Las organizaciones de la sociedad civil están a la vanguardia para abordar los desafíos de equidad y asequibilidad en la transición mundial hacia la energía limpia.
Movilizando inversiones en economías en desarrollo, las organizaciones de la sociedad civil ofrecen soluciones adaptadas al contexto y, al mismo tiempo, salvaguardan la dimensión social de la transición.
Cuanto más fuerte sea la voz de la sociedad civil, más equitativa será la transición hacia la energía limpia.
La transición hacia la energía limpia avanza y gana velocidad. Como muestra el reciente informe Fostering Effective Energy Transition, publicado este verano, la puntuación media mundial del Índice de Transición Energética (ETI, por sus siglas en inglés) va en aumento, con una tendencia al alza cada vez más marcada. Este indicador evalúa el rendimiento actual de los sistemas energéticos de los países y mide su grado de preparación para transitar hacia fuentes de energía sostenibles.
Se prevé que la inversión anual en energía limpia aumente un 24 % entre 2021 y 2023, impulsada por las energías renovables y los vehículos eléctricos, frente a un aumento del 15 % en la inversión en combustibles fósiles durante el mismo período. Para 2023, de los aproximadamente 2,8 billones de dólares que se prevé invertir en el sector energético, dos tercios se destinarán a tecnologías limpias, según el informe de la AIE World Energy Investment 2023.
Pero esta no es, lamentablemente, toda la historia. La realidad es que la mayor parte de la inversión está impulsada por las economías avanzadas y China, y existe una preocupación significativa por la posible aparición de nuevas divisiones en el panorama energético mundial si otras regiones no logran acelerar sus transiciones hacia la energía limpia. La trayectoria actual de la transición energética es lenta y plantea desafíos para lograr la equidad, y muchos países encuentran difícil compaginar la ecologización de la economía con la gestión de los riesgos del mercado laboral y de los derechos de los pueblos indígenas.
Ante la urgente necesidad de una transición energética sostenible, las organizaciones de la sociedad civil están a la vanguardia para abordar el desafío de la equidad. Con un fuerte énfasis en la equidad, la asequibilidad y la inclusión, estas organizaciones desempeñan un papel crucial en la configuración de la agenda de la transición energética y en la aceleración de la cooperación público-privada. Esto es lo que hacen.
1. Movilizar inversiones en economías en desarrollo
Es necesario corregir las disparidades geográficas en las inversiones, ya que el crecimiento de las inversiones en energía limpia en numerosas economías emergentes y en desarrollo avanza a un ritmo lento. Obstáculos como las barreras regulatorias y el despliegue limitado de energía limpia en las cadenas de suministro están frenando las inversiones en mercados emergentes y en desarrollo.
El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) desempeña un papel fundamental para impulsar la inversión en energía limpia en mercados en desarrollo como Vietnam, Indonesia y Filipinas. A través del Clean Energy Investment Accelerator (CEIA), el WRI, junto con sus socios, reúne a importantes consumidores comerciales e industriales para mostrar modelos innovadores de compra de energía renovable y para mejorar los marcos normativos.
El CEIA facilita la consolidación de la demanda y la implementación de energía limpia por parte de compradores del sector privado. Desarrolla modelos para agregar la demanda energética, utiliza herramientas financieras para ampliar la cartera de proyectos de energía limpia y facilita el acceso a la financiación. La organización también colabora con gobiernos nacionales y subnacionales para mejorar los marcos normativos, promoviendo una mayor inversión y despliegue de energía limpia.
Mediante el diálogo con líderes gubernamentales, el CEIA crea entornos normativos que fomentan y atraen inversiones en energía limpia. Al impulsar la colaboración entre los sectores público y privado y ofrecer apoyo técnico a los consumidores comerciales e industriales de energía, ayuda a las empresas a influir en los procesos de elaboración de políticas y a experimentar con modelos de compra escalables.
¿Cómo impulsa el Foro Económico Mundial la transición energética?
El Centre for Energy and Materials conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están transformando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se interrelacionan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.
Mediante la colaboración a lo largo de las cadenas de valor y en distintas regiones, el Centro permite establecer trayectorias compartidas que ayudan a los socios a alinearse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, baja en carbono y equitativa.
2. Ofrecer soluciones adaptadas al contexto
Puede parecer un tópico, pero conviene recordar que el refrán “no hay una talla única” es cierto en lo que respecta a la transición energética. La transición debe ser de carácter mundial, pero para que sea viable, eficiente e inclusiva, necesitamos una sólida comprensión nacional y local. La sociedad civil está a la vanguardia en la creación de entornos propicios para las inversiones en proyectos de energías renovables, mediante el desarrollo de soluciones contextualmente adecuadas que hacen hincapié en la inclusión y la asequibilidad.
