Esta es una transcripción del discurso del primer ministro chino Li Qiang en la Sesión plenaria inaugural de la Reunión Anual de los Nuevos Campeones.
El primer ministro Li Qiang subrayó la importancia de la cooperación y la innovación globales para impulsar el crecimiento económico e identificó la inteligencia artificial, la energía verde y la biomedicina como posibles industrias pilares con un valor de varios billones de dólares.
La 15.ª Reunión Anual de los Nuevos Campeones se celebra del 25 al 27 de junio en Dalian, bajo el lema «Próximas fronteras del crecimiento».
Excelentísimo señor presidente Andrzej Duda, excelentísimo señor primer ministro Pham Minh Chinh, profesor Klaus Schwab, excelentísimos señores jefes de organizaciones internacionales, distinguidos invitados, señoras y señores, amigos. Es un gran placer reunirme con amigos, antiguos y nuevos, en la hermosa ciudad de Dalian para la 15.ª Reunión Anual de los Nuevos Campeones. Permítanme comenzar transmitiendo, en nombre del Gobierno chino, una cálida felicitación por la inauguración de la reunión anual y una cordial bienvenida a todos los participantes y periodistas.
Han transcurrido cinco años desde la última vez que se celebró el Davos de Verano en Dalian. En los últimos cinco años, una transformación global no vista en un siglo se ha desarrollado a un ritmo más acelerado, y el desarrollo económico mundial ha alcanzado un momento crítico. Mientras muchas personas se preguntan hacia dónde se dirige el futuro del mundo, esta reunión anual, centrada en «Próximas fronteras del crecimiento», resulta especialmente pertinente. Creo que todos ustedes tienen sus propias ideas y reflexiones sobre la importancia y el valor de explorar las próximas fronteras del crecimiento. Aquí, quisiera compartir con ustedes tres observaciones.
En primer lugar, debemos hacer frente a la encrucijada de crecimiento de la economía mundial. El camino hacia la recuperación ha sido arduo desde el inicio de la COVID-19. Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional y de otras instituciones, el crecimiento mundial podría seguir siendo moderado o incluso ralentizarse en los próximos años, y situarse, en general, por debajo del nivel previo a la pandemia. El débil crecimiento mundial no solo se debe a factores temporales, como el impacto de la pandemia, la inflación elevada y el aumento de la deuda. También se atribuye a problemas profundamente arraigados y a cuestiones intrínsecas. Desde una perspectiva cíclica, las tres revoluciones industriales desde la década de 1760, marcadas respectivamente por la utilización de la máquina de vapor, la electricidad y las tecnologías de la información, transformaron la forma de producción y de vida de la sociedad humana. Cada una de ellas fue seguida de un repunte del crecimiento mundial. Sin embargo, cuando el impulso liberado por los modelos tecnológicos existentes se debilitó, el crecimiento mundial se deslizó hacia un período de estancamiento. El impacto de una transformación tan fundamental es múltiple. A nivel macroeconómico, observaremos una desaceleración del crecimiento económico y nos resultará más difícil hacer crecer el pastel de la economía mundial. A nivel microeconómico, veremos una disminución del rendimiento de la inversión y de las economías de escala decrecientes, con más sectores empresariales pasando de océanos azules a océanos rojos. A nivel microeconómico, veremos una competencia cada vez más intensa entre los agentes del mercado y una espiral de «involución». La pugna palmo a palmo por los recursos disponibles está, en cierta medida, provocando problemas como el rechazo a la globalización y la escalada de los conflictos geopolíticos.
Frente a la encrucijada de crecimiento de la economía mundial, maximizar los beneficios propios a expensas de los intereses ajenos, o recurrir a acciones regresivas como el desacoplamiento, la alteración de las cadenas de suministro y la construcción de pequeños recintos con altas vallas solo elevaría los costos operativos, cortaría los vínculos económicos entre regiones y agravaría las tensiones y disputas. Esto arrastraría al mundo a una espiral destructiva en la que la feroz competencia por una porción mayor acaba en un pastel cada vez más pequeño. Como solemos decir los chinos, «mira lejos desde las alturas». En el contexto actual, la opción correcta es abordar las cuestiones del desarrollo con una visión más amplia y una mentalidad más abierta, y unir fuerzas con otros para agrandar el pastel mientras se persiguen los intereses legítimos de cada uno. Así es como podríamos sostener el crecimiento de la economía mundial y abrir nuevos horizontes para nuestro propio desarrollo.
