Las subvenciones que se destinan a la industria pesquera mundial ascienden a 35 000 millones de dólares al año, de los cuales más del 60 % cumple la definición de subvenciones perjudiciales de la OMC.
La nueva directora general de la OMC, la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, afirmó en su primer discurso que desea que la OMC alcance un acuerdo sobre las subvenciones a la pesca este año.
Muchas organizaciones contribuyen a informar y motivar a los ciudadanos sobre este tema, como #StopFundingOverfishing y Friends of Ocean Action.
Más de un tercio de todas las poblaciones de peces se explotan a niveles insostenibles, lo que degrada la biodiversidad y compromete gravemente el futuro de la pesca y de los pescadores. Pese a ello, muchos gobiernos de todo el mundo siguen destinando fondos públicos a fomentar la sobreexplotación pesquera mediante subvenciones que contribuyen a la sobrecapacidad y a prácticas pesqueras destructivas.
Los intentos por eliminar esta «tragedia de los comunes» comenzaron hace dos décadas, cuando se incluyó en el programa de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Un hito decisivo en este camino fue 2015, cuando los líderes mundiales reconocieron el daño que las subvenciones perjudiciales causaban a las poblaciones de peces y al medio marino, y adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, un plan para lograr un futuro mejor y más sostenible para todos. La meta 14.6 de los ODS encomendó a los gobiernos alcanzar un acuerdo en la OMC para eliminar las subvenciones perjudiciales antes de 2020. Esta tarea ya está vencida.
¿Por qué resulta tan difícil?
Tengo una respuesta basada en mi propia experiencia como comisario europeo de Asuntos Marítimos, cargo que desempeñé entre 2010 y 2014. En el marco de la introducción de una nueva Política Pesquera Común Europea, sostenible, presenté una propuesta para eliminar todas las subvenciones pesqueras perjudiciales del presupuesto europeo. La propuesta encontró una feroz oposición del sector pesquero, representado principalmente por los propietarios de grandes buques industriales. Sus argumentos se basaban sobre todo en la supuesta competencia desleal de la industria pesquera fuera de la UE. En resumidas cuentas, la propuesta fue aprobada gracias al apoyo de muchos defensores del océano. Pero, aunque los fondos de la UE no pueden financiar la sobreexplotación pesquera, los presupuestos nacionales sí pueden.
Aquí es necesaria una aclaración: es cierto que no todas las subvenciones son perjudiciales. Si, por ejemplo, los fondos públicos respaldan artes de pesca más selectivas o métodos pesqueros más ecológicos, se puede satisfacer tanto a los pescadores como a los defensores del océano. También es cierto que las pequeñas embarcaciones sin artes de arrastre pueden pescar de forma más sostenible y apoyar a las comunidades locales. Pero también es absolutamente cierto que la mayor parte del dinero público destinado a subvenciones acaba fomentando la sobreexplotación en aguas costeras y en alta mar, perjudicando en última instancia a la industria pesquera que se supone que debe respaldar.
Según la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, las subvenciones que se destinan a la industria pesquera mundial ascienden a unos 35 000 millones de dólares al año, de los cuales 20 000 millones se conceden en forma de medidas que aumentan la capacidad de las grandes flotas pesqueras, como las subvenciones al combustible y los programas de exenciones fiscales. La revisión más reciente de la OCDE sobre la pesca también fue crítica con las prácticas actuales en materia de subvenciones y advirtió de que las políticas pesqueras vigentes siguen contribuyendo a la sobreexplotación. La mayoría de los estudios científicos indican que China, la UE, Estados Unidos, la República de Corea, Tailandia y Japón son los mayores inversores. La mayoría de estos estudios también muestran que más del 60 % de este gasto cumple la definición de subvenciones perjudiciales de la OMC: aumentan la capacidad de pesca de los buques para capturar cada vez más peces, cuando muchas de las poblaciones de peces objetivo se encuentran por debajo de niveles sostenibles.
¿Por qué la OMC no cumplió su plazo?
Se ha dedicado mucho tiempo a debates sobre las posibles exenciones para los países en desarrollo y los países menos adelantados (¿para quiénes, dónde, cuándo y durante cuánto tiempo?), sobre las exenciones de subvenciones para la poco clara «pesca científica y de investigación» y sobre interminables discusiones relativas a zonas marítimas en disputa. En 2020, no solo la pandemia de COVID-19, sino también el retraso en el nombramiento de un nuevo director general de la OMC (bloqueado por la administración Trump en Estados Unidos) desperdiciaron meses valiosos.
La buena noticia es que la OMC cuenta ahora con una nueva líder sólida, la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, una mujer nigeriana que asumió el cargo el 1 de marzo de 2021. La Dra. Okonjo-Iweala afirmó en su primer discurso en el cargo que desea que la OMC alcance un acuerdo sobre las subvenciones a la pesca este año. No ha perdido el tiempo y ahora se dispone a organizar una conferencia ministerial extraordinaria de la OMC sobre subvenciones a la pesca el 15 de julio de 2021.
¿Por qué ha tardado tanto?
Los 164 miembros de la OMC adoptan sus decisiones por consenso y tienen distintas interpretaciones de sus obligaciones en virtud de las normas comerciales multilaterales y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Algunos, como la UE, desearían poder mantener las subvenciones al combustible y las desgravaciones fiscales para preservar el rendimiento económico de sus flotas de larga distancia y de alta mar. Pero otros objetan que ello podría afectar a la integridad ambiental del acuerdo.
Todos coinciden en que los miembros de la OMC en desarrollo y menos adelantados deben tener derecho a un trato especial y diferenciado, pero ¿a qué costo? ¿Debería considerarse a un miembro de la OMC como la República Popular China una economía en desarrollo en el ámbito de la pesca, aunque su flota capture un tercio de la producción pesquera mundial? ¿No vaciaría esto de contenido el acuerdo?
Y la India afirma que no puede eliminar las subvenciones a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, porque cuenta con miles de pescadores artesanales de pequeña escala que no puede controlar. Un período de gracia acorde con el principio de trato especial y diferenciado es una cosa, pero un cheque en blanco sin límite de tiempo es algo completamente distinto, sobre todo cuando se sospecha que la India quiere subvencionar la construcción de su propia flota de pesca de aguas lejanas o de alta mar para competir con la de China.
Más del 80 % de todas las subvenciones perjudiciales a la pesca se destinan a grandes flotas industriales, privando a los pescadores artesanales de pequeña escala (que representan el 90 % de la fuerza laboral pesquera) del acceso a los mercados y a los recursos.
¿Podemos seguir teniendo esperanza?
Sí, podemos seguir confiando en un resultado satisfactorio y tenemos buenas razones para ello. Muchas organizaciones de todo el mundo contribuyen a informar y motivar a los ciudadanos sobre este tema.
Una coalición de 180 ONG difunde el mensaje #StopFundingOverfishing. El Friends of Ocean Action, alojada por el Foro Económico Mundial, del que me enorgullece formar parte, mantiene constantemente la eliminación de las subvenciones perjudiciales en lo más alto de la agenda y tiene previsto volver a plantear la cuestión en los Diálogos Virtuales sobre el Océano, a mes y medio de la conferencia ministerial extraordinaria de la OMC del 15 de julio.
Sigamos con el esfuerzo.


