5 agentes de cambio para la recuperación de Europa tras la pandemia

People, wearing protective face masks, walk at Trocadero square near the Eiffel Tower in Paris amid the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in France, January 22, 2021. REUTERS/Gonzalo Fuentes - RC24DL9LV1PU
People, wearing protective face masks, at the Eiffel Tower in Paris.Image: REUTERS/Gonzalo Fuentes
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  • La pandemia de COVID-19 ha demostrado la importancia de garantizar que las sociedades y las economías de Europa sean inclusivas, sostenibles y resilientes.

  • Estos son cinco agentes clave de cambio que ayudarán a impulsar esa transformación.

La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto las fortalezas y la resiliencia de las sociedades y economías europeas en la respuesta a una crisis de salud pública que sigue afectando a la estabilidad mundial. Aún no se conoce en toda su magnitud su impacto en la economía mundial. McKinsey calcula que hasta 59 millones de empleos en la UE-27 podrían estar en riesgo. La pandemia también ha puesto de relieve carencias y tareas importantes para el futuro; según el Informe sobre Riesgos Globales 2021, todavía estamos lejos de haber superado el punto de inflexión: las enfermedades infecciosas y los riesgos para los medios de vida son las dos principales preocupaciones mundiales a corto plazo.

A pesar de los desafíos, la disrupción que estamos viviendo ofrece una oportunidad para replantear las prioridades de la recuperación y reforzar las tendencias positivas que pueden ayudar a que las sociedades y economías de Europa sean más inclusivas, sostenibles y resilientes ante futuras crisis.

Cinco agentes de cambio ayudarán a la región a salir de la crisis y a lograr un crecimiento más equitativo y orientado al largo plazo.

Aceleración de la digitalización

La pandemia de COVID-19 ha provocado una aceleración masiva de la digitalización en todos los ámbitos de la sociedad y la economía, lo que aumenta la productividad y constituye un componente clave para el éxito y el crecimiento futuros. Más del 90 % de las empresas ha incrementado el teletrabajo, y el 60 % ha aumentado sus compras y/o servicios en línea. Muchos directivos afirmaron que actuaron entre 20 y 25 veces más rápido de lo que creían posible antes de la crisis en ámbitos como la creación de redundancias en la cadena de suministro, la mejora de la seguridad de los datos y el aumento del uso de tecnologías avanzadas en las operaciones.

Hasta qué punto este “impulso digital” se traducirá en mejoras de productividad a largo plazo no se sabrá hasta que haya datos de varios trimestres más. Pero está claro que muchas empresas y empleados no volverán a la forma de trabajar anterior a la pandemia.

Reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro mundiales

La pandemia ha puesto de manifiesto de forma dolorosa la vulnerabilidad de las cadenas de suministro mundiales: el 73 % de los responsables de cadenas de suministro encontró problemas en su base de proveedores, y el 75 % tuvo problemas con la producción y la distribución.

Sectores con cadenas de suministro verdaderamente globales, como el aeroespacial y el textil, están evaluando una configuración más resiliente como parte de sus esfuerzos de recuperación. Las empresas avanzadas de la Global Lighthouse Network demuestran cómo las operaciones con infusión digital van más allá de las mejoras de productividad para crear un crecimiento sostenible y rentable. Han adoptado tecnologías escalables que respaldan los objetivos empresariales, lo que hoy en día es un requisito para convertirse en una organización digital líder en su sector. Su reinvención de las operaciones está generando un retorno de su inversión en resiliencia, ya que se encuentran en condiciones de equilibrar la oferta y la demanda en medio de las continuas perturbaciones del sistema.

El papel del sector privado en la consecución de una economía climáticamente neutra

El informe sobre Riesgos muestra que los riesgos ambientales, incluidos los fenómenos meteorológicos extremos, el fracaso de la acción climática y el daño ambiental causado por el ser humano, se encuentran entre los principales riesgos en términos de probabilidad e impacto, lo que pone de manifiesto la necesidad de actuar. En Europa, la crisis ha ayudado a los gobiernos a adoptar la transición ecológica como estrategia de recuperación y crecimiento. El paquete de recuperación de la UE incentiva a los Estados miembros a destinar al menos el 37 % de los fondos disponibles a la transición ecológica, una contribución significativa a las inversiones necesarias para descarbonizar la economía.

Un análisis de McKinsey & Company sugiere que el ahorro de costes podría compensar las inversiones necesarias, y que una economía con emisiones netas cero podría generar un beneficio neto de 5 millones de empleos en Europa. Por tanto, la transformación hacia una economía sostenible parece posible, pero aún requiere compromisos y acciones masivos por parte de todas las partes interesadas.

A medida que las grandes economías, regiones y empresas de todos los sectores adoptan objetivos de transición ecológica y establecen nuevas prioridades estratégicas, el sector privado se convierte en un agente de cambio central. Con el tiempo, este compromiso no solo reducirá las emisiones de la producción industrial, sino que acabará afectando al comportamiento de los consumidores al ofrecerles nuevas opciones.

Nuevas competencias para los empleos del futuro

La pandemia ha revelado y profundizado la desigualdad social en ámbitos como la salud y la educación, y millones de las personas más vulnerables corren el riesgo de quedarse atrás. En respuesta a las consecuencias económicas de la pandemia, los gobiernos de toda Europa y Eurasia han anunciado paquetes fiscales sin precedentes como reacción a la crisis de la COVID-19. Estos superan los 1,35 billones de euros, una cifra que eclipsa el apoyo prestado durante la crisis financiera.

Estas intervenciones han reducido significativamente el impacto económico de la pandemia en las personas, combatiendo de forma proactiva la tendencia al aumento de la desigualdad en Europa. A medida que las finanzas públicas se ven sometidas a más presión, estas inversiones deben preservarse.

Además, es necesario un esfuerzo generalizado para mejorar y recualificar a las personas, de modo que generaciones de trabajadores y empleados puedan beneficiarse adecuadamente de las áreas de crecimiento en sostenibilidad y digitalización. Según el Informe sobre el Futuro del Empleo 2020, una aceleración del ritmo de la automatización podría perturbar 85 millones de empleos para 2025, mientras que podrían surgir 97 millones de “empleos del futuro” con una nueva división del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos.

Asociaciones y cooperación mundiales

La COVID-19 ha creado un momento que podría ahondar las fracturas o reforzar la colaboración multilateral. La gestión de la crisis durante los últimos 11 meses ha puesto de manifiesto lo evidentes que son los desafíos de los enfoques locales y nacionales descoordinados.

Europa ha defendido la colaboración multilateral en la respuesta a la COVID-19 y ha demostrado, en la misma línea, que la cooperación mundial es otro agente de cambio importante. Con la disponibilidad de vacunas a gran escala, corresponde a los líderes gubernamentales y del sector privado de toda Europa dar un salto de fe y pasar aún más de “gestionar una crisis” a “dar forma a la nueva normalidad”, a fin de ser más resilientes ante futuras crisis mundiales.

Este artículo se publicó originalmente en Il Sole 24 Ore y Die Presse.

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