Como parte de nuestra serie que explora los límites de la investigación científica, conversamos con Lamis Jomaa, una Joven Científica del Foro Económico Mundial que es profesora adjunta en la Universidad Americana de Beirut. Lamis estudia la relación entre la inseguridad alimentaria, la migración y los resultados de salud humana para influir en intervenciones de nutrición basadas en la comunidad.
¿Cuál es el gran problema que intenta resolver?
Intento explorar las principales causas y consecuencias de la inseguridad alimentaria en el estado nutricional y en la salud y el bienestar general de los grupos vulnerables, entre ellos los niños, las mujeres y los refugiados. Me interesa especialmente impulsar el diálogo sobre la inseguridad alimentaria en contextos afectados por conflictos en la región de Oriente Medio y el Norte de África (MENA).
¿Cuál es la gran idea que intenta utilizar para resolverlo?
La inseguridad alimentaria solo puede abordarse mediante un enfoque multidisciplinario y multisectorial. Actualmente trabajo con un equipo multidisciplinario de investigadores y profesionales humanitarios para llevar a cabo una ciencia traslacional que va más allá de evaluar la prevalencia, los determinantes y las consecuencias de la inseguridad alimentaria entre los grupos vulnerables, y que abarca el diseño, la implementación y la evaluación de la eficacia de intervenciones comunitarias existentes y novedosas para mejorar la seguridad nutricional.
¿Cómo le explicaría eso a un niño de 5 años?
Veo y percibo la ansiedad y el miedo que sienten muchas personas cuando no pueden conseguir alimentos para sus familias y se acuestan con hambre, por lo que procuro comprender mejor qué lo causa y qué podemos hacer al respecto. Me gusta utilizar cifras para contar la historia de personas que no son escuchadas, y me esfuerzo por ayudar a aliviar su sufrimiento.
¿Cuál ha sido la parte más difícil o desafiante del camino?
La dificultad de mi campo de trabajo radica en la compleja interacción entre los distintos factores a nivel macro y micro que conducen a la pobreza, la inseguridad alimentaria y la desnutrición entre los grupos de población más empobrecidos y vulnerables. Esto resulta especialmente complejo en una región propensa a conflictos como MENA, donde trabajo y vivo. De hecho, la inestabilidad política de la región, junto con las guerras en curso, las crisis de refugiados prolongadas y las limitaciones ambientales y económicas que se avecinan, seguirán siendo los mayores desafíos para nuestro trabajo.
¿Cuál es el hecho más impactante que la gente desconoce?
Aunque se sabe que la inseguridad alimentaria es una amenaza mundial que afecta anualmente a millones de personas en todo el mundo, creo que lo que más impacta a la gente es hasta qué punto la inseguridad alimentaria seguirá creciendo como una amenaza grave e inminente para nuestro futuro y el de nuestros hijos. Se prevé que el cambio climático y las condiciones ambientales severas provoquen sequías, desastres naturales y otras emergencias más graves, lo que aumentará los riesgos de conflictos e inseguridad alimentaria.
¿Hay alguna historia interesante detrás de su trabajo?
Durante mi infancia y buena parte de mi vida adulta, presencié de primera mano lo que las guerras y los conflictos pueden provocar en términos de destrucción masiva, pérdida de vidas e inseguridad alimentaria. De hecho, tuve que abandonar mi Líbano natal y buscar refugio en otros países vecinos cuando mi patria fue azotada por la guerra. Durante mis años universitarios, sentí la necesidad de hacer voluntariado y realizar trabajo humanitario. Era mi forma de reconectar con mi país. No imaginaba que el primer proyecto de verano en el que participé durante mi último año, trabajando con niños refugiados palestinos que vivían en barrios y comunidades muy pobres de Beirut y del norte del Líbano, tendría tanto impacto en mi vida y, después, en mi carrera.
La experiencia me permitió conocer de primera mano las dificultades de las comunidades marginadas, que pueden vivir a solo uno o dos barrios del mío. También fui testigo de cómo los proyectos a pequeña escala pueden tener un impacto tan positivo en la vida de los niños y sus familias. Después de esa experiencia me enamoré del trabajo comunitario y decidí dedicarme a un ámbito laboral más centrado en la comunidad.