Un buen ejemplo de ello es BRILHO, dirigido por Netherland’s Development Organizations (SNV). BRILHO ofrece soluciones de energía limpia y asequible a la población de Mozambique que no está conectada a la red, lo que finalmente mejora el bienestar y las oportunidades de sustento de las comunidades de bajos ingresos. El objetivo general de BRILHO es mejorar y ampliar el acceso a la energía para personas y empresas, impulsando el empoderamiento económico y promoviendo el desarrollo sostenible.
Aprovechando la capacidad de innovación e inversión del sector privado, el programa fomenta el crecimiento de soluciones de cocina limpia, sistemas solares domésticos y minirredes, transformando el panorama energético de Mozambique.
Al mismo tiempo, Energy Peace Partners está desarrollando el Peace Renewable Energy Credit (P-REC), una herramienta financiera innovadora que acelera la adopción de energías renovables en zonas afectadas por conflictos. La iniciativa P-REC busca convertir la energía renovable generada en Estados frágiles en valor monetario, en consonancia con los objetivos de sostenibilidad empresarial y los compromisos de responsabilidad social.
Al extender los mercados internacionales consolidados de certificados de energía renovable (REC) a regiones afectadas por crisis, los P-REC refuerzan los incentivos financieros para el avance de proyectos de energías renovables. Esto respalda los esfuerzos de las entidades de los sectores público y privado para implementar soluciones de energía limpia que aporten beneficios tangibles a las comunidades afectadas por conflictos.
3. Salvaguardar la dimensión social de la transición
Si no se gestiona adecuadamente, a pesar de su potencial para generar oportunidades económicas, la transición energética puede dar lugar a costes sociales y desigualdades significativos. El paso de fuentes energéticas tradicionales, como el carbón o el petróleo, a las energías renovables puede, por ejemplo, provocar la pérdida de empleos en industrias intensivas en carbono o violaciones de los derechos sobre la tierra de los pueblos indígenas, lo que también se conoce como colonialismo verde. La sociedad civil tiene la experiencia y el mandato para representar los intereses de las comunidades vulnerables, garantizando que sus voces y necesidades formen parte de la agenda de la transición hacia la energía limpia.
Sindicatos como la Confederación Sindical Internacional (CSI) y IndustriALL Global Union han manifestado de forma especialmente firme las necesidades de los trabajadores para garantizar que la transición no afecte de manera desproporcionada a quienes viven en la pobreza o tienen empleos precarios y/o a quienes trabajan en industrias intensivas en carbono y en países dependientes de los combustibles fósiles.
Cabe destacar que el Centro para una Transición Justa de la CSI ha tenido un impacto significativo en la transición hacia la energía limpia, al defender los derechos de los trabajadores, facilitar el diálogo y prestar apoyo para garantizar una transición justa e inclusiva. El Centro ha sido determinante para promover la inclusión de políticas de transición justa en los marcos climáticos y energéticos nacionales e internacionales. Los esfuerzos de la CSI han contribuido a situar los derechos de los trabajadores y la protección social en el centro de los debates sobre la transición hacia la energía limpia. El Centro ha apoyado la creación de grupos de trabajo, consejos y comités nacionales para la transición justa que reúnen a gobiernos, empleadores y sindicatos para planificar y gestionar conjuntamente los impactos sociales y económicos de la transición energética.
Al mismo tiempo, muchos proyectos de energía limpia chocan con los derechos territoriales de los pueblos indígenas, lo que a menudo provoca la exclusión de los pueblos indígenas de sus tierras sin que necesariamente se ofrezcan beneficios claros en términos de la electricidad que producen estas infraestructuras. Una transición energética limpia no puede ser equitativa ni sostenible si los pueblos indígenas no participan en las fases de planificación de los proyectos de energías renovables. En este contexto, las comunidades indígenas se han convertido en líderes de la transición energética limpia en Canadá, con casi 200 proyectos renovables de tamaño mediano a grande y más de 2100 sistemas renovables de pequeña escala o micro bajo su liderazgo o en colaboración con otros.
Estos son solo algunos ejemplos de cómo la sociedad civil desempeña un papel fundamental para catalizar la transición energética y, al mismo tiempo, lograr un equilibrio entre inclusión, sostenibilidad y equidad. Cuanto más fuerte sea la voz de la sociedad civil en los debates y la planificación estratégica de la transición energética limpia, más equitativa y justa será la transición.




