¿Alguna vez ha pedido un menú vegano? Pronto lo hará. Este es el motivo

An employee cuts carrots at Maran Vegan, Austria's first strictly vegan supermarket, in Vienna Austria January 31, 2018. REUTERS/Heinz-Peter Bader - RC14FDC1A050
In Europe, the growth in veganism has been even greater than in the US.Image: REUTERS/Heinz-Peter Bader
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Antes considerado una moda alimentaria pasajera y una preocupación marginal, el veganismo se está convirtiendo ahora en una corriente principal.

El crecimiento de las ventas de alimentos de origen vegetal aumentó un 20 % en Estados Unidos entre junio de 2017 y junio de 2018, según una investigación realizada por Nielsen en nombre de la Plant Based Foods Association. Esto equivale a un valor de 3.300 millones de dólares, una cifra relativamente pequeña si se compara con el nivel de las ventas totales de alimentos en Estados Unidos, que superan los 50.000 millones de dólares al mes solo en ventas en tienda.

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En Europa, el crecimiento del veganismo ha sido aún mayor. Las ventas de sustitutos de la carne crecieron un 451 % entre febrero de 2014 y febrero de 2018. En internet, entre 2012 y 2017, las búsquedas relacionadas con el veganismo se cuadruplicaron, según Google. Todo ello parece indicar cambios significativos en los hábitos alimentarios de la población.

Algunas de las mayores marcas y productoras de alimentos del mundo se están sumando ahora a este cambio, deseosas de beneficiarse de la evolución de los hábitos de consumo y de gasto en alimentación. Danone, la productora francesa quizá más conocida por sus productos lácteos, invirtió 60 millones de dólares el año pasado para ampliar la producción de bebidas de origen vegetal en su división norteamericana. Además, uno de los mayores productores de carne del mundo, Tyson Foods, adquirió una participación del 5 % en Beyond Meat, una empresa que fabrica hamburguesas sin carne.

Los gigantes de la comida rápida también empiezan a fijarse en esta tendencia. En 2017, McDonald’s introdujo la hamburguesa McVegan en sus establecimientos de Finlandia y Suecia.

El aumento del interés por los alimentos sin carne y de su consumo se debe, en parte, a campañas como Veganuary y World Vegan Month, que se han promovido con éxito a través de las redes sociales. Veganuary es una organización benéfica registrada en el Reino Unido que anima al público a seguir una dieta vegana cada enero como parte de sus propósitos de Año Nuevo. El interés por Veganuary creció un 183 % en 2018, con 168.500 participantes, frente a 59.500 en 2017. Cuando la campaña se puso en marcha en 2014 solo había 3.300 participantes.

El veganismo es un estilo de vida que desde hace tiempo es popular entre muchas celebridades, en especial actores de Hollywood y estrellas de la industria musical. Ariana Grande, Jennifer Lopez, Brad Pitt y Stevie Wonder son solo algunos ejemplos. A principios de este año, Beyoncé usó Instagram para anunciar que adoptaba un estilo de vida vegano e invitó a sus seguidores a unirse. Todos los 117,5 millones de ellos.

Image: Instagram

El auge de los hábitos alimentarios sin carne también se ha notado en la economía de los encargos. La empresa de reparto de comida a domicilio Just Eat registró un aumento del 987 % en la demanda de opciones veganas y vegetarianas en 2017.

Los beneficios de pasar a una dieta menos dependiente de la carne a veces son objeto de un intenso debate. Entre las preguntas más frecuentes se incluyen: «¿Cómo se puede obtener suficiente proteína si no se come carne roja?» y «¿Cómo se puede obtener suficiente calcio si se han eliminado los lácteos?» Estas inquietudes pueden resolverse con una planificación nutricional cuidadosa. Y según investigadores de la Universidad de Oxford, «un cambio global hacia dietas que dependan menos de la carne y más de la fruta y la verdura podría salvar hasta ocho millones de vidas para 2050».

Los investigadores también prevén posibles ahorros de costes de entre 700.000 y 1.000.000 de millones de dólares al año, gracias a aliviar la presión sobre el sistema sanitario, además de una reducción de los cuidados informales no remunerados y de los días de trabajo perdidos.

También hay beneficios medioambientales. Ese mismo cambio podría ayudar incluso a reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en dos tercios y disminuir el coste de los daños relacionados con el clima en unos 1,5 billones de dólares.

El Dr. Marco Springmann, del Programa Oxford Martin sobre el Futuro de la Alimentación, quien dirigió el estudio, señala: «Las dietas desequilibradas, como las que son pobres en frutas y verduras y ricas en carne roja y procesada, son responsables de la mayor carga sanitaria a nivel mundial y en la mayoría de las regiones. Al mismo tiempo, el sistema alimentario también es responsable de más de una cuarta parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, es un factor determinante del cambio climático.»

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