En todo el continente africano se observa un cambio positivo hacia la creación de sistemas de salud sostenibles y resilientes.
La inversión en el sector de la salud genera valor económico.
Con una planificación concertada y una preparación eficaz, los países pueden ser más resilientes y estar mejor preparados para afrontar las crisis sanitarias.
El impulso de África hacia la autonomía en salud pública está cobrando fuerza. Con la creación de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Agencia Africana de Medicamentos y la propuesta de crear la Autoridad Africana de Preparación y Respuesta ante Pandemias, los gobiernos del continente se están uniendo para reducir la dependencia de África de otros países en materia de seguridad sanitaria.
Las naciones africanas importan más del 70 % de sus medicamentos, vacunas y otros productos sanitarios. Pero, pese a ser un importador neto de productos médicos, el continente ha demostrado cierto éxito en la gestión de los brotes de enfermedades.
En las primeras etapas de la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los países tomaron medidas inmediatas para controlar el virus. Estos primeros esfuerzos, colaborativos y sostenidos, fueron eficaces. Según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud, menos de 300 000 africanos han muerto por COVID-19, frente a las primeras proyecciones que indicaban que millones sucumbirían.
Gran parte de este éxito se basó en la experiencia previa de África con el ébola. Las lecciones aprendidas del brote de 2014 en Nigeria frenaron la propagación de la enfermedad en brotes posteriores, el más reciente en Uganda.
De cara al futuro, los gobiernos africanos deben centrarse en fortalecer sus instituciones de salud pública para respaldar respuestas rápidas y eficaces ante las amenazas y los brotes de enfermedades. Los gobiernos pueden recurrir a las alianzas público-privadas para crear sistemas de salud sólidos, basados en intervenciones fundamentadas en datos.
Pedimos a cuatro profesionales de la salud con presencia en África que compartieran sus ideas sobre cómo podría ser el futuro, haciendo especial hincapié en las medidas que los gobiernos, en colaboración con el sector privado, deben tomar para asumir el liderazgo de la agenda sanitaria de África y superar los riesgos de pobreza sanitaria del continente.
¿Cómo está mejorando el Foro Económico Mundial el estado de la atención sanitaria?
El Centro de Salud y Atención Sanitariaconecta a líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas de salud en todo el mundo, entre ellos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante un diálogo basado en la confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite que sus socios se coordinen en torno a prioridades compartidas e impulsen la acción colectiva para mejorar los resultados de salud.
«Hacer del mundo un lugar más saludable es una tarea colectiva»
Angela Wasunna, vicepresidenta de Política Global para Mercados Emergentes, Pfizer
Las comunidades son las partes interesadas más importantes para mejorar la salud pública. Nadie está mejor preparado para atender las necesidades de las comunidades africanas y liderar su agenda sanitaria que quienes viven en ellas. En Pfizer, nos enorgullece apoyar y colaborar con líderes africanos y mundiales, como parte de nuestro compromiso de mejorar el acceso, los resultados y la innovación.
Pfizer lo hizo cuando, junto con dirigentes de Ruanda, Ghana, Senegal, Malawi y Uganda, lanzó An Accord for a Healthier World en mayo de 2022. El acuerdo busca ampliar el acceso de 1.200 millones de personas a la innovación en salud, facilitando el acceso a nuestros medicamentos y vacunas y colaborando con gobiernos y líderes de distintos sectores para crear conjuntamente soluciones escalables que aborden las barreras sistémicas que limitan o impiden que esos medicamentos lleguen a los pacientes que los necesitan.
Desde el lanzamiento, hemos avanzado en los países del acuerdo, pero pondré como ejemplo a Ruanda. Hemos entregado al país más de 1.500 tratamientos de medicamentos y vacunas, y hemos colaborado con el gobierno para formar al personal sanitario en su administración. En diciembre, enviamos con orgullo el primer Equipo de Salud Global a Ruanda para prestar asistencia técnica in situ al Ministerio de Salud con vistas a optimizar la cadena de suministro.
Ya sea para atender las necesidades de salud actuales o prepararnos para el futuro, hacer del mundo un lugar más saludable es una tarea colectiva. Por eso es fundamental que las organizaciones del sector privado, las ONG, los organismos multilaterales y otras entidades colaboren con los líderes africanos para hacer realidad la equidad en salud.
«Las alianzas público-privadas son esenciales para impulsar la inversión en atención sanitaria de alta calidad»
Lutz Hegemann, presidente de Salud Global y Sostenibilidad, Novartis
La mayor autonomía de los CDC de África, junto con la nueva Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), representa un cambio positivo hacia la creación de sistemas de salud sostenibles y resilientes en todo el continente africano. Ante los desafíos que afronta, las alianzas y la colaboración serán fundamentales para garantizar la adopción de políticas y enfoques centrados en los pacientes que permitan el acceso más amplio posible a los medicamentos. Novartis apoya el desarrollo de capacidades a nivel regional y nacional, y actúa como catalizador de la sostenibilidad al aportar tiempo, conocimientos especializados y apoyo financiero.
El acceso a una atención de calidad y a medicamentos es un obstáculo clave para las personas que viven en la pobreza. Las alianzas público-privadas son esenciales para impulsar la inversión en atención sanitaria, medicamentos, servicios e innovaciones de alta calidad, necesarios para construir sistemas de salud resilientes y equitativos.
La Plataforma Africana de Suministros Médicos es un ejemplo alentador del potencial para facilitar mayores economías de escala, simplificar la logística y reducir los márgenes en toda la cadena de distribución, lo que inevitablemente rebaja los costos para los sistemas de salud y amplía el acceso de los pacientes.
