Así podemos construir hogares con balance energético positivo

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  • Para 2050, los hogares podrían ser el mayor consumidor de electricidad por sector.

  • Los hogares de balance energético positivo, que producen más energía de la que consumen, pueden ser una realidad hoy gracias a tecnologías como la gestión inteligente de la energía.

  • Para una adopción generalizada, los gobiernos deben empezar a destinar recursos al balance energético positivo.

Los hogares han sido nuestro refugio, los lugares en los que vivimos, amamos y prosperamos. Pero el mundo híbrido actual ha transformado nuestros hogares en el centro polivalente de todo. En muchos casos, nuestros hogares se han convertido en espacios permanentes donde trabajamos y aprendemos.

Cuanto más usamos en casa dispositivos y electrodomésticos de alto consumo energético, más aumentan nuestras emisiones de CO2 y los costes de electricidad. La huella de carbono de los hogares ya representa alrededor del 20% de todas las emisiones mundiales de CO2, y se prevé que el sector residencial se convierta en el consumidor de electricidad más destacado para 2050. Y, con la creciente crisis energética que afecta a los consumidores de todo el mundo, se espera que las facturas de servicios públicos sigan aumentando en los próximos años.

Para reducir el calentamiento global, alcanzar un futuro de cero emisiones netas y aliviar el impacto en los bolsillos de los consumidores, es más urgente que nunca un esfuerzo por hacer nuestros hogares eficientes y sostenibles. La gran pregunta es: ¿cómo pueden los hogares dejar de ser una causa del cambio climático para convertirse en parte de la solución?

El reloj climático avanza

Aunque un nuevo año suele ser motivo de celebración, la llegada de 2023 también significa que nos acercamos a toda velocidad a los objetivos de 2030, que buscan reducir a la mitad las emisiones y limitar el calentamiento global a 1,5 °C. El año pasado fue el más cálido registrado en muchas partes del mundo, mientras que otras también sufrieron inundaciones devastadoras y olas de frío mortales. Las olas de calor que antes ocurrían cada 500 años en la era preindustrial ahora se producen cada tres o cuatro años.

Hasta la fecha, el foco de la transición energética ha estado en la descarbonización del suministro de energía, como la eliminación gradual del carbón y la inversión en energías renovables y en la captura de carbono. Pero, aunque la descarbonización del suministro energético es esencial, representa el 45% de la reducción global de emisiones, mientras que es la demanda la que aporta más de la mitad, tema que abordé en cómo la demanda energética puede ayudar a combatir la crisis climática.

Al pasar a hogares que consumen e incluso producen electricidad limpia, podemos reducir los costes para los consumidores en esta crisis y más allá, al tiempo que abordamos el 20% del progreso de descarbonización necesario para cumplir los principales objetivos climáticos.

Construir un hogar de balance energético positivo

Aunque alcanzar la neutralidad de carbono es el objetivo general, en realidad deberíamos ser mucho más ambiciosos con nuestros edificios. Imaginemos un mundo en el que las viviendas no fueran simplemente de cero emisiones netas, sino, de hecho, «positivas». Un hogar de balance positivo generaría, en efecto, menos que cero emisiones al producir energía limpia suficiente para satisfacer sus propias necesidades energéticas y vender el excedente de energía limpia a otros.

El camino hacia el balance positivo comienza reduciendo al mínimo el uso de energía, los residuos y las emisiones. Hasta ahora, el debate sobre la eficiencia energética se ha centrado en proyectos de aislamiento, como las ventanas de doble acristalamiento. Son importantes, pero caras y con un plazo de amortización lento. Sin embargo, la crisis energética que afecta a muchas partes del mundo podría ser un catalizador del cambio. Y el cambio que puede marcar la mayor diferencia, a la mayor velocidad y al menor coste, es la digitalización para automatizar y gestionar la demanda de energía. Mediante la adopción de herramientas inteligentes de gestión energética, la demanda y las facturas pueden reducirse en hasta un 75%.

Ahorros gracias a la tecnología

Las soluciones inteligentes de gestión energética doméstica garantizan que los hogares se alimenten de forma sostenible, con inteligencia para optimizar sus propias necesidades energéticas sin renunciar a la comodidad. Estos sistemas orquestan entornos energéticos domésticos complejos al reunir energía solar, respaldo de baterías, carga de vehículos eléctricos, automatización del hogar, interruptores y enchufes conectados, y transforman los hogares en edificios sostenibles de última generación, con una inteligencia sin precedentes y oportunidades de balance positivo. Los propietarios pueden decidir dónde priorizar la energía durante un corte, asegurarse de que los vehículos eléctricos se carguen adecuadamente cuando la electricidad es más barata y más verde, e incluso almacenar el excedente de energía para revenderlo cuando su valor sea máximo.

