La innovación agroindustrial podría mejorar la seguridad alimentaria mundial - así es como

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Este artículo se publicó originalmente en UNIDO.

  • La innovación en la agricultura será clave para resolver los problemas de seguridad alimentaria.

  • Entre las áreas prometedoras se encuentran las tecnologías de producción emergentes, como los métodos regenerativos y la agricultura vertical.

  • Las soluciones digitales y basadas en datos también pueden permitir una toma de decisiones más informada.

  • El mundo necesita nuevos enfoques para ayudar a alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 de las Naciones Unidas, que consiste en lograr hambre cero para 2030.

Los precios de los alimentos en todo el mundo se encuentran en máximos históricos y, en 2021, se estima que 2.300 millones de personas sufren inseguridad alimentaria moderada o grave. La crisis de Ucrania ha agravado aún más la situación, reduciendo el suministro mundial de trigo un 10 %, el de maíz un 15 % y el de aceite de girasol un alarmante 50 %.

Repunte de los precios de los alimentos en todo el mundo (julio-octubre de 2022). La seguridad alimentaria es un problema complejo que requiere soluciones a corto, medio y largo plazo. Image: Programa Mundial de Alimentos, Resource Watch y Mapbox.

Existen presiones más antiguas, como el crecimiento demográfico, que impulsa la demanda, los efectos del cambio climático, que reducen la producción, y las ineficiencias de los sistemas alimentarios. Como resultado, una de cada tres comidas acaba desperdiciada.

El cambio del entorno plantea nuevos retos para los agricultores. Necesitan adaptarse para sobrevivir económicamente. Debemos replantearnos cómo facilitar esta transición para todos. Si no abordamos los problemas de fondo, la crisis alimentaria seguirá afectándonos a nosotros y a las generaciones futuras.

A corto plazo, el aumento de los costes de los insumos, la falta de mano de obra cualificada y la creciente competencia internacional podrían llevar a la quiebra a muchas explotaciones agrícolas de los países en desarrollo.

A largo plazo, los agricultores de todo el mundo afrontan costes aún mayores a medida que transforman sus negocios para cumplir con normativas y estándares medioambientales y sociales cada vez más estrictos, en pos de la transición hacia una economía sostenible.

La seguridad alimentaria es un problema complejo que requiere soluciones a corto, medio y largo plazo. Necesitamos innovaciones en la industria alimentaria basadas en suministros sostenibles de insumos, la adición de valor a nivel local, la digitalización y nuevas soluciones de financiación.

La industrialización debe formar parte de la solución

Solo podremos acabar con el hambre si abordamos juntos estos retos a corto y largo plazo. Aquí es donde entra en juego la industrialización sostenible. No podemos hablar de un futuro con seguridad alimentaria sin que la industrialización sostenible desempeñe un papel clave.

Las economías desarrolladas dependen en gran medida de sus propios sectores de servicios, bien establecidos, para mejorar sus sistemas alimentarios, por ejemplo, en certificación y logística. Aunque los países de bajos ingresos ya han empezado a beneficiarse de la industrialización, con frecuencia siguen dependiendo de servicios de los países de la OCDE.

En el contexto del desarrollo, la agroindustria desempeña un papel fundamental para impulsar las economías nacionales. La transformación de las prácticas de producción de alimentos puede resolver los problemas de seguridad alimentaria desde una perspectiva tanto económica como de acceso.

Garantizar la autosuficiencia alimentaria y la seguridad alimentaria mediante una producción agrícola y un procesamiento de alimentos ecológicos y de bajo coste es esencial para el desarrollo industrial sostenible.

Innovación en la agroindustria

La industrialización puede mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales mediante la innovación de la granja a la mesa, por ejemplo:

Mediante tecnologías de producción emergentes, como los métodos regenerativos y la agricultura vertical.

Mediante la mejora de la adición de valor a través de la tecnología y la transferencia de conocimientos.

Mediante el uso de soluciones digitales y basadas en datos para permitir una toma de decisiones más informada.

Estas soluciones pueden traducirse en márgenes de beneficio más altos, menor escasez de tierras y mayor biodiversidad. Pero no podemos garantizar el acceso a los alimentos de quienes más los necesitan solo con mejoras en la producción agrícola. La asequibilidad debe ser una prioridad clara. Tecnologías de procesamiento de bajo coste, ecológicas e innovadoras como la irradiación de alimentos reducen el coste de los alimentos con alta densidad energética, nutricionalmente enriquecidos y seguros. Ayudan a las personas en situación de inseguridad alimentaria a cubrir sus necesidades dietéticas. Sin embargo, esto no debe hacerse a costa del clima.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial para contribuir a garantizar la seguridad alimentaria mundial?

