Un estudio de Harvard Business Review reveló que nueve de cada diez empleados aceptarían una reducción salarial a cambio de un trabajo más significativo.
Al entrar en la Cuarta Revolución Industrial, la recapacitación y el perfeccionamiento de las competencias de los trabajadores son fundamentales para la innovación tecnológica.
El talento es la ventaja competitiva que impulsará el crecimiento de Intel y hará avanzar la fabricación de semiconductores, la innovación y el liderazgo en productos.
Estamos entrando en la Cuarta Revolución Industrial, marcada por una fusión de tecnologías que desdibujan los límites entre nuestros mundos digital, físico y biológico. Esta transformación tecnológica promete afectar todos los ámbitos, desde la atención sanitaria hasta la fabricación, y podría mejorar la calidad de vida de todas las personas del planeta.
Al mismo tiempo, la Revolución ESGexamina cómo definimos esa calidad de vida y evalúa críticamente qué significa trabajar por comunidades sostenibles, justas y equitativas. A medida que cuestiones generales como el cambio climático y la justicia social se vuelven cada vez más urgentes, todos —como consumidores, inversores y empleados— examinamos los esfuerzos de las empresas en materia ambiental, social y de gobernanza (ESG) como parte de nuestra valoración y de la confianza que depositamos en ellas.
A medida que la tecnología y la responsabilidad corporativa vuelven a converger, creo que la clave para maximizar las oportunidades es conectar a las personas, la tecnología y el propósito, prestando especial atención a involucrar a nuestra fuerza laboral en el desarrollo de sus talentos únicos para resolver los desafíos compartidos de nuestro tiempo. Así fomentaremos una fuerza laboral con más talento y motivación y, lo que es más importante, lograremos un gran impacto social.
Estas son algunas ideas para reflexionar sobre cómo atraer y desarrollar el mejor talento del mañana para afrontar los desafíos tecnológicos de hoy. También comparto ejemplos de cómo podemos actuar para crear prosperidad y un cambio cultural duradero en nuestras empresas, nuestros sectores, la comunidad empresarial en general y el mundo.

Evaluar —y reevaluar— el propósito de la empresa
Ahora más que nunca, las personas quieren trabajar en asuntos que importan para el mundo. Un estudio de Harvard Business Review reveló que nueve de cada diez empleados aceptarían una reducción salarial a cambio de un trabajo más significativo. Alinear la misión y los valores de una empresa con el sentido de propósito de sus empleados beneficia a ambas partes. Otro estudio de McKinsey reveló que los empleados cuyos valores personales se reflejan en los de su empresa y están alineados con ellos son mucho más leales, comprometidos y proclives a recomendar a su empleador.
Tanto si eres fundador de una nueva empresa emergente como si eres director de propósito de un conglomerado global, hoy es más importante que nunca evaluar —y reevaluar— el propósito de tu empresa. Estas son algunas preguntas que siempre puedes hacerte:
- ¿Qué papel desempeña nuestra empresa en la sociedad? ¿Cómo y cuándo abordamos esta cuestión de manera reflexiva?
- ¿Usamos nuestro propósito para orientar la toma de decisiones en los niveles más altos? ¿Quién es responsable de ello y qué mecanismos garantizan que se lleve a cabo?
- ¿Está nuestro propósito expresado de forma clara y sencilla? Si preguntáramos a empleados de distintos niveles cuál es el propósito de la empresa, ¿sabrían explicarlo?
Dar a tu fuerza laboral un papel en la construcción del propósito
Cuando los empleados reflexionan sobre su propio sentido de propósito y sobre cómo se conecta con el propósito de la empresa, tienen casi tres veces más probabilidades de sentirse realizados en el trabajo. Crear oportunidades para alinear el propósito de la empresa con el individual y formalizar esa alineación en un plan con objetivos ESG medibles, debería convertirse en una competencia fundamental para cualquier empresa con propósito.
En Intel aplicamos este enfoque para desarrollar nuestra estrategia RISE 2030 y reafirmar nuestro propósito claramente definido: crear tecnología que enriquezca la vida de todas las personas de la Tierra. La estrategia establece los objetivos medibles que nos hemos fijado. Sobre todo, nuestra estrategia RISE (Responsable, Inclusiva, Sostenible y Habilitadora) busca dar voz y sentido de pertenencia a cada empleado. Creemos que esto es esencial para nuestro éxito durante esta década.

