Los desafíos actuales ofrecen una oportunidad única para que las empresas replanteen sus estrategias de gestión de personas.
En plena «Gran Renuncia», mejorar la experiencia de los empleados para atraer y retener talento nunca había sido tan importante.
La confianza, la autonomía y la personalización son fundamentales para responder a las expectativas cambiantes de los empleados y prosperar en el futuro del trabajo.
La pandemia de COVID-19 ha traído muchos cambios, pero, en lo que respecta al mundo laboral, una cosa está ahora clarísima: la voz de los empleados importa y debe ser escuchada. Cada vez más, las personas quieren trabajar en empresas cuyos valores comparten y que respaldan y satisfacen sus necesidades individuales. Este cambio ha culminado en cifras récord de renuncias y la ampliamente debatida «Gran Renuncia».
Las organizaciones se enfrentan a un momento decisivo: para recuperarse con rapidez y planificar el crecimiento futuro, las empresas necesitan retener su talento y atraer a nuevos empleados. Pero también se trata de una oportunidad que solo se presenta una vez por generación. Las organizaciones pueden empezar de cero y replantear sus estrategias de gestión de personas. Los líderes deben dar prioridad a la experiencia de los empleados, empezando por ganarse su confianza.
1. Ganarse la confianza de los empleados
Tradicionalmente, los líderes moldeaban la experiencia de los empleados según lo que creían o suponían que los haría más felices. Sin embargo, durante la pandemia se ha prestado más atención a las necesidades individuales de los empleados, y esto ha revelado una marcada desconexión entre lo que los empleadores creen que quiere su personal y lo que realmente quiere. Con el tiempo, esta desconexión ha hecho que algunos empleados pierdan la confianza en sus empleadores y se pregunten si sus políticas reflejan realmente sus valores.
No hay una solución mágica para crear una experiencia laboral que funcione para todos, sobre todo porque la fuerza laboral es diversa y las expectativas cambian constantemente. Por eso es fundamental comprender bien qué quieren los empleados. Para lograrlo, hay que escucharlos y seguir haciéndolo. Pero escuchar no basta. También hay que responder y actuar.
Cuando los empleadores mantienen un diálogo continuo y bidireccional con sus empleados, obtienen información en tiempo real que necesitan para determinar la mejor manera de actuar y adaptarse a las necesidades cambiantes de los empleados. Y lo que es más importante, cuando se actúa, se transmite a los empleados que sus opiniones se valoran, lo que ayuda a cultivar una sensación de confianza, fundamental para una experiencia laboral positiva y productiva. Además, cuando los empleados pueden confiar en que sus comentarios se valoran y contribuyen a impulsar mejoras en el trabajo, se sienten más motivados a seguir compartiéndolos.
Cerrar la brecha entre los comentarios sinceros y las acciones deliberadas y significativas es clave para restablecer la confianza de los empleados en el lugar de trabajo. Y, a la hora de retener el talento, confiar en que el empleador te valora y actúa en tu beneficio marca una diferencia mayor que cualquier beneficio arbitrario.
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2. Dar más autonomía
Como hemos visto, ganarse la confianza de los empleados es fundamental. Pero, para ofrecer la mejor experiencia posible, los empleadores también deben aprender a confiar en ellos. Nuestro último Informe sobre las expectativas de los empleados reveló que, durante la pandemia, para los trabajadores cobró mucha más importancia tener la libertad de trabajar con mayor autonomía y flexibilidad. Por lo tanto, la autonomía también debe desempeñar un papel más importante en el futuro del trabajo.
La autonomía no implica necesariamente dejar que todos hagan lo que quieran en todo momento. En este contexto, se trata más bien de dar a los empleados libertad para descubrir qué les funciona mejor, teniendo en cuenta sus circunstancias individuales y cambiantes. Significa confiar en que quieren hacer bien su trabajo y, por tanto, empoderarlos para que den lo mejor de sí. Por supuesto, no todos los puestos pueden desempeñarse a distancia, ni todas las organizaciones pueden ofrecer horarios flexibles. Pero aun así es posible dar más autonomía a los empleados, por ejemplo, adoptando un enfoque más consciente y transparente para asignar los turnos. También se puede fomentar la movilidad laboral y el desarrollo de competencias dentro de la organización.
Al marcar un cambio radical que deja atrás el presentismo o el registro de las horas de oficina, los líderes tienen la oportunidad de aprovechar las lecciones aprendidas durante la pandemia y crear un mundo laboral que realmente funcione para todos. Los empleados felices dan lugar a clientes felices. En un momento en que las personas se enfrentan a presiones cada vez mayores en el trabajo y en casa, demostrar más confianza en los equipos mejorará significativamente la experiencia de los empleados y contribuirá también a impulsar la lealtad del equipo, la productividad y el éxito general de la empresa.
3. Adoptar un enfoque personalizado
Una vez establecida la confianza bidireccional entre empleados y empleadores, las posibilidades de mejorar la experiencia laboral son ilimitadas. Los líderes ya no tienen que basarse en suposiciones sobre qué beneficios podrían aumentar la productividad o dónde y cuándo trabajan mejor sus empleados.
El flujo continuo de datos que los empleados aportan mediante sus comentarios y que se recopila con la tecnología adecuada permite a los líderes crear experiencias laborales a medida, equitativas y personalizadas que respondan a las expectativas de fuerzas laborales complejas, diversas y multigeneracionales. Incluso en las grandes organizaciones, donde resulta más difícil atender las necesidades individuales de cada persona, la tecnología permite seguir las tendencias y ofrecer mejores experiencias a todos. Cuando se comprenden las preferencias y los objetivos cambiantes del personal, el aprendizaje automático y los análisis basados en datos pueden utilizarse para optimizar las experiencias de manera que ayuden a las personas a desarrollarse, sentirse más respaldadas en los momentos importantes y ser más productivas.
No somos los únicos que consideramos que este enfoque personalizado es clave para el futuro del trabajo. Según el informe de Deloitte de 2021, Tendencias mundiales del capital humano, el 68% de los ejecutivos coincidió en que, en el futuro, las estrategias relativas a la fuerza laboral se adaptarán más a las necesidades individuales.
Una oportunidad para un cambio positivo
El mundo del trabajo ha cambiado por completo, y lo que significa tener una experiencia laboral positiva se ha transformado drásticamente en tan solo los últimos dos años. Pero esta disrupción también ha creado una oportunidad para reformar nuestras empresas y hacerlo bien. El endurecimiento del mercado laboral ya ha sido el catalizador de importantes mejoras en la manera de trabajar y liderar de muchas empresas. Pero esto es solo el comienzo, y lo que viene empieza por establecer un diálogo bidireccional y generar confianza con el personal.





