El sector de la construcción es responsable del 37 % de las emisiones globales totales de CO2 relacionadas con la energía; el 69 % de esas emisiones procede de la operación y el uso de edificios existentes.
La tendencia hacia la construcción sostenible es, en general, positiva, pero el sector aún debe evolucionar en la forma de abordar el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, el colapso de los ecosistemas y la escasez de agua.
Las mejoras vendrán impulsadas por la investigación y el desarrollo, la adaptación de la asignación de costos y las prácticas del sector, y la incorporación de cambios regulatorios.
El cambio climático se ha convertido, sin duda, en el mayor riesgo global. Todos compartimos la responsabilidad, pero este deber es especialmente apremiante para quienes operan en sectores con altas emisiones de carbono, como la construcción, que es responsable del 37 % de las emisiones globales totales de CO2 relacionadas con la energía.
Es urgente que el sector de la construcción desarrolle prácticas sostenibles para proteger el clima y evitar que las temperaturas globales aumenten más de 1,5 grados Celsius. Este imperativo cobra especial importancia porque se prevé que la construcción global crezca un 42 % para 2030.
Construcción sostenible para un futuro más verde
Hay tres ámbitos clave en los que la construcción puede hacer evolucionar sus prácticas para ser más resiliente, proteger el medioambiente y construir un futuro sostenible.
1. Calentamiento global
La huella de carbono actual del sector de la construcción es considerable. Sin embargo, la mayor fuente de emisiones proviene de la operación y el uso de edificios existentes, y no de su construcción. McKinsey estima que esto representa el 69 % de las emisiones totales a lo largo de la cadena de valor de la construcción. Por ello, el diseño sostenible de edificios debe ser una prioridad.
Se están logrando avances: en 2020 se registró un aumento del 13,9 % en las certificaciones de edificios verdes, por ejemplo. También hay interés inversor en las empresas de construcción dispuestas a construir de forma más sostenible. Según las previsiones, los nuevos edificios sostenibles representarán una oportunidad de inversión de 24,7 billones de dólares para 2030, solo en los mercados emergentes.
El Foro Económico Mundial también lanzó el Marco de creación de valor para ciudades con cero emisiones netas de carbono en enero de 2022, para ayudar a los inversores y propietarios de activos a tomar decisiones sobre la inversión necesaria para lograr un entorno urbano construido más verde. Por tanto, nunca ha habido condiciones tan favorables para que las empresas de construcción diseñen edificios e infraestructuras resilientes y eficientes desde el punto de vista energético, y no solo en términos de costos.
Otro desafío importante es la huella de carbono de materiales de construcción esenciales, como el hormigón y el acero, responsables del 14–16 % de las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía. Las empresas de construcción tienen un papel fundamental en impulsar la investigación y el desarrollo de materiales de construcción con menores emisiones de carbono, así como en compartir los conocimientos del sector necesarios para prolongar la vida útil de los materiales mediante su reutilización, reparación y reciclaje.
2. Pérdida de biodiversidad y colapso de los ecosistemas
Nuestros ecosistemas naturales nunca habían sido tan frágiles, y el desarrollo de infraestructuras tiene una gran responsabilidad al respecto. Cerca de 1 millón de especies animales y vegetales están amenazadas de extinción —muchas de ellas, en cuestión de décadas— y la pérdida de biodiversidad supone una pérdida del 10 % de la producción de la economía global cada año.
Al mismo tiempo, debemos ampliar el entorno construido y desarrollar nuevas infraestructuras. ¿Cómo podemos resolver esta aparente contradicción? Las empresas de construcción pueden adoptar y acelerar numerosas prácticas para reducir su impacto. Entre ellas figuran la creación de nuevos hábitats, zonas de amortiguación y paisajes, que ayudan a prevenir la pérdida de biodiversidad en las zonas donde operan. Sin embargo, esto exigirá una inversión considerable.
Según el último informe de la ONU, Estado de la financiación para la naturaleza, el mundo necesita invertir 8,1 billones de dólares en la naturaleza para 2050 a fin de abordar la crisis planetaria. Parte de esta inversión deberá proceder del sector de la construcción para garantizar que sus actividades contribuyan al mundo natural, en lugar de dañarlo, también en nuestros entornos urbanos.
Se prevé que el 68 % de la población mundial, casi 7.000 millones de personas, viva en ciudades para 2050. Aprovechar los ecosistemas naturales de nuestras ciudades y respaldar diseños ambiciosos que incorporen la naturaleza a infraestructuras nuevas o renovadas son algunas de las maneras de lograr que nuestras ciudades sean más verdes. El sector de la construcción no tiene más opción que apoyar un modelo de desarrollo urbano en armonía con la biodiversidad.
Durante demasiado tiempo, muchos integrantes del sector de la construcción no se han tomado en serio el impacto ambiental.
Ebru Özdemir, presidenta de Limak Holding
3. Escasez de agua
Se prevé que la brecha entre la oferta y la demanda mundial de agua alcance el 40 % para 2030. La grave escasez de agua, especialmente en el mundo en desarrollo, entraña riesgos de conflictos y crisis alimentarias. El agua es una materia prima importante en la construcción y el sector debe garantizar un uso eficiente de este recurso.
Más crucial aún, el sector puede contribuir a resolver la escasez de agua desarrollando nuevas infraestructuras hídricas. Un rápido aumento de la producción de sistemas de almacenamiento y reciclaje de agua a gran escala, estructuras de control de inundaciones, plantas desalinizadoras y sistemas de saneamiento mejorados permitiría aprovechar al máximo nuestros menguantes recursos hídricos, lo que constituye un desafío monumental. Se estima que la inversión adicional necesaria para desarrollar infraestructuras hídricas será de alrededor de 6,7 billones de dólares para 2030 y 22,6 billones de dólares para 2050.
Al colaborar con inversores y responsables de la formulación de políticas, el sector de la construcción puede ayudar a acelerar estos avances necesarios y proteger el suministro de agua de las comunidades más vulnerables del mundo.
Hacia un sector de la construcción sostenible
El cambio real y duradero exige honestidad, compromiso y liderazgo por parte del sector de la construcción. Debemos invertir masivamente en investigación y desarrollo. Debemos estar dispuestos a cuestionar nuestros márgenes y prácticas actuales si eso ayuda a proteger nuestro futuro. También debemos adoptar cambios regulatorios para garantizar que la protección del planeta sea responsabilidad de todos y no solo de quienes lideran la acción ambiental.
Durante demasiado tiempo, muchos integrantes del sector de la construcción no se han tomado en serio el impacto ambiental. Aun así, el sector tiene enormes oportunidades para impulsar un cambio positivo. Debemos actuar ahora para aprovecharlas al máximo. El planeta Tierra no esperará.





