5 pasos para cambiar la forma en que cultivamos nuestros alimentos

A farmer harvests rice on a field in Lalitpur, Nepal October 26, 2016. REUTERS/Navesh Chitrakar TPX IMAGES OF THE DAY - RTX2QHEG
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La acción está en el centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Como principal vínculo entre las personas y el planeta, la alimentación y la agricultura sostenibles pueden impulsar un cambio positivo. La nueva publicación de la FAO, Transformar la alimentación y la agricultura para alcanzar los ODS, presenta 20 acciones para ayudar a los países a incorporar la agricultura sostenible y el desarrollo rural en sus objetivos de desarrollo más amplios. Estas 20 acciones ofrecen una guía práctica para implementar la Agenda 2030. Estos son algunos ejemplos:

1. Diversificar para aumentar la productividad, generar empleo y añadir valor en los sistemas alimentarios

Los sistemas de producción de alimentos deben responder a una población que crece rápidamente, a los cambios en las dietas, a una mayor urbanización, al aumento de la obesidad y la malnutrición, y a unos recursos naturales cada vez más sobreexplotados y afectados por el cambio climático.

Una forma de lograrlo es diversificando la producción. Por ejemplo, en Chiapas (México), los caficultores utilizan sistemas agroforestales en sus fincas. Como estos árboles intercalados proporcionan una sombra densa, los campos están entre 2 °C y 3 °C más frescos que aquellos con sombra ligera. Así, pierden considerablemente menos agua por evaporación del suelo y transpiración de las plantas, lo que aumenta la resiliencia de los suelos a la sequía. Los rendimientos de los cultivos en los sistemas agroforestales son comparables a los obtenidos con fertilizantes sintéticos, y más estables que estos, y liberan menos emisiones de gases de efecto invernadero.

2. Proteger a los polinizadores y salvaguardar los recursos naturales

La producción sostenible en la agricultura, la silvicultura y la pesca requiere una atención específica a la gestión y el uso de los recursos naturales, como el suelo, el agua, la energía y la biodiversidad. Existen muchas oportunidades para conservar los recursos al tiempo que se aumenta la productividad agrícola y se mejoran los medios de vida.

Proteger a los polinizadores, por ejemplo, es esencial para nuestra producción de alimentos. Los polinizadores, incluidos abejas, aves y murciélagos, son vitales para la producción mundial de cultivos, ya que incrementan el rendimiento de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo. Sin embargo, los polinizadores están en riesgo en todo el mundo. En Ghana, los productores de hortalizas suelen bordear sus campos con hileras de plantas de yuca. La mayoría de las variedades de yuca florecen tres meses después de la siembra, produciendo abundante néctar que atrae a las abejas y otros insectos. Los cultivos de hortalizas como la berenjena y el tomate, ninguno de los cuales resulta muy atractivo para los polinizadores, se benefician de que los polinizadores visiten inicialmente las flores de la yuca.

Proteger a los polinizadores es esencial para nuestra producción de alimentos. Incrementan el rendimiento de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo. Sin embargo, los polinizadores están en riesgo en todo el mundo.Image: FAO/James Cane

3. Promover el crecimiento inclusivo para mejorar los medios de vida y fomentar economías participativas

El crecimiento inclusivo significa convertir la expansión económica en mejores niveles de vida para todos, creando oportunidades y mejorando los medios de vida en el conjunto de las sociedades y dentro de ellas.

En Honduras y Guatemala viven más de siete millones de personas indígenas. A menudo se cuentan entre las más pobres de la región y dependen en gran medida de los recursos naturales para sus medios de vida. Sin embargo, con frecuencia carecen de la propiedad legal, del control o del acceso a la tierra, lo que les impide invertir en actividades generadoras de ingresos. En 2016, el Gobierno de Honduras reconoció la propiedad de los pueblos indígenas Misquito sobre más de un millón de hectáreas de tierras comunales. Esto fue posible en parte gracias a una alianza entre la FAO y el Banco Mundial que diseñó un plan de inversión para delimitar y registrar nuevos títulos de tierra en la región de la Mosquitia de Honduras. También se puso en marcha un Plan de Acción para promover la conservación de los recursos naturales y la gestión sostenible de los territorios indígenas. Ahora, 17 500 familias indígenas pueden acceder y gestionar los recursos naturales de sus territorios.

4. Mejorar la resiliencia de las personas, las comunidades y los ecosistemas

La resiliencia es un factor clave para garantizar una agricultura, una pesca y una silvicultura sostenibles. Fenómenos como los peligros naturales extremos, la volatilidad del mercado, los conflictos civiles, la inestabilidad política o las epidemias de enfermedades afectan negativamente a la productividad y la estabilidad de la agricultura. Casi el 25 por ciento de los daños y pérdidas totales causados por los peligros naturales y los desastres en los países en desarrollo corresponde a la agricultura.

La fiebre del Valle del Rift, una enfermedad zoonótica transmitida por mosquitos, provoca muertes generalizadas en rumiantes jóvenes. También puede afectar a personas, como propietarios de ganado, veterinarios y carniceros, que entran en contacto directo con los animales. Esta enfermedad potencialmente mortal puede devastar los medios de vida y las comunidades. La preparación es fundamental. La vacunación preventiva de los animales ayuda a minimizar los efectos no solo en el ganado, sino también en la salud humana. La FAO ha estado trabajando con países, entre ellos Kenia y Tanzania, para desarrollar sus planes de contingencia y garantizar la preparación.

Los peligros naturales extremos, la volatilidad del mercado, los conflictos civiles, la inestabilidad política o las epidemias de enfermedades afectan negativamente a la productividad y la estabilidad de la agricultura. La resiliencia es un factor clave para garantizar una agricultura, una pesca y una silvicultura sostenibles.Image: FAO/Ami Vitale

5. Adoptar un enfoque holístico para adaptar la gobernanza a los nuevos desafíos

La transición hacia una agricultura y unos sistemas alimentarios más sostenibles requiere un enfoque multidimensional. Las acciones no solo deben centrarse en promover cambios en las prácticas, sino también en crear alianzas políticas con actores tanto dentro como fuera de los sectores de la alimentación y la agricultura.

En el delta del Mekong, Viet Nam, diversos incentivos cofinanciados por programas públicos, inversiones del sector privado e iniciativas de la sociedad civil apoyan a los pescadores de camarón para que cumplan la normativa de restauración y protección de los manglares. El sector privado otorga primas económicas por hectárea de manglar conservada dentro de las granjas de acuicultura y ha desarrollado una certificación para el camarón criado en zonas integradas de manglar y acuicultura, que ofrece una prima del diez por ciento por el camarón orgánico certificado.

Integrar la alimentación y la agricultura sostenibles en las estrategias nacionales de desarrollo y los planes de acción requiere programas y políticas integrados, objetivos y metas interrelacionados, y un seguimiento periódico de los avances. Esta publicación ofrece a los responsables de la toma de decisiones los elementos necesarios para avanzar en el cumplimiento de los objetivos mundiales y lograr #ZeroHunger para 2030.

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