En segundo lugar, debemos aprovechar las nuevas oportunidades que traen la revolución científico-tecnológica y la transformación industrial. Para superar la encrucijada de crecimiento, necesitamos cultivar nuevos motores de crecimiento. Nos complace ver que, a medida que avanza la nueva ronda de revolución científico-tecnológica y transformación industrial, las actividades de innovación científica y tecnológica a escala mundial se han vuelto más intensas y dinámicas que nunca. Con las chispas encendidas en diversos ámbitos, las próximas fronteras del crecimiento empiezan a tomar forma. Desde la perspectiva tecnológica, esta ronda de revolución científico-tecnológica se impulsa principalmente por los avances en tecnologías inteligentes, verdes y sanitarias. El rápido avance de las tecnologías de vanguardia en información, energía y biología ha abierto nuevas vías para hacer frente al cambio climático, a la crisis energética y a otros grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad. También ha mejorado notablemente la calidad y la eficiencia del sistema de suministro, y ha catalizado y generado una enorme demanda nueva. Desde la perspectiva industrial, los avances y la integración de las tecnologías de frontera han redefinido la función tradicional de producción, han provocado un salto cuántico en la productividad y han abierto nuevos ámbitos y vías de negocio, entre ellos la inteligencia artificial (IA), la energía verde y la biomedicina. Se espera que un buen número de sectores evolucione hasta convertirse en industrias pilares con un valor de varios billones de dólares. Desde la perspectiva del modelo de negocio, a medida que avanza la revolución científico-tecnológica, la organización de las actividades económicas y de las industrias está experimentando una rápida transformación, caracterizada por el funcionamiento basado en plataformas, la estructura en red y la presencia ubicua. Nuevas formas y modelos de negocio, como los servicios en línea, la personalización C2M y la fabricación inteligente, están surgiendo rápidamente, haciendo nuestra vida más cómoda y ofreciendo a todos una oportunidad justa y accesible de participar. En definitiva, varias tecnologías e industrias de frontera con potencial de crecimiento explosivo se están transformando y se preparan para salir a escena. Esto aporta luz y esperanza para impulsar la economía mundial hacia un nuevo ciclo ascendente.
Para abrazar la tendencia global de los avances científico-tecnológicos y del desarrollo industrial, todos los países están elaborando planes y despliegues a futuro. China también ha dado pasos exploratorios en este ámbito. En los últimos años, hemos seguido impulsando un desarrollo de alta calidad, acelerando el cultivo de nuevas fuerzas productivas de calidad y fomentando nuevos motores de crecimiento. Estos esfuerzos han proporcionado un fuerte dinamismo al desarrollo económico de China y han creado un mayor espacio de cooperación para las empresas de todo el mundo. El rápido auge de las nuevas industrias chinas está en línea con la tendencia global de la revolución científico-tecnológica y del desarrollo verde. Aprovechando las oportunidades favorables que brindan la revolución científico-tecnológica y la transformación industrial en todo el mundo, China ha trabajado intensamente para impulsar la innovación científico-tecnológica. Alentamos a las empresas a ser pioneras e invertir de forma continua en campos de vanguardia. Hoy, tras años de desarrollo, varias empresas e industrias de China han adquirido una ventaja a escala internacional. En particular, China ha impulsado con vigor en los últimos años las industrias verdes, como la nueva energía, para hacer frente al cambio climático con acciones concretas y alcanzar las metas gemelas de pico de carbono y neutralidad de carbono. Como resultado, la capacidad instalada de China en energía hidroeléctrica, eólica, solar y nuclear en construcción se ha situado en el primer puesto mundial durante muchos años consecutivos. Y la energía renovable representa ahora más del 50 por ciento de la capacidad instalada total de China. Los vehículos eléctricos, las baterías de litio y los productos fotovoltaicos fabricados por empresas chinas no solo han satisfecho la demanda nacional, sino que también han enriquecido la oferta en el mercado internacional, aliviado la presión inflacionaria mundial y contribuido a la respuesta climática global. El rápido auge de las nuevas industrias chinas se basa en sus singulares ventajas comparativas. China cuenta con un mercado de gran tamaño de más de 1.400 millones de personas, un sistema industrial de apoyo completo, una mano de obra abundante y un amplio grupo de talento, así como diversos escenarios de aplicación. Además, los consumidores chinos son bastante receptivos a las nuevas tecnologías. Todo ello convierte a China en un amplio escenario para que las empresas persigan la innovación y mejoren sus productos. Las economías de escala pueden ayudar a reducir los costos de innovación para las empresas y dar cabida al crecimiento de distintas hojas de ruta tecnológicas y modelos de negocio. Así es también como las industrias emergentes de China adquieren su competitividad. El rápido auge de las nuevas industrias chinas es una prueba del papel principal de las empresas en la innovación. Las empresas están en la vanguardia del mercado. Son las más sensibles a los cambios de la demanda y tienen el mayor deseo de innovar. Desde la perspectiva del Gobierno chino, hemos hecho todo lo posible por fomentar un entorno empresarial orientado al mercado y de categoría mundial, dentro de un marco jurídico sólido. Con ese fin, hemos estado eliminando normativas que limitan el acceso al mercado y la competencia leal, facilitando la circulación de los factores de innovación hacia las empresas y promoviendo un espíritu empresarial sólido, para que las empresas puedan liberar plenamente el dinamismo de la innovación. El gran mercado de China está abierto. Las empresas extranjeras compiten, dialogan y cooperan con las nacionales en igualdad de condiciones, y se han convertido en una fuerza importante que propicia el nacimiento y el crecimiento de las industrias emergentes. El rápido crecimiento de las nuevas industrias y de los nuevos motores ha respaldado el desarrollo sólido y sostenido de la economía china. Desde el inicio de este año, la economía china ha mantenido el impulso de la recuperación. Arrancó bien en el primer trimestre, con un crecimiento interanual del 5,3 %, y mantuvo un crecimiento estable en el segundo trimestre. Tenemos la confianza y la capacidad para alcanzar la meta de crecimiento de alrededor del 5 % para este año.
