Transformar los sistemas alimentarios: cómo la estrategia climática puede impulsar el crecimiento económico

A cows group are carried by a farmer in La Dorada, Colombia.
Transforming food systems is good for the climate and economy.Image: Reuters
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  • Transformar los sistemas alimentarios es beneficioso para el clima y la economía, y podría desbloquear 121 billones de dólares en crecimiento económico mundial para 2070.

  • La financiación climática debería dirigirse al «punto medio oculto» de los sistemas alimentarios – el procesamiento, el envasado, el almacenamiento y la distribución –, debido a su significativo impacto económico y ambiental.

  • Diversos casos de empresas demuestran que integrar la sostenibilidad en las estrategias empresariales reduce las emisiones, al tiempo que disminuye los costes, mejora la eficiencia y refuerza la competitividad a largo plazo.

A medida que se intensifican las presiones climáticas, los sistemas alimentarios mundiales se ven sometidos a tensiones por la creciente demanda, la escasez de recursos y los desafíos de asequibilidad. Por ello, la necesidad de transformarlos nunca ha sido más urgente.

La alimentación es fundamental para la salud, la educación y las oportunidades. Es un derecho humano fundamental que permite a las personas ejercer todos los demás derechos en la vida. Por tanto, cuando los sistemas alimentarios fallan, las consecuencias son profundas: disminuye la disponibilidad, se ponen en riesgo los medios de vida y se amenaza la estabilidad de las comunidades.

Por eso, invertir en cadenas de valor alimentarias resilientes, inclusivas y sostenibles es más urgente que nunca. Con hitos importantes como la Semana del Clima de Nueva York y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 en el horizonte, ha llegado el momento de abordar la transformación de los sistemas alimentarios, para proteger los alimentos, a las personas y el planeta.

Las recompensas potenciales de cambiar el statu quo son enormes. Deloitte proyecta que transformar los sistemas alimentarios podría generar ganancias de crecimiento económico mundial de 121 billones de dólares para 2070, al tiempo que reduciría los precios mundiales de los alimentos en un 16 % y mejoraría el acceso a alimentos seguros y nutritivos.

Para lograr estos resultados, debemos reconfigurar la forma en que se producen, procesan, distribuyen y consumen los alimentos, haciendo que el sistema sea más sostenible, resiliente y equitativo tanto para las personas como para el planeta.

Inversión, incentivos y colaboración

Para facilitar esta transformación, necesitamos inversiones específicas, incentivos inteligentes y una colaboración profunda entre sectores. La financiación climática está diseñada para facilitar esta transformación y desbloquear mayores inversiones.

Podemos inspirarnos en la escala de ambición del mercado de energías renovables: la inversión en energía limpia ha alcanzado los billones, y el gasto de 2024 superó al de los combustibles fósiles en 800 000 millones de dólares, lo que demuestra lo que es posible cuando la ambición se encuentra con la inversión.

En Tetra Pak, nos preocupa que el «punto medio oculto» de la cadena de valor alimentaria –que abarca el procesamiento, el envasado, el almacenamiento y la distribución de alimentos– siga estando significativamente infrafinanciado. Aunque contribuye hasta un 40 % del valor económico y representa el 18 % de las emisiones relacionadas con los alimentos, solo recibe entre el 2,5 % y el 4 % de la financiación climática.

Esta carencia limita los avances en la reducción de las pérdidas de alimentos, la mejora de la eficiencia y la construcción de sistemas alimentarios más resilientes e inclusivos. Desbloquear la inversión en este segmento es crucial para materializar todo el potencial de la transformación de los sistemas alimentarios.

Un ejemplo de los beneficios potenciales de la inversión se observa en Mengniu, una empresa láctea que utilizó nuestra tecnología para construir una fábrica láctea inteligente pionera a nivel mundial. En la planta, la reducción del 43 % en el consumo de energía impulsó los avances hacia los objetivos de sostenibilidad, mientras que una disminución del 32 % en los costes operativos reforzó la competitividad a largo plazo y la resiliencia en todas las operaciones.

Fábrica de Mengniu Dairy en Pekín, ChinaImage: REUTERS/Thomas Peter

El éxito de la planta de Mengniu, que obtuvo la distinción de «faro» del Foro Económico Mundial –que refleja su posición de liderazgo en la integración de tecnologías digitales–, demuestra cómo la inversión específica puede reforzar la eficiencia y la resiliencia, al tiempo que muestra cómo la sostenibilidad puede ser la clave para desbloquear valor empresarial.

Reducir las emisiones de todo el sector requiere la colaboración de todas las partes, incluso a través de alianzas poco convencionales y del intercambio abierto de conocimientos.

