El cáncer de pulmón es la mayor causa de muerte por cáncer en el mundo: más de 1 millón de diagnósticos al año.
El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Lung Ambition Alliance, ha creado un grupo de trabajo para extraer lecciones del impacto de la COVID-19 en los servicios de cáncer de pulmón y elaborar un informe sobre sus conclusiones.
Destacamos varios de sus hallazgos y recomendaciones para el diagnóstico, la atención al cáncer de pulmón y la participación en ensayos clínicos.
Desde principios de 2020, los sistemas sanitarios de todo el mundo han hecho frente a las demandas casi incesantes de la pandemia de COVID-19. Otras enfermedades y necesidades sanitarias no se han detenido, pero el acceso de los pacientes a los servicios para estas se ha suspendido o retrasado, lo que probablemente provoque más pérdidas de vidas entre las personas con enfermedades como el cáncer, en las que el tiempo hasta el tratamiento es crítico.
El diagnóstico de todos los cánceres se ha visto afectado por la pandemia de COVID-19. La acción sobre el cáncer de pulmón requiere especial atención. El cáncer de pulmón es la mayor causa de muerte por cáncer en todo el mundo, y en todo el mundo hay más de 1 millón de muertes por cáncer de pulmón cada año.

Los retos en el diagnóstico precoz y el tratamiento del cáncer de pulmón se ven ahora agravados por la superposición de síntomas entre la COVID-19 y el cáncer de pulmón, y por la necesidad de neumólogos en la atención a pacientes con cualquiera de las dos afecciones. Es importante extraer lecciones del impacto de la pandemia en los sistemas sanitarios y en la prestación de la atención en este momento, para poder trabajar con rapidez en la resolución de los itinerarios asistenciales alterados y lograr mejoras en los servicios de cáncer de pulmón y en los resultados para los pacientes a largo plazo.
Con ese fin, el Foro Económico Mundial, en colaboración con la Lung Ambition Alliance, creó un grupo de trabajo para aprender del impacto de la COVID-19 en los servicios de cáncer de pulmón. Se celebró una serie de reuniones que reunieron a clínicos, representantes de pacientes, responsables políticos y socios de la industria de cinco países europeos (Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido) para identificar lecciones que pudieran contribuir a la resiliencia de los servicios de cáncer de pulmón a corto y largo plazo. A continuación se recogen varios de los hallazgos y recomendaciones del grupo de trabajo para el diagnóstico, la atención al cáncer de pulmón y la participación en ensayos clínicos.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para combatir las pandemias?
Diagnóstico del cáncer de pulmón
La principal razón por la que la tasa de supervivencia a cinco años en el cáncer de pulmón sigue siendo baja es que la gran mayoría de los casos de cáncer de pulmón detectados clínicamente se diagnostican en una fase avanzada, cuando las opciones de tratamiento son limitadas.
El pronóstico del cáncer de pulmón depende en gran medida de la fase en que se diagnostica: una persona diagnosticada de cáncer de pulmón en estadio IV tiene un 15 % de probabilidades de sobrevivir un año, frente al 80 % si se detecta en estadio I. La detección precoz del cáncer de pulmón depende de varios factores: que los pacientes noten los síntomas o comprendan su propio riesgo y acudan a los servicios sanitarios en consecuencia, que los médicos de atención primaria reconozcan a los pacientes con riesgo de cáncer de pulmón y los deriven con rapidez, y el fácil acceso a los servicios de diagnóstico. Todos estos aspectos se han visto afectados por la pandemia; por ejemplo, la información del Reino Unido muestra una caída de hasta un 75 % en las derivaciones a un especialista en cáncer de pulmón en algunas zonas durante la primera ola de COVID-19.
Al analizar la respuesta a las primeras etapas de la pandemia, es posible identificar lecciones clave e impulsar medidas para subsanar los retrasos en el diagnóstico del cáncer de pulmón.
A corto plazo
Se necesita más información para el público y los profesionales sanitarios sobre cómo distinguir las diferencias entre la COVID-19 y el cáncer de pulmón, para que las personas sepan a qué servicios acudir y se sientan seguras para pedir ayuda.
Los pacientes necesitan la seguridad de que los servicios son seguros, lo que exige invertir en espacios clínicos libres de COVID-19 y comunicar adecuadamente cómo se mantiene la seguridad de los servicios.
