Esto provocará una fragmentación de la regulación tecnológica, la gobernanza y la interoperabilidad. En lugar de una internet global, habrá varias «internets fragmentadas», lo que obstaculizará los servicios financieros digitales y el comercio internacional.
Se prevé que la innovación tecnológica, la movilidad laboral y la transición energética se estanquen en este escenario de globalización. Las economías en desarrollo sufrirán de manera desproporcionada debido a su falta de capacidades digitales avanzadas.
Escenario 3: Integración virtual
El escenario «Dominio digital: plataformas ágiles» considera lo opuesto al escenario anterior: ¿qué ocurrirá si prevalece la integración digital mientras la cooperación internacional retrocede?
El resultado probable será un mayor proteccionismo económico, con una fabricación muy localizada y cadenas de valor a merced de las rivalidades políticas.
Sin embargo, al mismo tiempo, se prevé que las principales economías se pongan de acuerdo sobre la tributación y la gobernanza de los servicios digitales. Esto impulsará el trabajo y la cooperación facilitados por la tecnología, compensando parte del impacto de la fragmentación física.
Cómo promueve el Foro Económico Mundial una economía digital inclusiva y sostenible
A pesar de la creciente demanda de trabajadores altamente cualificados, su movilidad transfronteriza podría verse restringida según el lugar donde se encuentren, lo que crearía un mercado laboral de dos velocidades. Es probable que la transición energética se resienta, ya que las medidas proteccionistas limitan el acceso a los recursos naturales y las materias primas.
Escenario 4: Un mundo doblemente fragmentado
La turbulencia geopolítica y el impacto de la COVID-19 han vuelto la atención de los países hacia el interior. En el cuarto escenario, «Mundo autárquico: fragmentación sistémica», esta orientación se vuelve permanente y da lugar a medidas proteccionistas que ralentizan el comercio, la inversión y las oportunidades de empleo transfronterizo.
La cooperación y las cadenas de suministro se regionalizan o localizan, mientras que el deterioro de la fabricación y las repetidas perturbaciones del suministro amenazan la seguridad alimentaria y sanitaria.
En el ámbito digital, los gobiernos ejercen un mayor control, lo que se traduce en más censura y vigilancia, así como en desinformación.
El impacto general es un estancamiento económico de gran alcance. El medio ambiente se vería perjudicado ante la disminución de la cooperación y los estándares internacionales, y es probable que aumente el uso de combustibles fósiles.
Ningún escenario ideal
Los autores del informe concluyen que ninguno de los escenarios representa una configuración ideal para el futuro de la economía mundial.
Consideran que el futuro más probable será aquel en que la cooperación mundial y el nacionalismo económico coexistan en los mundos físico y digital. Recomiendan superar una narrativa obsoleta de la globalización y centrarse en un nuevo enfoque orientado a resultados sociales y ambientales.
La Reunión Anual del Foro Económico Mundial debatirá el futuro de la globalización en una sesión titulada «¿Ha muerto la globalización?»el 25 de mayo.