Tecnología que responde a las necesidades humanas
Con un propósito claro, las empresas pueden ir más allá de mostrar cómo sus resultados empresariales contribuyen pasivamente a un mundo mejor y empezar a pensar en cómo adaptar esos resultados para cumplir un propósito real. Esto es especialmente cierto en el sector tecnológico, que es el gran multiplicador de la economía mundial.
La industria de los semiconductores ofrece un anticipo de cómo la Cuarta Revolución Industrial traerá al mundo productos capaces de cambiar vidas. La digitalización de todo —impulsada por las cuatro grandes potencias tecnológicas: la informática ubicua, la infraestructura de la nube al borde de la red, la conectividad generalizada y la inteligencia artificial— está impulsando una nueva era de innovación en prácticamente todos los sectores.
En el ámbito de la atención sanitaria, por ejemplo, la tecnología facilitó una respuesta de salud pública sin precedentes ante la COVID-19: permitió celebrar reuniones virtuales con médicos y colegas, hacer seguimiento de la propagación y evolución del virus e incluso diseñar en una computadora la primera vacuna de ARNm del mundo en apenas unas horas. El amplio potencial de la tecnología para mitigar los efectos disruptivos de una pandemia queda demostrado por la Iniciativa de Tecnología para la Respuesta a la Pandemia, de Intel, que ayuda no solo a diagnosticar, tratar y prevenir la próxima pandemia, sino también a conectar, proteger y transformar nuestros sistemas educativos y económicos. Este modelo de colaboración sectorial para abordar desafíos generales mediante iniciativas tecnológicas colectivas continúa después de la pandemia con la Iniciativa Intel Rise Technology.

Una fuerza laboral con propósito puede afrontar los desafíos climáticos
Podría decirse que el cambio climático es el desafío más importante al que se enfrenta la humanidad. También en este ámbito, al contar con una fuerza laboral comprometida y con propósito, toda empresa tiene la oportunidad de sopesar las necesidades emergentes, evaluar cómo sus productos y su tecnología pueden satisfacerlas y trabajar para lograr su contribución específica.
Un fabricante global como Intel puede tener un impacto considerable. Nuestros objetivos de sostenibilidad incluyen usar energía 100 % renovable, no enviar ningún residuo a vertederos y lograr un uso neto positivo del agua. Además, hace poco anunciamos el compromiso de alcanzar emisiones netas cero de gases de efecto invernadero para 2040, mientras seguimos ampliando nuestra capacidad de fabricación.
También podemos ir más allá de nuestras plantas de fabricación e involucrar a otras empresas en la lucha contra el cambio climático. Nos hemos comprometido a aumentar nuestra eficiencia energética, reducir la huella de carbono de nuestros productos y plataformas, y trabajar con clientes y socios del sector para crear soluciones que reduzcan la huella de gases de efecto invernadero de todo el ecosistema tecnológico. Así como involucramos a nuestro talento, debemos involucrar a nuestros socios, colaboradores e incluso competidores en este desafío mundial.
La tecnología avanza más rápido que la fuerza laboral
A pesar de estos ejemplos inspiradores de innovación tecnológica y colaborativa, la innovación tecnológica está superando el ritmo del desarrollo de la fuerza laboral. Y eso ocurre pese a las oportunidades estimadas en 11,5 billones de dólares para cerrar la brecha mundial de competencias. Necesitamos replantearnos a fondo cómo crear una fuerza laboral capaz de hacer realidad plenamente el futuro que esperamos.
La recapacitación y el perfeccionamiento de las competencias de los trabajadores para cubrir áreas de necesidad (por ejemplo, la inteligencia artificial) son fundamentales para la innovación tecnológica. Los empleadores deben identificar y señalar las competencias que necesitan y desarrollar mecanismos para contratar, formar y retener a la fuerza laboral. Con mayor ambición, los líderes del sector deben pensar en cómo revitalizar el ámbito STEM, colaborando en toda la comunidad empresarial para impulsar el impacto de la responsabilidad social corporativa (RSC).
Aunque no es el tema central de este artículo, sería negligente por mi parte no mencionar que las empresas también necesitan desarrollar las competencias necesarias para promover la diversidad, la equidad, la inclusión y el sentido de pertenencia en el lugar de trabajo. Para las empresas que compiten por trabajadores hoy en día, esto ya no es opcional: es el requisito mínimo si quieren que los mejores talentos de hoy se planteen trabajar para ellas.
El talento y la tecnología son inseparables
No me cabe duda de que el talento es la ventaja competitiva que impulsará el crecimiento de Intel y acelerará nuestra estrategia IDM 2.0 para ampliar y hacer avanzar la fabricación de semiconductores, la innovación y el liderazgo en productos. Como dijo una vez el expresidente Andy Bryant: «Todo empieza con arena; todo lo demás lo aporta nuestra gente». El talento es la razón de nuestro éxito.
Pero el talento también es lo que nos permitirá prosperar como sector, comunidad empresarial y comunidad global de empleadores y empleados que cada día damos lo mejor de nosotros en el trabajo para afrontar los problemas más ambiciosos e importantes que nos atrevemos a abordar.
Intel tiene un extraordinario legado de invención y fabricación de productos que mejoran la vida de todas las personas. Ya hace mucho que debería haberse producido el mismo tipo de innovación en el desarrollo de la fuerza laboral mundial. Un mundo más sostenible y equitativo solo puede hacerse realidad con una fuerza laboral altamente cualificada y con propósito, que refleje las aspiraciones del mundo al que se esfuerza por servir. Al orientar el lugar de trabajo hacia los mejores resultados posibles para todos, construiremos una cantera de talento que atraiga profesionales de primer nivel, cree tecnología capaz de cambiar vidas y contribuya positivamente a un mundo mejor en el que todos queremos vivir.