Ecolocost, promotora inmobiliaria francesa, es un gran ejemplo. Al asociarse con Schneider Electric para equipar su nueva promoción con paneles solares conectados a una solución inteligente de gestión doméstica, la empresa no solo hará que el uso de energía de las 26 viviendas sea más limpio, sino que también reducirá su consumo energético hasta en un 50 %, lo que supone un ahorro de 30.000 € anuales durante los próximos 30 años.

Este sencillo dispositivo podría ser la clave para calentar nuestros hogares de forma sostenible.
Este sencillo dispositivo podría ser la clave para calentar nuestros hogares de forma sostenible.
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Energía de producción propia

La instalación de paneles solares en los tejados representa una gran oportunidad aún sin explotar: Bloomberg New Energy Finance prevé que más de 167 millones de hogares «se pasarán a la energía solar» y que, para 2050, se instalarán al menos 2000 gigavatios de energía solar y 1000 gigavatios-hora de almacenamiento de energía. Más de la mitad de los tejados de Alemania y Estados Unidos podrían albergar paneles solares, y esta proporción sube a dos tercios en el Reino Unido y hasta el 80% en Australia.

Y, a medida que los hogares de cero emisiones netas empiecen a generar su propia energía a partir de fuentes renovables, pueden esperar una ganancia energética de balance positivo. Esta autonomía no solo permitirá a los consumidores eludir las subidas de las tarifas energéticas, sino que también podrán vender a la red el excedente de energía generado, a cambio de un beneficio.

Conectar estas fuentes al sistema de gestión energética del hogar permitirá a los residentes consumir, producir y vender energía cuando sea más barata, más verde o incluso más rentable, según las prioridades de los propietarios. Es una solución ideal frente al cambio climático, pero debemos superar varios obstáculos antes de que pueda materializarse ampliamente.

Un cambio en la política gubernamental

A pesar de la reducción significativa de carbono y el ahorro en el gasto energético anual, los hogares de cero emisiones netas equipados con paneles solares fotovoltaicos en los tejados y soluciones inteligentes de gestión energética doméstica tienen periodos de amortización que no son lo bastante rápidos para generar una adopción masiva (tanto en rehabilitaciones como en obra nueva), especialmente en comunidades de menor renta. Las largas esperas para la instalación y las complejidades relacionadas con los permisos de planificación siguen siendo obstáculos para muchos propietarios.

Los gobiernos de todo el mundo tal vez deban reconsiderar sus prioridades para abordar tanto la crisis climática como la seguridad energética. Más vale prevenir que curar. En lugar de destinar fondos vitales a subvencionar el coste de la energía para sus ciudadanos, podrían reinvertir parte de estos recursos en iniciativas de balance positivo. Por ejemplo, la Directiva de eficiencia energética de los edificios de la UE es fundamental para estimular la renovación de edificios residenciales. Medidas clave como los requisitos mínimos de clase de eficiencia energética, el despliegue de activos descentralizados (requisitos de paneles solares fotovoltaicos en todos los nuevos edificios residenciales, estaciones de carga para vehículos eléctricos) y la puesta en marcha de sistemas de monitorización y control impulsarán las inversiones y las rehabilitaciones hacia hogares de cero emisiones netas. La próxima reforma del diseño del mercado de la UE también será crucial para facilitar el auge de los prosumidores (quienes consumen y producen) y eliminar las barreras a la flexibilidad de la demanda.

¿Cómo impulsa el Foro Económico Mundial la transición energética?

El Centro para la Energía y los Materiales conecta a líderes para entender las complejas transiciones que transforman los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se cruzan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.

Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro hace posibles vías compartidas que ayudan a los socios a alinearse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, baja en carbono y equitativa.

Descubra el trabajo del Centro

La crisis energética nos ofrece una oportunidad no solo para alejarnos definitivamente de la energía intensiva en carbono, sino también para impulsar la soberanía y la seguridad energéticas mediante la producción local e independiente. Al invertir en suministros energéticos residenciales limpios y reducir la dependencia energética externa, los gobiernos pueden minimizar las facturas de servicios públicos de sus contribuyentes, no solo hoy, sino durante mucho tiempo en el futuro. Es hora de ir a lo grande y apostar por el balance energético positivo en los hogares. Después de todo, nuestro mundo depende de ello.

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