Este año, el Foro Abierto —un evento paralelo a Davos 2023— dio voz a comunidades que están poco representadas en las empresas y los gobiernos de todo el mundo, pero que son las más vulnerables al cambio climático y a otras crisis globales.
En su vigésimo año, el Foro Abierto de 2023 instó a quienes están en el poder a garantizar una representación plena —incluidas las voces indígenas, de personas con discapacidad y de otros grupos marginados— para que las soluciones a los grandes problemas mundiales respondan a la vida de las personas.
Es preciso involucrar e inspirar por igual a los jóvenes para que cuestionen los supuestos heredados de generaciones anteriores.
Este año, el Foro Económico Mundial celebró un hito especial: el 20.º aniversario del Foro Abierto. Celebrado al margen de la Reunión Anual en Davos, el Foro Abierto ofrece una serie de debates de alto nivel con paneles a los que puede asistir gratuitamente cualquier persona que se inscriba.
La idea del Foro Abierto surgió antes de las redes sociales, cuando los actos oficiales celebrados en el Centro de Congresos, sometido a estrictas medidas de seguridad, apenas eran visibles para el público general. Ahora que el Foro retransmite en directo la mayor parte de sus contenidos a más de 30 millones de seguidores, la singularidad del Foro Abierto ya no reside solo en el acceso, sino en la oportunidad de crear un espacio más abierto donde diversas voces compartan sus experiencias y exijan responsabilidades a los líderes.
El programa de este año dio un vuelco a las estadísticas habituales de representación: de los 60 ponentes que participaron a lo largo de cinco días, la mayoría representaba a comunidades no blancas, minoritarias o desatendidas, incluidas voces indígenas y activistas por los derechos de las personas con discapacidad, además de la superestrella e influencer will.i.am. Hubo casi el doble de mujeres que de hombres y en casi todas las sesiones participó al menos un ponente menor de 30 años; una de ellas estuvo moderada por una estrella menor de 20 años, procedente de una escuela secundaria suiza de la zona.
A primera vista, el programa estaba concebido para centrarse en el clima. Pero, a partir de los poderosos testimonios de voces relativamente poco conocidas en Davos, quedó claro que las conversaciones de fondo giraban en torno a la necesidad de aumentar radicalmente la representación al diseñar soluciones para hacer frente a la «policrisis» que amenaza a las personas, el planeta y la prosperidad.
«El alto nivel de diversidad y representación en el Foro Abierto de este año nos permitió escuchar a voces que no siempre están presentes cuando se toman decisiones, pero que a menudo son las más afectadas», señaló Michele Mischler, responsable del Foro Abierto.
Estas son tres conclusiones clave del Foro Abierto de este año.
1. El cambio climático pone al descubierto las injusticias
Si el Foro Abierto quería transmitir un mensaje, era que quienes están menos representados en las empresas y los gobiernos de todo el mundo son quienes más sufren el cambio climático y son más vulnerables a sus efectos.
Esta realidad quedó patente en los debates sobre migración y desplazamiento provocados por el clima, en los que expertos como Ama Francis del International Refugee Assistance Project destacaron que, en la actualidad, los desastres climáticos desplazan hasta tres veces más personas que los conflictos, y que las más afectadas son las del sur global. Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, añadió que el desplazamiento climático es consecuencia de los efectos entrelazados de fenómenos meteorológicos extremos recurrentes, la degradación ambiental que erosiona los medios de vida y la falta de ayuda para reconstruir y recuperar lo perdido.
Los testimonios de voces indígenas permitieron comprender cómo esas comunidades, en particular, pueden ser vulnerables a fenómenos como el aumento del nivel del mar y las tormentas extremas. Por ejemplo, Fawn Sharp de la National Congress of American Indians relató las inundaciones catastróficas que, debido al aumento del nivel del mar, anegaron la tierra de sus antepasados en el estado de Washington. Por su parte, la activista indígena de 20 años Helena Gualinga explicó que, hace unos años, las inundaciones arrasaron con el 80 % de su comunidad en la Amazonía y que este año se enfrentan a una sequía.
Gualinga advirtió también que los pueblos indígenas son igualmente vulnerables a las consecuencias negativas de la extracción de recursos naturales y que, pese a los compromisos internacionales asumidos «sobre el papel» en los procesos de la COP, poco ha cambiado sobre el terreno.
2. «Nada sobre nosotros sin nosotros»
Aunque el Foro Abierto de Davos permitió que voces infrarrepresentadas ocuparan un escenario mundial, esto es solo una parte de la lucha. Ahora, los líderes deben escucharlas y actuar. Mientras el mundo prepara estrategias de adaptación y mitigación, quienes están en el poder deben garantizar la representación en todos los niveles —desde las bases hasta la formulación de políticas nacionales— para que las soluciones respondan a la vida de las personas.
Por ejemplo, se señaló que las comunidades indígenas representan el 5 % de la humanidad, pero protegen el 80 % de la biodiversidad de la Tierra, lo que demuestra la importancia de incluirlas en la búsqueda de soluciones basadas en la naturaleza.
Una de las citas más contundentes de la semana fue la de Ashleigh Streeter-Jones, Global Shaper de Melbourne, quien instó a los líderes a emprender consultas significativas, argumentando que «el problema no es necesariamente la falta de voces, sino la falta de escucha».
Al prepararse para futuras crisis climáticas o de salud pública, los líderes deben recordar, según argumentó Streeter-Jones, que tiene una discapacidad, que las poblaciones desatendidas son expertas en sus propias experiencias de vida. Por eso, están en la mejor posición para identificar obstáculos de antemano y contribuir a las decisiones sobre políticas e inversiones.
El activista suizo por los derechos de las personas con discapacidad Christoph Keller expresó una idea similar. Sostuvo que, aunque el 15 % de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad, las necesidades de las personas con discapacidad no se tienen suficientemente en cuenta al prepararse para desastres climáticos o sanitarios ni al responder a ellos. Desde su silla de ruedas, Keller cuestionó la idea de limitarse a ocupar un lugar en «su mesa»: quiere una mesa completamente nueva.
3. El presente y el futuro de las generaciones están en juego
Aunque todo lo que se dijo en Davos sobre la «policrisis» podría dejar a cualquiera deprimido, los líderes de hoy deben mantener una actitud positiva y ayudar a sacar a la luz historias inspiradoras para las generaciones futuras. Así lo sostuvieron varios panelistas, entre ellos will.i.am, quien recalcó la importancia de que los líderes mantengan el optimismo y se centren en dotar a la próxima generación de las habilidades, los recursos y la esperanza necesarios para mejorar sus vidas y comunidades.
La próxima generación también tiene un papel decisivo: aportar nuevas ideas y sumarse a la lucha contra el cambio climático. Jim Hagemann Snabe, presidente de Siemens, sostuvo que «la Edad de Piedra no terminó porque se nos acabaran las piedras» y que, por tanto, «la era de los combustibles fósiles terminará cuando tengamos algo mejor». Instó a los jóvenes a aportar ideas amplias y profundas que cuestionen los supuestos heredados de generaciones anteriores.
Al contemplar al público reunido en el auditorio de Open Davos, fue alentador ver que las palabras de los ponentes ya estaban llegando a la audiencia adecuada. A menudo, la sala estaba llena de estudiantes de secundaria y grupos locales de scouts; algunos de ellos fueron invitados por el Foro a codiseñar las sesiones. Al iniciar el Foro Abierto la próxima década de su evolución, esperamos ver a más de estas voces ocupar el centro del escenario cuanto antes.