Deben existir campañas de información sanitaria pública sobre el cáncer de pulmón para aumentar la concienciación de la población sobre los signos y síntomas de esta enfermedad y animarla a pedir ayuda si le preocupa su salud.
A largo plazo
Es necesario invertir en estrategias para identificar de forma más proactiva a los pacientes con cáncer de pulmón, como programas de cribado específicos para personas en riesgo.
La recopilación y el análisis de datos en tiempo real a nivel nacional y local pueden utilizarse para identificar y abordar el impacto de la COVID-19 en los pacientes con cáncer de pulmón.
La atención primaria requiere inversión para garantizar que todos los pacientes con sospecha de cáncer de pulmón puedan ser derivados con rapidez a la atención especializada.
Más allá del diagnóstico
Incluso después de diagnosticar a los pacientes con cáncer de pulmón, la pandemia de COVID-19 afecta a los servicios a los que han podido acceder. Una encuesta de IQVIA a 528 especialistas en oncología de la UE5 identificó el cáncer de pulmón como el tercer ámbito de la oncología más afectado en Europa, debido a los retrasos en el diagnóstico causados por la pandemia. Los retrasos en los traslados de pacientes, la reducción del acceso a equipos de diagnóstico y otras presiones del sistema están provocando una disminución en la consecución de un diagnóstico dentro del tiempo crítico.
La pandemia de COVID-19 ha tenido una repercusión considerable en los servicios de cáncer de pulmón. Para mantener el acceso de los pacientes a los servicios, se han empleado enfoques innovadores en la organización y la prestación de servicios, especialmente durante las primeras etapas de la pandemia. Esto incluyó el uso generalizado de la telemedicina, un mayor uso de reuniones virtuales y el seguimiento remoto de los pacientes. En Rusia, por ejemplo, se utiliza IA para revisar retrospectivamente las tomografías computarizadas realizadas para el diagnóstico de la COVID-19. Este análisis ha permitido detectar nódulos pulmonares incidentales indicativos de cáncer de pulmón que no habían sido diagnosticados previamente.
Gracias al uso de datos y tecnología, ha habido ejemplos de países que se han unido para impulsar la información en la lucha por superar la COVID-19. El consorcio mundial TERAVOLT se creó en 2020 como una alianza liderada por médicos que examina el impacto que la COVID-19 tiene en los pacientes con neoplasias torácicas.
Mientras seguimos conviviendo con la COVID-19, necesitamos ver inversiones en tecnología que apoyen a los pacientes a lo largo de su recorrido con el cáncer de pulmón.
Ensayos clínicos
Todos los medicamentos deben someterse a rigurosas pruebas antes de obtener la licencia, incluidas las realizadas mediante ensayos clínicos. Esto es especialmente importante en enfermedades como el cáncer de pulmón, donde los resultados para los pacientes siguen siendo malos y el acceso a medicamentos innovadores puede ser fundamental para mejorar la supervivencia y la calidad de vida.
La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto en los ensayos clínicos para el cáncer de pulmón, con solo el 14 % de los centros de Europa que siguen reclutando pacientes en el mismo nivel que antes de la pandemia. Por otro lado, también hemos observado innovaciones en la forma de llevar a cabo y revisar los ensayos, como un mayor uso de pruebas del mundo real, el seguimiento remoto y las revisiones continuas, que deberían evaluarse para seguir utilizándolas a medida que entramos en un mundo posterior a la COVID-19.
¿Y ahora qué?
La repercusión de la pandemia ha sido amplia y seguirá siéndolo, y es fundamental que no perdamos de vista a las personas que corren el riesgo de convertirse en víctimas ocultas de la COVID-19. En los últimos años se han registrado avances considerables en las opciones de tratamiento para el cáncer de pulmón, pero el pronóstico sigue siendo desfavorable. Ahora tenemos la oportunidad de extraer lecciones para cambiar esta situación.
Las conclusiones del grupo de trabajo deberían ayudar a los gobiernos, los sistemas sanitarios, los profesionales sanitarios y otros actores a unirse para comprender el efecto de la pandemia en la atención al cáncer de pulmón, abordar el impacto inmediato en los servicios de cáncer de pulmón y garantizar la resiliencia del sistema a largo plazo en beneficio de los pacientes con cáncer de pulmón.





