3 formas en que las empresas pueden aprovechar su poder por el bien de todos

It's not just up to governments to shape a brighter future
It's not just up to governments to shape a brighter futureImage: Benjamin Davies / Unsplash
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  • La sociedad ha concedido a las empresas una licencia para operar y, a cambio, estas deben cumplir sus responsabilidades con la sociedad.

  • Las empresas pueden desempeñar un papel enorme en la construcción de un futuro mejor para el mundo y en sumar a las partes interesadas a ese empeño.

  • Una era de sostenibilidad y prosperidad está al alcance. Aquí te contamos por dónde empezar.

Ante el volátil entorno empresarial actual, ¿es este un momento adecuado para que las empresas asuman compromisos ESG de cara al futuro? Para nosotros, la respuesta está clara. La crisis de la COVID-19 es, en muchos sentidos, un momento que nos permite ver las cosas con mayor claridad. Una vez más, la resiliencia humana ha brillado, acompañada de esperanza y optimismo frente a las adversidades, y sabemos que este es un momento para reforzar los compromisos continuos con la inversión ESG, a fin de obtener rendimientos positivos y generar un impacto a largo plazo en la sociedad, el medio ambiente y el desempeño empresarial.

Curiosamente, también ha sido un momento de aprendizaje que abarca precisamente las tres dimensiones —el planeta, las personas y las políticas— en las que la inversión ESG busca influir. Aunque las empresas han llegado a apreciar que la inversión ESG está estrechamente vinculada al valor para los accionistas, porque contribuye a configurar modelos de negocio sostenibles, la actual sucesión de crisis nos recuerda a todos que debemos actuar con urgencia.

Esto se ha manifestado de varias formas distintas, pero significativas. Por ejemplo, la industria de bienes de consumo de alta rotación (FMCG, por sus siglas en inglés) busca gestionar mejor las condiciones laborales de su plantilla en toda la cadena de suministro; los proveedores de servicios financieros encuentran formas de ofrecer a los inversores mejores rendimientos ajustados al riesgo; y los sectores de consultoría informática y digital se centran en cuestiones como la recapacitación digital y en proporcionar una protección más sólida de la privacidad de los datos y la seguridad de la información. Este parece el momento perfecto para reiterarlo: la sociedad ha concedido a las empresas una «licencia para operar» y, a su vez, estas deben respetar las reglas no escritas de ese contrato social y aprovechar su poder para hacernos avanzar a todos. Estos son tres puntos de partida:

1. Contribuir a preservar nuestro planeta. El debate sobre el cambio climático y su impacto en la propagación de agentes infecciosos tiene muchas facetas. La degradación ambiental, incluida la deforestación y la destrucción de hábitats naturales para dar paso al desarrollo, desplaza a los animales y los pone en contacto con otros con los que de otro modo no se encontrarían. Esto crea oportunidades para que los patógenos lleguen a nuevos huéspedes y, potencialmente, también a los seres humanos. Según el Foro Económico Mundial, Perspectivas de riesgos de la COVID-19, cada vez hay más indicios de que los brotes de enfermedades infecciosas a gran escala podrían volverse más frecuentes a medida que el calentamiento global libere virus almacenados en el permafrost o en los casquetes polares.

Tras su inicial lentitud para hacer frente a la pandemia, los responsables de formular políticas de muchas partes del mundo han llegado a ver la magnitud de los riesgos que todos afrontamos. En cierto modo, la COVID-19 es una metáfora concentrada del potencial del cambio climático para alterar la existencia humana. Esta constatación debe reavivar nuestra búsqueda de nuevas formas de trabajar y de reducir nuestras propias emisiones de carbono. Comprender los fundamentos de las emisiones tanto directas como indirectas nos hará reflexionar más sobre las múltiples formas en que impactamos en el planeta. Al desarrollar procesos más inteligentes y soluciones de tecnologías limpias en todos los sectores, podemos y debemos redoblar nuestros esfuerzos para transformar el entorno construido en uno con emisiones netas cero, circular, saludable, inclusivo y resiliente.

¿Cómo pueden las empresas lograr el mayor impacto positivo?Image: Infosys

2. Desarrollar a las personas para impulsar el progreso de todos. El coronavirus infecta sin discriminar, pero su impacto no es igual para todos. Una encuesta del Pew Research Center realizada en Estados Unidos reveló que, en general, uno de cada cuatro adultos estadounidenses tiene dificultades para pagar sus facturas desde el inicio del brote; un tercio ha recurrido a sus ahorros o cuentas de jubilación para llegar a fin de mes; y aproximadamente uno de cada seis ha pedido dinero prestado o ha dependido de la ayuda de un banco de alimentos. Todo esto es más frecuente entre los adultos con menores ingresos, quienes no tienen un título universitario y ciertos grupos demográficos. Por otro lado, las empresas se están adaptando a una nueva normalidad en la que los consumidores adoptan el uso de la tecnología digital para comprar, aprender, trabajar e incluso socializar. Está claro que nunca ha sido más necesario capacitar de nuevo y empoderar a las personas marginadas con nuevas competencias, incluidas las digitales, para que tengan más posibilidades de empleo en estos tiempos de cambio.

3. Mejorar el gobierno corporativo para servir a los intereses de las partes interesadas de las empresas. La COVID-19 ha convertido el gobierno corporativo en una tarea más compleja. Desde el inicio de la pandemia, los consejos de administración han tenido que abordar multitud de cuestiones: desde reescribir sus estrategias en muchos casos hasta hacer un seguimiento de un conjunto más amplio de indicadores operativos y de desempeño, supervisar una larga lista de riesgos, replantear las políticas de remuneración e incluso reinventar el bienestar y la experiencia de los empleados. El tono de una empresa que trabaja en beneficio de todos debe marcarse desde la dirección e impulsarlo un consejo de administración empoderado, diverso y competente, que no solo ejerza la supervisión estratégica, sino que también defina y ejemplifique los valores de la empresa con plena rendición de cuentas. Todos deben mantener esa rendición de cuentas a lo largo de la cadena de valor, incluidos los empleados, los socios y los proveedores.

Hoy, la sociedad depende no solo de los gobiernos, sino también de empresas que funcionen bien para satisfacer sus necesidades, ya sea protegiendo la riqueza ecológica compartida, promoviendo un crecimiento equitativo, creando oportunidades de empleo a gran escala o salvaguardando los intereses de los consumidores; es decir, el contrato social y la licencia para operar. En este contexto, Infosys anunció su Visión ESG 2030. La colaboración entre los sectores público y privado ha contribuido a aliviar algunos de los desafíos más urgentes del mundo, incluidos los relacionados con la pandemia, y ha abierto la puerta a soluciones más rápidas. Por tanto, cada inversión ESG encierra la promesa de que la acción proactiva de hoy dará forma a una próxima normalidad más deseable y habitable, en vez de dejar que esta surja simplemente como consecuencia de los acontecimientos. Ninguna empresa puede eludir su parte en liberar el potencial de una nueva era de prosperidad.

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