Deben explorarse nuevos mecanismos de licencias voluntarias para tratar enfermedades no transmisibles, cuya prevalencia está aumentando en todo el continente. Un ejemplo es la alianza entre Novartis y Medicines Patent Pool (como parte de la Coalición para el Acceso a Medicamentos Oncológicos), cuyo objetivo es ampliar el acceso al nilotinib para el tratamiento de la leucemia mieloide crónica; se trata del primer acuerdo de este tipo para un medicamento contra el cáncer.
«La inversión en atención sanitaria puede tener un efecto positivo significativo en la economía de un país»
Alexandre de Carvalho, director general, IQVIA
El sector de la salud puede acelerar la implementación de sistemas de información sanitaria, la gestión y el análisis de datos de salud, como motores clave para fortalecer los sistemas de salud. Algunas organizaciones pioneras están abriendo camino con soluciones de «negocio inclusivo» centradas en los pacientes, destinadas a cubrir las necesidades insatisfechas de poblaciones vulnerables a lo largo de todo el recorrido asistencial, desde la prevención hasta la adherencia al tratamiento en países de ingresos bajos y medios.
Esta tendencia se ha acelerado considerablemente en los últimos tiempos con la aparición de soluciones de conectividad y digitales, incluso en entornos remotos.
Aunque solo unas pocas iniciativas han alcanzado la sostenibilidad y la escala, sus innovaciones ofrecen grandes perspectivas y potencial. Por ejemplo, gracias a quirófanos altamente eficientes y digitalizados y a la telemedicina, que facilita el acceso de los pacientes rurales, los hospitales indios multiespecialidad logran realizar entre tres y cuatro veces más intervenciones quirúrgicas que sus homólogos estadounidenses.
Las empresas y los fondos de desarrollo están creando colaboraciones y proporcionando apoyo financiero y técnico a estos pioneros para acelerar su crecimiento. El sector de la salud, los donantes y las instituciones financieras de desarrollo pueden aprender de ellos y apoyar la ampliación en África de las innovaciones más pertinentes.
El sector de la salud también puede acelerar la implementación de sistemas de información sanitaria, la gestión y el análisis de datos de salud, como motores clave para fortalecer los sistemas de salud. Junto con los donantes y las instituciones continentales y regionales, los planes nacionales y panafricanos de salud digital pueden ayudar a aprovechar importantes economías de escala.
La inversión en el sector de la salud genera valor económico. Al desarrollar el capital humano, los países pueden aumentar la productividad de sus ciudadanos y contribuir así positivamente al crecimiento económico. En última instancia, la implantación de la cobertura sanitaria universal es la piedra angular de todo sistema de salud y un impulso para el crecimiento y el desarrollo nacionales.
«Con una planificación concertada y una preparación eficaz, los países pueden ser más resilientes»
Priya Basu, directora ejecutiva de la Secretaría del Fondo para Pandemias
La pandemia de COVID-19 dejó al descubierto numerosas desigualdades estructurales de carácter social, económico, político y geográfico. Puso de relieve la falta de capacidad para la prevención, preparación y respuesta ante pandemias (PPR), en particular en los países de ingresos bajos, la mayoría de los cuales están en África, y destacó la necesidad urgente de aumentar la inversión en PPR. Cada dólar que invirtamos ahora en fortalecer la PPR salvará vidas y reducirá los costos financieros para el mundo en los próximos años.
Para institucionalizar la capacidad de respuesta, el Banco Mundial, en colaboración con los donantes fundadores, la OMS, organizaciones de la sociedad civil y otras partes interesadas, ha creado el Fondo para Pandemias: una incorporación innovadora al panorama de la financiación de la salud mundial. Es el primer mecanismo multilateral de financiación de este tipo dedicado a financiar inversiones esenciales para fortalecer los sistemas de salud y las capacidades de PPR en los niveles nacional, regional y mundial, con un enfoque sostenido en los países de ingresos bajos y medios.
A nivel nacional, las necesidades esenciales incluyen desarrollar la capacidad de vigilancia de enfermedades; los laboratorios; las capacidades del personal de salud pública; la comunicación, coordinación y gestión de emergencias; y la participación comunitaria. El apoyo al desarrollo de capacidades regionales y mundiales para la PPR abarcará múltiples ámbitos, entre ellos el intercambio de datos, la armonización normativa, la capacidad regional del personal de salud pública y la capacidad para coordinar el desarrollo, la adquisición, la distribución y el despliegue de vacunas y otras contramedidas y suministros médicos esenciales
Aunque aún está en sus inicios, el Fondo para Pandemias ofrece potencial y perspectivas prometedoras. Con un capital inicial de 1.600 millones de dólares aportado por 25 gobiernos donantes y organizaciones filantrópicas, el fondo está diseñado para operar a través de instituciones existentes que participan en la financiación de la PPR, complementando sus recursos y aprovechando sus ventajas comparativas. Busca catalizar la financiación externa e incentivar a los países a dar prioridad a la PPR y redoblar sus propios esfuerzos.
El Fondo para Pandemias lanzará pronto su primera convocatoria de propuestas, diseñada para respaldar tres ámbitos prioritarios: vigilancia, sistemas nacionales de laboratorios y recursos humanos en salud. Con el propósito de alentar a los países a definir sus propias vías sanitarias, el fondo adopta un enfoque inclusivo e impulsado por los países.
El Fondo para Pandemias recuerda que, con una planificación concertada y una preparación eficaz, los países pueden ser más resilientes y estar mejor preparados para afrontar la llegada de la próxima pandemia, cuando se produzca, y contribuir así a un mundo más saludable, seguro y protegido.





