La crisis energética mundial amenaza con socavar la acción contra el cambio climático.
Aumenta la presión para identificar terrenos adecuados para las instalaciones de energía limpia.
La ubicación estratégica de las energías renovables ofrece protección a la naturaleza y las comunidades.
Los acontecimientos de 2022 supusieron un importante desafío para las ambiciones de Europa de convertirse en el primer continente climáticamente neutro. Las crisis alimentaria y energética provocadas por la guerra en Ucrania vuelven a enfrentar nuestras necesidades inmediatas con la supervivencia a largo plazo tanto de las personas como del planeta. Desde el inicio de la crisis energética, en septiembre de 2021, los gobiernos de toda Europa han asignado más de 700.000 millones de euros para ayudar a la ciudadanía y a las empresas a afrontar el vertiginoso aumento de los precios de los alimentos y la energía durante el invierno.
Aunque el coste de satisfacer estas necesidades inmediatas es elevado, tampoco podemos perder de vista las crisis climática y de biodiversidad a las que nos enfrentamos. Si el calentamiento global superara los 1,5 °C, el aumento de la sequía en el Mediterráneo afectaría a la naturaleza de una manera que no tiene precedentes en los últimos 10.000 años.
Con su iniciativa REPowerEU, la UE envía una señal clara de que la situación actual ya no es sostenible para las personas ni para el planeta. La iniciativa fija un objetivo ambicioso: que el 45 % de la energía de la UE proceda de fuentes renovables para 2030. Para lograrlo, los Estados miembros deben instalar otros 600 GW de energía solar para 2030 y más que duplicar la producción eólica, hasta alcanzar al menos 480 GW.
Sin embargo, las instalaciones de energía limpia, como los parques eólicos y solares, requieren mucha más superficie que sus predecesoras alimentadas con combustibles fósiles. Por eso, uno de los principales obstáculos al rápido despliegue de las energías renovables es identificar terrenos adecuados donde no se perjudique indebidamente a la naturaleza ni a las comunidades afectadas.
Si no planificamos con cuidado la expansión de las energías renovables, podríamos acabar afectando precisamente a la naturaleza y las personas que queremos proteger. Aquí es donde entra en juego la ubicación estratégica.
¿Qué es la ubicación estratégica y cómo puede ayudar a la transición energética?
Cuando el primer ministro de la India, Narendra Modi, anunció en la COP26 su objetivo de que el país cubriera el 50 % de sus necesidades energéticas con energías renovables para 2030, la comunidad internacional acogió la noticia con entusiasmo. Sin embargo, los planes iniciales de desarrollo podrían haber afectado negativamente a casi 12.000 km² de bosques y 56.000 km² de tierras agrícolas. Un análisis de The Nature Conservancy (TNC) determinó que, al ubicar la infraestructura de energía renovable en terrenos sin conflictos socioecológicos, la India podría superar en más de diez veces su objetivo de energía renovable para 2022 si identificaba emplazamientos en terrenos de menor impacto.
Esto sirvió de guía para el condado de Zadar, en Croacia, que cuenta con 2.000 horas de sol al año y uno de los climas más ventosos de Europa: un lugar considerado ideal para desarrollar instalaciones de energía renovable y cumplir el objetivo de Croacia de eliminar el carbón para 2033. Sin embargo, cuando los planificadores empezaron a explorar el potencial del condado en 2021, quedó claro que se necesitaba un proceso de selección de emplazamientos más integrado. Más del 50 % del condado forma parte de la red Natura 2000 de la UE, que protege zonas de biodiversidad, y era necesario tener en cuenta las necesidades de múltiples partes interesadas.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición hacia la energía limpia?
En colaboración con el Energy Institute Hrvoje Požar, TNC aplicó el modelo de ubicación estratégica: una serie de mapas superpuestos que representan datos ambientales y sociales regionales junto con datos sobre el potencial solar y eólico. En este caso, se utilizaron 22 conjuntos de datos para elaborar los mapas e identificar zonas sensibles, como hábitats de osos o colonias de murciélagos, además de tierras de cultivo valiosas y zonas con alto rendimiento energético y cercanas a la red eléctrica. Los conjuntos de datos reunieron aportaciones tanto de expertos locales como de personas no expertas para identificar y clasificar los terrenos que debían considerarse por su gran valor para la comunidad.
Tras excluir las zonas bajo estricta protección para la conservación y aquellas donde ya había una fuerte competencia por el uso del suelo entre distintas partes interesadas, el estudio identificó suficientes terrenos adecuados para instalaciones eólicas y solares como para cubrir, únicamente desde este condado, la mitad del objetivo nacional total de Croacia para la energía solar y eólica en 2030.
Creemos que realizar este análisis en el resto de Croacia ayudará al país a acelerar el despliegue de las energías renovables en un momento crucial para las personas y el planeta, y a convertirse en exportador de energía verde en un futuro no muy lejano.
Este estudio, junto con un número cada vez mayor de estudios similares, demuestra que existe una vía para superar los desafíos climáticos, naturales y energéticos a los que nos enfrentamos, y que no tenemos que sacrificar nuestros objetivos a largo plazo para satisfacer las necesidades a corto plazo. Con buenos datos y una participación amplia de las partes interesadas desde el inicio del proceso de selección de emplazamientos para las energías renovables, podemos reducir al mínimo los conflictos por el uso del suelo, que a menudo pueden ralentizar la tan necesaria transición mundial hacia la energía limpia.
Mientras los países de la UE se apresuran a identificar zonas prioritarias que les ayuden a cumplir sus objetivos de energía renovable para 2030, que estos ejemplos de la India y de Croacia, más cerca de casa, iluminen el camino a seguir.