Por ejemplo, iniciativas como Podback, un programa de reciclaje de cápsulas respaldado por marcas de café competidoras, como Starbucks, Allpress Espresso y Nespresso, demuestra cómo los sistemas compartidos entre colaboradores poco probables ayudan a cerrar el ciclo y reducir los residuos posconsumo.

A medida que aceleramos la inversión y la innovación en toda la cadena de valor alimentaria, también debemos garantizar una transición justa, que apoye a los agricultores, los trabajadores y las comunidades durante el cambio hacia sistemas más sostenibles.

Esto implica diseñar políticas y alianzas que creen oportunidades justas, protejan los medios de vida y garanticen que nadie se quede atrás en la transformación. La colaboración verdadera debe ser inclusiva, equitativa y basada en la responsabilidad compartida.

Alimentos para el crecimiento económico

El sistema alimentario impulsa el crecimiento económico y la estabilidad social al crear empleo, respaldar a las comunidades y fortalecer la cadena de valor.

Por ejemplo, el sector lácteo es un contribuyente significativo a la economía de Estados Unidos, que genera casi 780 000 millones de dólares en impacto económico total y sustenta más de 3,05 millones de empleos en todo el país.

Según el informe de 2025 Dairy Delivers de la International Dairy Foods Association, el sector aporta 198 000 millones de dólares en salarios y contribuye con 83 000 millones de dólares en ingresos fiscales federales, estatales y locales.

Invertir en sostenibilidad no es un coste; es un catalizador del crecimiento, la resiliencia y mejores resultados para todos.

Esta huella económica abarca toda la cadena de valor, desde las granjas lecheras hasta los procesadores, distribuidores y minoristas, lo que demuestra el papel del sector en el sostenimiento de las economías rurales, así como en la creación de empleo de alto valor para las personas.

En Colombia, la industria láctea es fundamental para la economía del país, ya que representa el 24,3 % del producto interno bruto agropecuario y genera más de 700 000 empleos.

A través del modelo de Centros Lácteos de Tetra Pak, las alianzas estructuradas entre pequeños agricultores y procesadores lácteos locales facilitan el acceso a la tecnología más reciente, a las mejores prácticas y a la infraestructura, lo que fortalece el suministro de leche cruda y mejora la calidad. En nuestros centros colombianos, los ingresos mensuales de los agricultores aumentaron un 57 %, al pasar de 242 a 379 dólares.

Estas no son historias de éxito aisladas. Demuestran que los sistemas alimentarios pueden rediseñarse para alcanzar los objetivos de sostenibilidad, al tiempo que respaldan los medios de vida y mantienen la competitividad, en beneficio de toda la cadena de suministro alimentaria.

Un catalizador de resultados empresariales

Integrar la sostenibilidad en la estrategia empresarial impulsa la resiliencia, la innovación y el crecimiento a largo plazo. Desde la reutilización del calor residual hasta la optimización del uso de recursos, las empresas adoptan una visión integral de sus operaciones, identificando eficiencias que garantizan su competitividad futura y amplían las oportunidades de crecimiento.

Cuando se escala en toda la cadena de valor, este pensamiento integral puede desbloquear eficiencias y éxitos comerciales aún mayores.

Un número creciente de empresas está logrando desvincular el crecimiento empresarial de las emisiones. Por ejemplo, Ingka Group, matriz de IKEA, ha reducido su huella absoluta de emisiones en un 30 % y, al mismo tiempo, ha incrementado sus ingresos en casi un 24 % durante el mismo período.

Además, según se recoge en nuestro Informe de Sostenibilidad, a finales de 2024, Tetra Pak redujo las emisiones absolutas de gases de efecto invernadero en toda su cadena de valor un 25 % con respecto al año de referencia 2019.

Un factor clave de este avance ha sido el despliegue de equipos de uso eficiente de recursos, la optimización en toda la fábrica y soluciones de envasado con huellas de carbono más bajas, que ayudan a los productores de alimentos y bebidas a garantizar la competitividad futura de sus operaciones y a adaptarse a los cambios del mercado y de la regulación.

Convertir la ambición en acción

Invertir en sostenibilidad no es un coste; es un catalizador del crecimiento, la resiliencia y mejores resultados para todos. Como se ha mostrado anteriormente, estas inversiones generan un valor empresarial real, al tiempo que respaldan comunidades más sanas y medios de vida más justos.

Como fabricante avanzado en procesamiento y envasado de alimentos, seguimos comprometidos con impulsar la transformación de los sistemas alimentarios y proteger los alimentos, a las personas y el planeta.

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