¿Piscicultura sostenible? Demuéstralo

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  • El mundo se enfrenta al agotamiento de las poblaciones de peces, y la piscicultura —o acuicultura— ofrece soluciones y podría ayudar a garantizar la seguridad alimentaria.

  • Sin embargo, se ha criticado a la acuicultura por poner en peligro la biodiversidad natural.

  • La aplicación de tecnologías como la IA, el aprendizaje automático, los datos satelitales y los conjuntos de datos geoespaciales puede hacer que la piscicultura sea sostenible y aportar pruebas que lo demuestren.

Nací en Inis Oírr (se pronuncia Inisheer), una isla situada a 25 minutos en barco de la costa oeste de la República de Irlanda. Allí viven unos 250 residentes permanentes, rodeados por el océano Atlántico; por eso, no es de extrañar que mi hogar tenga una larga tradición de pesca marítima y que yo esté investigando el futuro de la industria pesquera.

Hasta los últimos años del siglo XX, los pequeños operadores de la isla, a menudo empresas familiares, prosperaban vendiendo bacalao, caballa y otros pescados para satisfacer un mercado en rápido crecimiento en Irlanda y más allá. Pero las aguas que rodean Inis Oírr han corrido la misma suerte que los mares de todo el mundo: el agotamiento de las poblaciones de peces.

Una época de rápido declive de las poblaciones de peces

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el porcentaje de poblaciones de peces dentro de niveles biológicamente sostenibles disminuyó del 90% en 1974 al 65,8% en 2017. Para las familias pescadoras de mi isla, la actividad ya no era rentable: el turismo se ha convertido en la principal actividad económica.

Dejé Inis Oírr para ir a la universidad y, después, en 2012, me incorporé a IBM Research Europe en Dublín. Hoy combino la tradición de mi isla con mi doctorado en modelización numérica y simulación oceánica para estudiar la acuicultura. También conocida como piscicultura, actualmente está experimentando un crecimiento extraordinario. La producción mundial aumentó un 527% entre 1990 y 2018, un nivel de desarrollo necesario para satisfacer el fuerte aumento del consumo de pescado (+122% entre 1990 y 2018) en un momento de rápido declive de las poblaciones de peces en el mar.

El crecimiento imparable de la acuicultura mundialImage: Deloitte

Acuicultura: una solución convincente, pero con sus inconvenientes

Según la FAO, la acuicultura ha ampliado la disponibilidad de pescado en regiones y países con acceso limitado o nulo a las especies cultivadas, a menudo a precios más bajos, lo que ha mejorado la nutrición y la seguridad alimentaria. En 2018, la acuicultura aportó el 52% del pescado disponible para el consumo humano. Ante las perspectivas de que siga creciendo, la sostenibilidad de la acuicultura ocupa el centro de atención, pues es fundamental para el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14 de la ONU: «Vida submarina».

A lo largo de los años, se ha señalado que el sector afronta problemas como la acumulación de desechos de pescado que reduce el oxígeno del agua y contribuye a la proliferación de algas nocivas; la alteración de la biodiversidad natural debido a los peces que escapan de las jaulas; y la degradación ambiental causada por la ubicación de las instalaciones. Además, la acuicultura debe superar otros retos, como las enfermedades de los peces, las infestaciones de piojos de mar y la necesidad de gestionar los recursos de manera eficiente para maximizar la productividad.

Tecnología para el bienestar económico y ecológico

IBM colabora cada vez más con el sector de la acuicultura en el uso de tecnología, datos y aprendizaje automático para lograr mejoras tanto ecológicas como económicas. Por ejemplo, el Clúster de Innovación Pesquera de Noruega colaboró con nosotros en la creación de AquaCloud, una plataforma que recopila datos de las granjas de salmones y emplea técnicas avanzadas de aprendizaje automático para ayudar a predecir y prevenir las infestaciones de piojos de mar.

Junto con la Asociación Noruega de Productos del Mar, IBM está implementando una red de trazabilidad basada en blockchain para compartir datos de la cadena de suministro y mejorar la transparencia en la importante industria pesquera del país.

Mi equipo y yo queremos llevar este trabajo más lejos mediante la colaboración con un amplio grupo de socios industriales y académicos en un proyecto financiado por la UE, Intensificación de la acuicultura sostenible en Europa (GAIN), que incorpora sensores y tecnologías de aprendizaje automático en piscifactorías de nueve países.

Pruebas de sostenibilidad

Mi experiencia en IBM, junto con mis raíces en Inis Oírr, me ha convencido de que las empresas que aspiren a tener verdadero éxito en la acuicultura deberán demostrar de forma visible su sostenibilidad. Los datos y la IA son los medios más fiables para aportar pruebas.

Hay datos sobre el movimiento de los peces, los niveles de oxígeno, el contenido del agua y muchos otros factores, disponibles de diversas fuentes, entre ellas sensores ambientales, vigilancia por vídeo submarino, tecnología hidroacústica e imágenes de drones. Junto con los datos satelitales y otros conjuntos de datos geoespaciales, la información se envía a una plataforma en la nube, donde el aprendizaje automático genera recomendaciones útiles, correlaciones y alertas tempranas sobre posibles riesgos.

Una visión más precisa y rápida

La mayoría de los piscicultores que conozco aún confían en la intuición y la experiencia. Son perspectivas valiosas, pero tienen sus limitaciones: la acuicultura se practica en un entorno complejo y caótico, sujeto a los caprichos del océano y el clima. Por eso, aplicar la IA a los datos puede ofrecer una visión más amplia, precisa y rápida. La combinación de sensores e IA también convierte los datos en información útil para tomar medidas en aspectos como el bienestar y la alimentación de los peces.

El programa de investigación Horizonte Europa de la Comisión Europea incluye la acuicultura y las tecnologías digitales entre sus dos ámbitos prioritarios para la financiación de 10.000 millones de euros. Por eso, no es de extrañar que estemos presenciando cambios en el sector. Entre ellos está el traslado de las piscifactorías a aguas más profundas, en lugares menos accesibles que requerirán tecnología para su gestión. Además, a medida que la acuicultura se vuelve más competitiva, no basta con practicar la sostenibilidad: también hay que poder demostrarla.

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