Los productores también tienen otras oportunidades para diversificar sus fuentes de producción e ingresos. Fomentar y promover dietas saludables que utilicen más ingredientes locales reduce la exposición a perturbaciones externas. Sin embargo, esto depende de la inversión en I+D+i. Los grandes productores de economías industrializadas ya pueden aprovechar sus avanzadas capacidades técnicas, su acceso a conocimientos especializados y su liquidez financiera. Pero las pymes de las economías en desarrollo necesitan alianzas, acceso a conocimientos especializados locales y soluciones financieras innovadoras.

Políticas locales deben garantizar que los incentivos, los impuestos y los regímenes de aranceles comerciales se combinen para respaldar la innovación local. Los agricultores locales se benefician de bolsas de productos básicos formalizadas, sistemas de clasificación, sistemas de control de calidad y transparencia del mercado, que garantizan un pago justo a los agricultores.

Tal como están las cosas, la innovación basada en datos, como la cadena de bloques y los certificados electrónicos, seguirá a la vanguardia para garantizar alimentos más seguros y un sistema comercial más justo. La ONUDI, en colaboración con el Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura de Australia (DAFF) y el Servicio de Desarrollo de Normas y Comercio (STDF), debatió estas opciones durante el Foro de Seguridad Alimentaria de Viena 2022 sobre «La innovación basada en datos en la seguridad alimentaria».

Debemos desarrollar un enfoque más sistémico de la seguridad alimentaria y la resiliencia agrícola para transformar nuestros sistemas alimentarios.Image: Arno Senoner/Unsplash

Colaboración de la granja a la mesa

Necesitamos acelerar la transformación sostenible de los sistemas alimentarios y las cadenas de valor regionales y locales. En la ONUDI facilitamos la transferencia de conocimientos y tecnología para transformar las cadenas de valor mediante centros de innovación regionales y nacionales, como los centros de transformación rural y parques agroindustriales integrados.

Necesitamos alianzas más amplias para la innovación entre gobiernos, instituciones de desarrollo, la industria y el mundo académico, con el fin de coordinar nuestros esfuerzos. La logística de la cadena de frío, el envasado y las soluciones de trazabilidad son algunos de los servicios esenciales que deberían ser accesibles a nivel regional.

Esto reducirá los costes, la huella de carbono y las vulnerabilidades ante las perturbaciones de las cadenas de suministro mundiales. También favorece el desarrollo de competencias agrícolas y no agrícolas y los medios de vida de los trabajadores rurales. Esta diversificación de oportunidades económicas, junto con el valor añadido y la productividad laboral, promueve la resiliencia de las comunidades rurales, que actualmente representan más del 70 % de los pobres del mundo.

Sostenibilidad medioambiental y social

La agricultura representa actualmente el 11 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero es uno de los sectores más vulnerables a los efectos del cambio climático. La aplicación de prácticas agrícolas adaptadas al clima que protejan la biodiversidad, faciliten el secuestro de carbono y produzcan cultivos no alimentarios para energías renovables planteará desafíos técnicos a medida que las normativas se vuelvan inevitablemente más estrictas.

Un uso más eficiente de las tierras agrícolas también es clave en este aspecto. Reducir la necesidad de desbroce de tierras preserva la biodiversidad y protege el suelo, que almacena más carbono que la atmósfera y toda la vegetación del mundo juntas. Los responsables de la política industrial deben considerar cómo puede la agroindustria ayudar a los agricultores a superar los numerosos desafíos que nos esperan.

La digitalización de la producción de alimentos y de las cadenas de suministro tiene un papel importante que desempeñar. Las soluciones de datos pueden rastrear los productos básicos a lo largo de toda la cadena de suministro. Garantizan el cumplimiento de los requisitos medioambientales, sociales y de seguridad. El análisis de datos también puede ayudar a reducir el desperdicio de alimentos y energía mediante la supervisión de las prácticas de producción.

Estos aspectos deberían ser un foco particular de la transferencia de conocimientos, el desarrollo de competencias y la inversión en infraestructuras. No solo aportará beneficios a los procesos de producción locales, sino que las soluciones digitales para el cumplimiento normativo permiten que los productores pequeños y emergentes participen en los mercados internacionales.

Un mundo sin hambre es posible

La cruda verdad es que el mundo se aleja actualmente del logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: Hambre Cero para 2030. Es cierto que a corto plazo se necesita ayuda de emergencia. Pero las presiones de una población en crecimiento (y en proceso de urbanización), el cambio climático y la reciente pandemia dejan claro que debemos pensar y, sobre todo, actuar a largo plazo:

Debemos desarrollar un enfoque más sistémico de la seguridad alimentaria y la resiliencia agrícola para transformar nuestros sistemas alimentarios.

Un mundo sin hambre solo es posible si aceleramos la innovación, reforzamos más la solidaridad internacional y creamos nuevas alianzas y soluciones financieras.

La industrialización sostenible es una parte clave del conjunto inteligente de soluciones para afrontar los retos a largo plazo.

Los conocimientos y las tecnologías existen, los recursos existen. Lo que hace falta es voluntad política para dejar a las generaciones futuras un mundo mejor.

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