Para 2050, el suministro mundial de alimentos deberá alimentar a otros 2000 millones de personas;
La cría de insectos para la alimentación humana y animal podría ofrecer una solución respetuosa con el medio ambiente a la inminente crisis alimentaria;
Como fuente de proteínas y fertilizante, las tecnologías emergentes podrían ayudar a reintegrar a los insectos en el sistema alimentario a gran escala.
La población mundial alcanzará los 9700 millones de personas en 2050. Esto significa que a pesar de que solo queda disponible un 4 % de la tierra cultivable en la superficie de nuestro planeta, habrá que alimentar a otros 2000 millones de personas.
Para hacer frente a esta inminente crisis, expertos y líderes mundiales se reunirán este otoño en la Cumbre de la ONU sobre los Sistemas Alimentarios y después en la COP26. A menudo se pasa por alto en estos debates el papel potencial que los insectos pueden desempeñar para ayudar a afrontar este desafío.
Los insectos contribuyen a la base biológica de nuestro ecosistema terrestre. Descomponen los residuos y aportan materia orgánica a la tierra, actúan como polinizadores para la reproducción y dispersión de plantas y flores, y además son fuente de alimento para multitud de especies animales, desde aves hasta anfibios y seres humanos.
El concepto de cría de insectos no es nuevo y, en la actualidad, se crían en granjas 1000 a 1200 billones de insectos al año para la alimentación humana y animal. Sin embargo, la práctica se ha mantenido en gran medida manual, hasta ahora. Gracias a nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las cosas (IoT), nos encontramos en un punto de inflexión y, por fin, podemos industrializar la cría de insectos en un entorno controlado. La cría de insectos es una agroindustria centrada en los datos que presenta numerosas similitudes con la agricultura de precisión.
Han surgido varias empresas emergentes de agricultura en interiores. Nuestra empresa, Ÿnsect, por ejemplo, con más de 300 patentes tecnológicas y procesos agrícolas totalmente únicos impulsados por IA, está construyendo la primera granja vertical de insectos totalmente automatizada del mundo, capaz de producir 100 000 toneladas de productos a base de insectos al año.
Más de 1000 millones de puntos de datos (visión, peso, temperatura, desarrollo, velocidad, clima, composición) se capturan a diario y se introducen en un modelo predictivo propio para optimizar las condiciones de cría y crianza de los insectos. Gracias a la IA, con una sola imagen tomada en el momento adecuado, se puede obtener hasta un 80 % de la información de control de calidad necesaria para el cuidado diario de la cría de gusanos de la harina. El manejo de los insectos Tenebrio molitor se realiza íntegramente mediante robots programados. Las máquinas se encargan del trabajo pesado: recogen los distintos contenedores de la granja vertical y los llevan a una zona para alimentarlos o a otra para recoger huevos y larvas, que, cuando están maduras, pasan a la fase de procesamiento.
Los beneficios de la cría y el procesamiento de insectos a gran escala son múltiples:
1. Una fuente de proteínas
Los insectos son una fuente de proteínas alternativa creíble y eficiente, que requiere menos recursos que la cría convencional. Los estudios sugieren que, para la misma cantidad de proteína producida, los insectos, en particular los gusanos de la harina, requieren mucha menos tierra que otras fuentes de proteínas animales. Un estudio sobre grillos sugiere que son dos veces más eficientes que el pollo en la conversión de pienso en carne, al menos cuatro veces más eficientes que los cerdos y 12 veces más eficientes que el ganado vacuno.
Hoy en día, el 12 % de la captura mundial de pescado silvestre entero se utiliza para la acuicultura en forma de harina de pescado. Una alternativa a la harina de pescado pueden ser los productos resultantes del procesamiento de insectos como el Tenebrio molitor. Se ha demostrado que con el gusano de la harina la mortalidad de los peces de piscifactoría se reduce en un 40 %.
La proteína de insecto tiene propiedades de alta calidad y puede utilizarse como fuente alternativa de proteínas en toda la cadena alimentaria, desde el pienso para la acuicultura hasta los ingredientes de los complementos nutricionales para personas y mascotas. Todas las especies animales, independientemente de su dieta, consumen insectos en su alimentación natural.

2. Un ingrediente saludable
Estudios recientes realizados en ratones han demostrado una reducción significativa del colesterol en los sujetos alimentados con productos resultantes del procesamiento de insectos como el Tenebrio molitor (de hasta un 60 % según el estudio de la Universidad Justus Liebig de Giessen). Además, el alto contenido proteico lo convierte en un ingrediente muy digerible que puede utilizarse en la nutrición de personas mayores.
3. Una producción más sostenible
La cría de insectos es menos costosa que la agricultura convencional en términos de CO2, agua, superficie y materias primas. Además, la cría de insectos permite reducir en casi un 99 % la contaminación en comparación con otras formas de cría animal, y produce 80 veces menos emisiones de metano que la carne de vacuno. Asimismo, es posible criar insectos con subproductos agrícolas, por ejemplo, con productos de cultivos no destinados al consumo humano, optimizando así la producción agrícola al reducir los residuos. Por último, la proteína de insecto como sustituto de la harina de pescado en la acuicultura permite limitar la sobrepesca intensiva y fortalecer la biodiversidad marina.
4. Un fertilizante natural
Las deyecciones de los insectos (residuos excretados) son un fertilizante natural. El fertilizante producido en granjas de insectos ha demostrado su eficacia en plantas y cultivos hortícolas, con un aumento significativo de la biomasa y del rendimiento en comparación con el uso de fertilizantes 100 % químicos. Por ejemplo, la investigación sugiere que aumenta los rendimientos en un 20 % y un 25 % en el cultivo de colza y vid, y un 40 % de la biomasa en el cultivo de trigo.
Durante miles de años, los insectos han demostrado su capacidad nutritiva, su impacto positivo en el suelo y su bajo impacto ecológico. Los últimos avances tecnológicos y sus aplicaciones en la AgTech (tecnología agrícola o agrotecnología) nos permiten potenciar el papel central de los insectos en nuestros sistemas alimentarios, preservando al mismo tiempo el medio ambiente.
Ahora debemos superar las últimas grandes barreras: las ideas preconcebidas sobre los insectos como fuente de alimento y la legislación relativa al uso y consumo de proteínas derivadas de insectos. La prohibición del uso de insectos como fuente de proteína ha comenzado a evolucionar en Europa. En 2017, la autorización para usar proteínas de insecto se amplió del pienso para animales de compañía al pienso para animales de acuicultura. Este año, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) informó de que los gusanos de la harina son aptos para el consumo humano, y se espera tomar una decisión sobre el uso de insectos en el pienso para cerdos y aves de corral.
Este es un año importante para todos nosotros, para responder a los desafíos de nuestro tiempo, preservar nuestro planeta y alimentar a otros 2000 millones de personas. No olvidemos el poder y el papel que estos pequeños seres pueden desempeñar para ayudarnos a alcanzar este gran objetivo.



