El Sudeste Asiático está experimentando cambios extraordinarios, impulsados por la disponibilidad y la adopción cada vez mayores de la tecnología.
La economía digital ha traído oportunidades y fuentes de ingresos y crecimiento sin precedentes gracias a plataformas y herramientas que antes no estaban disponibles.
La digitalización está reforzando los esfuerzos del Sudeste Asiático por acelerar la inclusión financiera.
Las oportunidades no son igual de accesibles para todos; la región sigue teniendo una brecha digital apremiante, que requerirá soluciones locales y alianzas sólidas para garantizar un crecimiento verdaderamente inclusivo.
Con más de 660 millones de personas en 10 países, el Sudeste Asiático es una de las regiones más extensas y diversas del mundo desde el punto de vista cultural y geográfico.
Aunque suele considerarse una región en desarrollo con un gran potencial de crecimiento, el Sudeste Asiático afronta varios desafíos particulares. La infraestructura está poco desarrollada en muchos países de la región. Al mismo tiempo, las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (mipymes), columna vertebral de la economía regional, tradicionalmente han operado fuera de línea. Además, el 70% de la población sigue sin tener servicios bancarios o tiene acceso limitado a ellos, y cuenta con poco o ningún acceso al crédito o a herramientas financieras para invertir y ahorrar de cara al futuro.
Durante mucho tiempo, estos factores han obstaculizado la capacidad de aprovechar todo el potencial del Sudeste Asiático. Sin embargo, en los últimos años el cambio ha sido evidente, impulsado por el creciente uso de la tecnología entre sus habitantes.
La tecnología, un impulso para la inclusión financiera
A medida que los teléfonos inteligentes se han vuelto más asequibles y están más disponibles, el acceso a internet también ha aumentado rápidamente. La pandemia de COVID-19 aceleró este proceso: durante la pandemia, 60 millones de nuevos consumidores del Sudeste Asiático se incorporaron a la economía digital. Esta adopción de tecnología, tanto de hardware como de servicios digitales, está creando condiciones más equitativas y permite a las personas aprovechar nuevas oportunidades y mejorar su vida de formas que antes no estaban a su alcance.
Por ejemplo, en Indonesia, un vasto Estado archipelágico con más de 10.000 islas, los desafíos de infraestructura hacían que las mipymes solo pudieran llegar a clientes de su entorno inmediato, lo que limitaba su capacidad para crecer y generar ingresos. Sin embargo, gracias al acceso a plataformas de comercio electrónico y servicios a pedido con redes logísticas en todo el país, incluso las pequeñas tiendas de zonas rurales ahora pueden llegar a clientes de otras ciudades, lo que abre más oportunidades de crecimiento.
Las oportunidades que brinda la tecnología también han contribuido a acelerar el crecimiento inclusivo desde la perspectiva de la paridad de género. Hoy, las mujeres de toda la región pueden crear sus propias empresas y generar ingresos en plataformas digitales, lo que les ofrece la oportunidad de dejar atrás los roles de cuidado más tradicionales.
Las oportunidades que brinda la tecnología también han contribuido a acelerar el crecimiento inclusivo desde la perspectiva de la paridad de género.
Andre Soelistyo, director ejecutivo de GoTo Group
Desde facilitar la venta de platos caseros mediante plataformas de reparto de comida hasta ofrecer herramientas para promocionar productos artesanales en las redes sociales, la tecnología se está convirtiendo en la clave para impulsar la participación de las mujeres en la fuerza laboral de esta región.
La rápida digitalización también está reforzando los esfuerzos del Sudeste Asiático por acelerar la inclusión financiera: los teléfonos inteligentes y los servicios tecnológicos son vías de acceso fundamentales a las finanzas personales.
Hoy, acceder al crédito es tan sencillo como utilizar soluciones de «Compra ahora, paga después» al hacer compras en línea. En Indonesia, donde solo el 61,7% de la población tiene una cuenta bancaria, también es posible abrir una cuenta digital en solo unos minutos mediante una aplicación multiservicio a pedido como Gojek, gracias a una alianza entre la plataforma y un banco digital del país, Bank Jago.
Un puente entre las comunidades
Más allá de todas estas oportunidades económicas, la tecnología también actúa como una fuerza positiva en el Sudeste Asiático: reúne a las comunidades y ayuda a las personas a apoyarse mutuamente.
Durante la pandemia, vimos a pequeñas empresas crear comunidades en línea y sumarse a ellas para compartir consejos sobre cómo gestionar eficazmente un negocio en línea. Al mismo tiempo, los conductores de servicios de transporte por aplicación se esforzaban por ayudar a otros conductores a adquirir nuevas habilidades y prestar servicio a los demás. A esto lo llamamos el espíritu de Gotong Royong, una expresión del sentido indonesio de comunidad y apoyo, que ahora puede tener aún más impacto gracias a la tecnología.
El progreso es rápido, pero no lo bastante
Los avances del Sudeste Asiático son sumamente positivos, y no cabe duda de que la digitalización seguirá impulsando su rápido crecimiento. Sin embargo, si no se garantiza que la ola de digitalización que recorre la región sea verdaderamente inclusiva y accesible para todos, solo unos pocos se beneficiarán de este crecimiento y sus ventajas económicas. Alrededor de 150 millones de adultos del Sudeste Asiático —casi un tercio de la población— todavía carecen de acceso a las tecnologías digitales.
La diversidad de la región agrava aún más el desafío. La gran variedad de culturas, idiomas y niveles de desarrollo significa que las soluciones tecnológicas no pueden implantarse de manera uniforme en toda la región. No existe una solución única para todos.
La tecnología como fuerza positiva
Hay dos aspectos fundamentales para garantizar un acceso equitativo a la tecnología e impulsar su adopción digital en toda la región. En primer lugar, los mercados locales necesitan soluciones locales. Dada la diversidad del Sudeste Asiático, lo que funciona en un mercado puede no funcionar en otro. Se necesita conocer a fondo cada mercado y adoptar un enfoque local para abordar sus problemas específicos.
En segundo lugar, la colaboración es esencial. Ningún actor puede lograrlo por sí solo, y hay muchas áreas en las que los gobiernos y las empresas pueden trabajar juntos para ampliar la inclusión digital y financiera y hacer de la tecnología una auténtica fuerza positiva.
Ya hay casos de éxito que demuestran la importancia de que cada parte interesada cumpla su función, como la decisión del Banco de Indonesia de poner en marcha en 2019 el sistema de códigos Quick Response Indonesia Standard (QRIS). QRIS es un código QR estandarizado a nivel nacional que ha universalizado los pagos digitales en Indonesia y permite a las empresas aceptar pagos sin efectivo desde cualquier aplicación de pago electrónico. El impulso de los proveedores de pagos electrónicos para acelerar la adopción de los pagos digitales y ayudar a las pequeñas empresas a pasarse a QRIS ha resultado decisivo para la inclusión financiera del país.
Puede que el Sudeste Asiático aún esté en los comienzos, pero, con la innovación y las alianzas adecuadas y el incansable espíritu comunitario de la región, está listo y preparado para inaugurar una nueva era de crecimiento inclusivo.