En tercer lugar, debemos abrir un vasto océano azul para el desarrollo económico futuro. Ante las grandes oportunidades que trae la última ronda de revolución científico-tecnológica y transformación industrial, seguiremos, como siempre, apostando por construir una economía mundial abierta, aprovechar el impulso, emprender audaces exploraciones y trabajar juntos para crear nuevos espacios de desarrollo. En este sentido, deseo proponer lo siguiente:
En primer lugar, profundizar los intercambios y la cooperación científico-tecnológicos. La ciencia y la tecnología son variables clave del desarrollo futuro. Los grandes avances científico-tecnológicos suelen surgir de una investigación incansable, de la acumulación de conocimientos y de una cooperación amplia. La exploración de nuevas fronteras no debe verse como un juego de suma cero. Es un proceso en el que todos los actores compiten por la excelencia y avanzan juntos. Recurrir al enfoque de «pequeños recintos con altas vallas» no puede frenar el desarrollo de otros; solo acaba limitándonos a nosotros mismos. Lo sensato es crear un entorno abierto, justo y no discriminatorio para la innovación científico-tecnológica, sobre la base de la protección de la propiedad intelectual, de modo que permita la libre circulación de ideas para la innovación y la creación.
En segundo lugar, reforzar los cimientos del desarrollo verde. La humanidad solo tiene una Tierra. El crecimiento futuro debe basarse en la armonía entre el ser humano y la naturaleza. Debemos respaldar los objetivos y principios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y de su Acuerdo de París, seguir el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y cumplir nuestras respectivas responsabilidades de reducción de emisiones. No podemos frenar nuestro ritmo de transición ecológica a cambio de un crecimiento a corto plazo, ni practicar el proteccionismo en nombre del desarrollo verde o de la protección ambiental. La propia transición verde ofrece un enorme potencial de desarrollo. Debemos impulsar conjuntamente el desarrollo de industrias verdes y bajas en carbono, y fomentar más motores de crecimiento para la economía verde.
En tercer lugar, salvaguardar un entorno de mercado abierto. La historia del desarrollo económico mundial demuestra que la apertura trae progreso, mientras que el aislamiento deja atrás a quien lo practica. Solo mediante interacciones, intercambios y aprendizaje mutuo abiertos podremos seguir ampliando los límites del desarrollo y descubrir y abrir nuevas fronteras. En muchos sentidos, la profundidad de la cooperación internacional determina la altura del desarrollo humano. Por ello, es esencial que nos acojamos mutuamente con los brazos abiertos y trabajemos estrechamente unos con otros, que rechacemos la confrontación entre bloques y el desacoplamiento, que mantengamos estables y fluidas las cadenas industriales y de suministro, y que avancemos en la liberalización y facilitación del comercio y la inversión, a fin de promover el desarrollo sólido de la globalización y formar una fuerte sinergia para el crecimiento económico mundial.
En cuarto lugar, promover un desarrollo inclusivo y mutuamente beneficioso. Las nuevas tecnologías, como la IA y los macrodatos, si bien contribuyen al crecimiento económico, también pueden generar problemas como el desempleo estructural, la desigualdad económica y la brecha tecnológica y de IA. Es importante coordinar el desarrollo y la gobernanza de las nuevas tecnologías, introducir mejoras oportunas en las leyes y los marcos de gobernanza para resolver las normas contradictorias y los riesgos sociales derivados de las tecnologías de frontera y del desarrollo industrial, y esforzarnos por lograr un desarrollo más inclusivo que beneficie a todos. También es importante ofrecer educación y formación a los grupos vulnerables y mejorar las cualificaciones de la fuerza laboral, para que más países y personas puedan beneficiarse de la innovación.
Señoras y señores, amigos, el desarrollo no tiene límites. La exploración no conoce fronteras. China está dispuesta a unir fuerzas con todos los países para llevar el gran barco de la economía mundial hacia un vasto océano azul y crear un futuro aún más brillante para la humanidad.
Deseo a la reunión anual pleno éxito.
Muchas gracias.

