Un entorno de bajo crecimiento sigue lastrando la economía mundial.
El FMI sitúa los costos a largo plazo de una fragmentación severa en casi el 7% de la producción mundial.
La cooperación y el crecimiento económico son un tema central de la decimocuarta Reunión Anual de los Nuevos Campeones en Tianjin (China), del 27 al 29 de junio de 2023.
El mundo se encuentra actualmente sumido en un entorno de bajo crecimiento, con las últimas previsiones del FMI, que proyectan un crecimiento mundial del 2,8 % en 2023 y del 3,0 % en 2024, tasas muy inferiores al promedio registrado en la última década. Esto se produce en un contexto de otras fragilidades persistentes, como una inflación tenaz, una crisis mundial de la deuda, la rivalidad geoeconómica, el conflicto geopolítico y las vulnerabilidades del sector financiero, entre otras.
Pese a esta desalentadora perspectiva, o quizá precisamente por ello, es fundamental no perder de vista las vías para relanzar el crecimiento y situarnos en una trayectoria firme hacia una nueva competitividad y resiliencia. En este sentido, quisiera señalar tres horizontes de crecimiento para la revitalización a corto, medio y largo plazo de la economía mundial:
Economías asiáticas reabiertas
Entre las regiones más golpeadas por la pandemia de COVID-19, Asia está saliendo de un prolongado periodo de escasa actividad económica y se perfila para retomar su papel de motor del crecimiento mundial. La apertura económica de China a principios de este año ha supuesto un impulso muy necesario tanto para la economía regional como para la mundial. La reapertura de economías asiáticas clave en su conjunto nos ofrece mercados de crecimiento inmediatos que pueden impulsar el crecimiento a corto plazo, al tiempo que sientan una base desde la que superar el entorno de bajo crecimiento en el futuro.
En comparación con otras regiones, Asia-Pacífico es, con mucha diferencia, el punto más brillante para el crecimiento económico en la actualidad, ya que las últimas estimaciones del FMI prevén que la región aporte el 67,4 % del crecimiento mundial en 2023, y que solo China aporte el 34,9 % de ese total. Se prevé que la tasa de crecimiento anual de la región sea del 4,6 % en 2023, lo que supone un aumento significativo frente al 3,8 % registrado el año pasado, y resulta especialmente sólido si se tiene en cuenta que las proyecciones de crecimiento mundial en general están estancadas, cuando no se ralentizan, lastradas por una desaceleración especialmente pronunciada en las economías avanzadas. Reviste especial importancia el sector manufacturero de la región, que desempeña un papel fundamental en su actividad económica y deberá adaptarse a los cambios en el apetito de inversión y consumo derivados de este periodo de transición para garantizar su crecimiento continuado.
Una nueva generación de emprendimiento e innovación
Pese a las fragilidades económicas mundiales, las nuevas ideas, enfoques y mentalidades inherentes al emprendimiento y la innovación pueden impulsar el dinamismo necesario para crear modelos de crecimiento más equitativos, sostenibles y resilientes. También debemos recordar que muchas empresas de éxito nacieron en la adversidad y en momentos de crisis.
Por ello, es importante que, incluso en el actual contexto económico difícil, la financiación continua haya seguido fluyendo hacia las industrias digitales y verdes, que son dos componentes esenciales para llevar con éxito la innovación al mercado. A nivel macroeconómico, se estima que el 70 % de todo el nuevo valor que se cree en la economía mundial durante la próxima década se basará en modelos de negocio de plataforma habilitados digitalmente, mientras que el rápido desarrollo y la adopción de tecnologías de frontera, entre ellas la inteligencia artificial y la computación cuántica, tendrán efectos significativos en todos los sectores de la economía. Como ejemplo, pese a la desaceleración general de la financiación mundial de capital riesgo, la financiación destinada a empresas dedicadas a la inteligencia artificial se ha ampliado notablemente y ha representado alrededor del 13 % de la nueva financiación total en mayo de 2023.
El comercio de bienes verdes, por su parte, alcanzó un récord de 1,9 billones de dólares en 2022 y seguirá impulsando el crecimiento y la creación de empleo. La actividad en torno a la economía verde debe seguir acelerándose a medio plazo, ya que queda mucho trabajo por hacer. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), más del 40 % de las emisiones que deberán reducirse para alcanzar las cero emisiones netas entre 2050 y 2070 deberán abordarse con tecnologías que actualmente no se implantan a escala y se encuentran en la fase inicial de adopción. Esto supone una oportunidad significativa tanto para la actividad empresarial como para que las políticas públicas se reorienten en torno a la sostenibilidad, generando trayectorias de crecimiento positivas a partir de la crisis.
Cooperación reconfigurada
A largo plazo, la única forma de que el mundo salga del entorno de bajo crecimiento es a través de la cooperación. El entorno geopolítico mundial afronta fuertes vientos en contra y muestra una tendencia hacia una mayor fragmentación y polarización. En última instancia, sin embargo, el mundo necesita una cooperación productiva y eficaz que permita el comercio, la inversión y el intercambio de ideas necesarios para alcanzar y sostener el crecimiento.
El costo de rechazar la cooperación es demasiado alto. Un análisis reciente del FMI sitúa los costos a largo plazo de una fragmentación severa en casi el 7% de la producción mundial, y destaca que la interrupción del comercio puede afectar negativamente a los niveles de vida mundiales con la misma gravedad que la pandemia de COVID-19. Aunque, sin duda, seguiremos teniendo nuestras diferencias, persistir en la cooperación a pesar de ellas garantizará nuestro futuro.
Todos estos temas y otros más serán el eje central de la agenda de la decimocuarta Reunión Anual de los Nuevos Campeones en Tianjin, República Popular China, del 27 al 29 de junio de 2023.





