Economía de los cuidados: una oportunidad para crear empleo y cerrar la brecha de género

Two women are working at the office. Formalizing the care economy would benefit women whose time is taken up by unpaid activities.
Formalizing the care economy would benefit women whose time is taken up by unpaid activities.Image: UNSPLASH / @wocintechchat
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  • La economía de los cuidados no suele considerarse una actividad productiva y la realizan principalmente las mujeres.

  • Sin embargo, los datos recopilados por el Gobierno colombiano demuestran que la economía de los cuidados podría tener un impacto significativo en el PIB de un país.

  • Una reforma de las normas de remuneración de la economía de los cuidados beneficiaría a las mujeres que no pueden aceptar otros empleos por falta de tiempo.

Durante los dos últimos años, los expertos han evaluado el impacto que tuvo la pandemia de COVID-19 en diversas industrias productivas de la economía mundial. Sin embargo, la economía de los cuidados, un sector profundamente afectado por los confinamientos, no recibió suficiente atención por parte de los expertos.

La economía de los cuidados comprende las actividades que las personas realizan a diario, a menudo en nuestros hogares, incluidas las tareas domésticas y el cuidado de otras personas, como los bebés o las personas mayores. Estas tareas, como limpiar la casa o hacer la compra, por lo general no se remuneran y aún menos se consideran productivas. Sin embargo, como sociedad mundial, todavía podemos cambiar esta percepción obsoleta. Para ilustrar el caso y proponer cambios, utilizaremos datos de la economía de los cuidados en Colombia.

El Sistema Estadístico Nacional, conocido localmente como DANE, tiene el mandato de recopilar estadísticas e información en Colombia. En virtud de una ley aprobada en 2010, la primera de su tipo en América, el DANE calcula los ingresos potenciales de la economía de los cuidados.

Esta ley permitió incorporar la economía de los cuidados al sistema de contabilidad nacional y significó que el DANE la midiera en función de su impacto potencial en el PIB del país. Así, por primera vez en la región, las tareas y labores realizadas en el hogar comenzaron a observarse desde una perspectiva económica. La ley también amplió el concepto de economía de los cuidados, que hasta entonces solo abarcaba las actividades propias del cuidado y no incluía otras tareas, como hacer la compra.

La importancia de la economía de los cuidados, medida

Los resultados sobre el volumen potencial de este sector en la economía colombiana son sorprendentes. Diez años después de la primera medición, el boletín técnico de 2020 reveló que la economía de los cuidados equivaldría a alrededor del 20 % del PIB colombiano, que en 2014 superó los 380.000 millones de dólares. Según esta interpretación, la economía de los cuidados se situaría por encima de los sectores financiero y agrícola en la clasificación del producto bruto. Aunque estas cifras sugieren que la economía de los cuidados desempeña un papel esencial en las actividades cotidianas de Colombia, muchas de estas tareas no se reconocen como productivas ni se consideran trabajo.

La importancia de este sector invisible en la sociedad colombiana apunta a una oportunidad para sacar la economía de los cuidados del mero ámbito familiar y transformarla en una industria productiva formal.

Formalizar la economía de los cuidados

Proponemos que la economía de los cuidados se convierta en un sector remunerado o, en otras palabras, que se formalice. Esperamos que la formalización de la economía de los cuidados genere empleo a partir de actividades que actualmente no se remuneran.

Sin embargo, muchos hogares solo pueden beneficiarse de la economía de los cuidados si esta es accesible. Recomendamos que, aunque sea remunerada, siga estando al alcance de todos. Debe ser remunerada, pero también debe beneficiar a todos los sectores sociales.

Informe Global sobre la Brecha de Género 2021Image: Foro Económico Mundial

Nuestra propuesta prevé que, una vez que la economía de los cuidados se transforme en una industria productiva propiamente dicha, el Estado asuma el costo de cuidar y atender a las personas más vulnerables, es decir, a quienes no pueden pagar las tarifas del mercado. Por otro lado, el mercado debería abastecer a los demás sectores, cuyo poder adquisitivo cubriría los costos de estas nuevas actividades remuneradas. Así, la economía de los cuidados puede funcionar con un enfoque de mercado mixto.

Según las mediciones del DANE, en concreto los datos de sus encuestas de 2012 y 2017, las mujeres colombianas dedicaban 31 horas semanales a tareas de cuidado no remuneradas, lo que representaba el 78 % de sus horas de trabajo. Los hombres, en cambio, dedicaban menos de la mitad del tiempo a esas mismas actividades.

En 2022, el 50 % de las mujeres colombianas no podía acceder al mercado laboral porque se esperaba que dedicaran su tiempo a las tareas del hogar. En este sentido, formalizar la economía de los cuidados supone una reparación histórica del trabajo realizado por las mujeres. También es un paso esencial para eliminar el sesgo sexista que transmite la idea de que solo las mujeres deben encargarse de las tareas domésticas. Formalizar la economía de los cuidados contribuiría a cerrar la brecha de género.

Una economía de los cuidados remunerada tendrá un impacto en toda la población

En conclusión, formalizar la economía de los cuidados implica crear empleo, aumentar la masa salarial total, incrementar el PIB y mejorar los derechos de las mujeres. Por tanto, no se trata de pagar a quienes se ocupan del hogar: formalizar la economía de los cuidados ayudará a repartir las tareas entre las personas que puedan realizarlas a cambio de una remuneración. En otras palabras, significa crear empleo para toda la población con un llamamiento colectivo a cuidar de otras personas.

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